Capítulo 3

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No tengo idea porque he llegado a este lugar, pero estoy aquí. El muelle 3 justo a las 3:30.

La ojiverde pensaba que esto era muy estúpido, y quizás lo era.

Se sentó en la orilla del gran muelle encendiendo un cigarro, aún caía un poco de agua, pero no lograrían mojar ni apagar el cigarro.

Se subió más el beanie y miro fijamente el mar. Esa clase de vista le gustaba, todo se ve tan Pacífico allí. Las olas golpeaban ligeramente otra haciendo un vaivén con el golpeteo. Estaba tan concentrada hasta que el sonido de un flash la hizo voltear.

La chica de la otra vez estaba allí provocando una oleada de mariposas dentro de ella.

—Camila...–susurró. La otra chica bajó su cámara dejándola colgando por su cuello. Le sonrió.

—Lamento haberte asustado con el flash, pero te veías demasiado hermosa.– dice sin pena alguna, se ajusta la gorra hacia tras y se sienta al lado de la ojiverde.

La chica más alta aún no dirigía palabra, estaba demasiado entretenida viendo a la morena.

Le sonrió de vuelta.

—Hola.—murmuró casi en un susurro.

—Hola, Lauren. Estoy feliz de verte hoy.

—Yo también estoy feliz de verte hoy.

Quizás pensaran que es estúpido pero, para Lauren, Camila le parecía un ángel. No le molestaba en lo absoluto que la interrumpiera en sus momentos de paz, no le molestaba que le enviara mensajes anónimamente, no le molestaba absolutamente nada que viniera de ella. Se sentía segura a su lado.

Quizás ese sería el primer error.

—Quieres ir a tomar un café. No quiero que te de frío.–dice Camila quitándose la chamarra grande que tenía mientras se la ponía por los hombros a Lauren, su chaqueta gris se hacía visible.

Lauren no puedo evitar sentir un dejavú, las imágenes de la chica en medio de la carretera regresaban. Pero ahora no sólo era la chica en la carretera, las imágenes de la cara de Camila en la oscuridad mientas llovía hacía que le dieran ganas de salir huyendo.

Debía ser alguno de sus inventos.

—Vamos, no te voy a secuestrar, linda. Puedes confiar en mí, no te haré nada.–

O al menos no lo hará ahora.

Ambas caminaban lentamente hacia él Starbucks más cercano, conversaban de la vida de cada una, los diferentes lugares que Camila había conocido, Lauren habló de sus amigas, en especial de Vero.

Unos 15 minutos más en medio de la calle fueron suficientes para llegar a su objetivo. El Starbucks.

Camila amablemente le abrió la puerta a la ojiverde revisando a cada lado si alguien la miraba. Entraron pidiendo un café latte cada una.

Se sentaron una frente a la otra. Era la vista perfecta, se decían ambas.

—¿Te gusta mucho la fotografía?–le pregunta Lauren a Camila después de observar su cámara por un rato. Aunque aún tenía ciertos flashbacks dentro de ella trataba de continuar normal.

—Me encanta. Me encanta apturar momentos llenos de tranquilidad, felicidad, tristeza.–levanto su mirada para verla directamente a los ojos con una pizca de misterio en su mirada. —O quizás hasta terror, quién sabe, ¿no?

Río un poco.

El teléfono de Lauren sonó mostrando un mensaje, la vista de Camila voló lo más rápido posible tratando de ser discreta.

"Recuerda que eres mía, Jauregui."
-Normani kordei

Lauren sonrió. Tomó su teléfono para teclear algo y finalmente dejarlo sobre la mesa.

—¿Todo bien?— pregunto Camila tratando de parecer alejada del tema.

—Claro.— sonrió.

Unas horas después Camila tuvo que dejar a la ojiverde en casa. Fue una tarde demasiado agradable para ambas, intercambiaron números y prometieron volver a verse.

Lauren estaba parada en su puerta despidiéndose de Camila que solo depósito un dulce beso en su mejilla junto con una sonrisa de lado.

Se puso el gorro de su suéter y partió a su casa. Se podía observar la mediana figura de la chica en medio de la calle con gotas de lluvia cayendo sobre ella.

Lauren hubiera querido captar ese momento.

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La morena corría por las calles de Nueva York a las 2 de la mañana, su suéter tenía manchas de sangre en diferentes partes, sus manos tenían sangre ya seca. Después de un rato paró y se dispuso a caminar lentamente por la vereda.

A pesar de su apariencia, ella iba tranquila y con una sonrisa.

Se paró enfrente del muelle 3 justo a las 2:30 de la madrugada.

Abrió su mochila sacando un cuchillo dentro de una bolsa, estaba lleno de sangre en la cuchilla. Ella sonrió de nuevo.

Se puso a examinar el cuchillo acercándolo a ella hasta estar lo suficientemente cerca para olerlo, seguido de esto sacó su lengua probando el líquido rojo.

Se rió.

Lo limpio con una toalla para después arrojarlo al mar.

Cerró la mochila y partió de allí.

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"En el noticiero de hoy se reporta que, en esta mañana, fue encontrada una adolescente de apenas 19 años de edad despedazada en su sala. No hay testigos ni presuntos culpables aún, pero se sigue buscando información. Lo único que han encontrado es una frase escrita en la pared. La palabra no lo creo escrita con sangre. Nuestro más grande pésame a la familia Kordei."

Alejandro después de esto volteo a ver a su hija que desayunaba tranquilamente con una sonrisa maligna.

—Dile por favor que no es lo que creo.— suplicaba el señor.

—Ya sabes cómo es esto, papá. Ya comenzó el juego.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo «Camren»¡Lee esta historia GRATIS!