Perderte de nuevo 1

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Estaba aprendiendo como vivir

Ya de ti me olvidaba cuando te vi

Con la mirada

Desesperada

Y fue tan fuerte volver a verte

Sufrí tanto tiempo por ti

Hasta mirarte

Recuperarte

Y saber que te irías sin mí

Perderte de nuevo - Camila


1.Alexa

Entre gemidos de placer y el sudor propio del momento, me muevo rápidamente dentro de ella ... La excitación la hace agarrarse fuertemente de los bordes de la cabecera mientras ajusto el movimiento de mis caderas a las suyas. Usar el arnés le ha hecho explotar más de lo esperado.

Me agarro de sus caderas para darle a mis arremetidas más fuerza y hacer que sus gritos sean más intensos. Me pidió una experiencia inolvidable, así que no dudé en hacer lo necesario para darle lo que pedía. Desde que tuvimos sexo la primera vez, habíamos practicado todas las posiciones posibles y utilizando algunos los accesorios disponibles, pero nunca con un arnés, así que dejé éste para nuestra último encuentro.

La siento estremecer, así que acerco mi mano a su sexo para estimular su clítoris de un lado a otro y acelerar la llegada del éxtasis. Sus gemidos se convirtieron en gritos y la búsqueda de acoplarse a mi ritmo se hizo más frenético por lo que en pocos minutos, lo alcanza y queda sin aliento.


-¡Mi dios! - Dijo entre jadeos - Fue ... increíble - Echa su mano hacia atrás para agarrar mi cabeza y entremezclar tus dedos con mi cabello.


Volteo su rostro para besarla fogosamente por breves segundos antes de sacar el arnés de su interior e ir directo al baño para asearme. Es casi de mañana y debo irme.

Al salir del baño, la encuentro acostada en su cama con la mirada lujuriosa.


-¿Ya te vas? - Pregunta mirándome de arriba a abajo con deseo.
-Debo hacerlo – Comienzo a vestirme.
-Aún podemos ... divertirnos un rato más - Sonríe con picardía.
-Podríamos ... pero debes descansar para esta noche
-No seas así Alex ... quiero más de ti.


Me acerco para besarla una vez más y despedirme definitivamente.


-Descansa ... guarda energías para tu noche de bodas - Le guiño el ojo, pero es más que evidente que mi comentario le molestó, así que salgo con premura.


Rumbo a mi casa en medio del tráfico matutino de Caracas, me tomo una botella de agua, estoy un poco exhausta y el cuerpo lo tengo cansado. La noche fue muy intensa, Cecilia es una de esas mujeres insaciable que le gusta el sexo al por mayor y de todas las formas posibles. Estoy segura que esta noche exprimirá a su recién esposo. Me da risa pensar en ello.

Llego a mi edificio en los Palos Grandes y estaciono la camioneta donde debo. Está empezando a amanecer, así que debo apurarme si quiero agarrar sueño antes de que el sol salga por completo.

Cuando estoy a punto de meter la llave en el cerrojo, una voz femenina me habla logrando asustarme un poco.


Tú, mi ventana al paraiso¡Lee esta historia GRATIS!