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Reto 13

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Consigna: Usa el título de tu libro favorito cuando era pequeño/a como inspiración para tu siguiente historia. Escribe una historia que no se asemeje a la original


EL PRINCIPITO... ODIA LAS ROSAS

Asteroide 3251, un lugar agradable para vacacionar. O eso fue lo que pensé. Ya la limitación de equipaje debió darme una pista, pero estaba tan ansiosa de salir corriendo de la tierra que no miraría nada que me hiciera repensar un viaje que en serio necesitaba.

"La playa está bien" dijo mi madre. Pero no quería algo tan cercano a la causa de mi estrés. Si quería alejarme en serio de mis problemas, la otra punta del universo era el lugar perfecto. O eso creí.

El vuelo inició con un documental del planeta, cosas de tradiciones, parajes y lugares que visitar supongo pero, como nunca he sido buena con documentales y cosas aburridas, me dormí justo antes de que nada ocurriera. Tan dormida estaba que ni las turbulencias del viaje sentí. Y cuando abrí los ojos estábamos llegando al planetilla de color casi cobrizo.

«El cansancio del viaje» pensé. Y es que yo sabía bien que tantas horas de viajes logran quitarle el encanto a absolutamente todo. Me removí con molestia en mi asiento y mirando a todas partes vi que nadie se movía. La mirada del resto de los pasajeros en esa nave estaba fija en una pantalla que no mostraba nada.

La puerta entre las pantallas se abrió y me quedé helada, mirando a la pantalla justo como todos en esa nave lo hacían. La persona que había entrado recorrió el pasillo. Los ecos de sus pisadas me comenzaron a poner nerviosa, pero no hice nada.

Nos entregaron ropas, iguales para todos, y nos invitaron a dejar la nave. No busqué ir por mi equipaje, nadie lo hizo así que creí que sería mejor seguir a todo el mundo, al menos por ahora. Caminé a los cubículos y me puse la ropa que me entregaron, entonces salí para encontrar a cientos de personas y personajes con la misma ropa que yo pero en diversos colores.

—Verde al bosque —dijeron en los altavoces—, café a los establos y naranja a los jardines —entonces fuimos agrupados y llevados a las áreas que se nos habían designado. Los grupos eran desproporcionados; los naranja éramos la mitad que el café y los verdes el doble, quizá el triple.

Justo como supe en el principio, el bosque no era nada más que ese color cobre en las copas de los enormes árboles que cubrían casi por completo la extensión del bosque, o del asteroide quizá. Los establos eran montón de graneros rojos sobre tierra amarillenta y su ganado al parecer eran zorros, pues eran los que estaban atados a estacas clavadas por todas partes. Y por último, estaba un enorme jardín completamente verde.

—El principito odia las rosas —dijo la persona que nos guiaba por el lugar—. Su trabajo es eliminar cada botón de flor que salga, porque las espinas de las rosas son lo que más gusta ver el principito —explicaba mientras nos entregaba unas tijeras de jardín—. Volveré por ustedes para la comida y después para llevarlos a dormir. Bienvenidos al asteroide 3251, su nuevo trabajo de por vida —y sonriendo tétricamente abandonó el jardín.

Miré a todas partes y no encontré más que tétricos colores y personas adultas. Miré las tijeras en mis manos y suspiré pensando que esto no era lo que esperaba, pero al menos parecía que ya no debía cuidar niños en una guardería nunca más.


Y ahora estoy aquí, después de meses de eliminar rosas, escribiendo una carta que no sé si alguien leerá. Pero si alguien la lee pido que, a todas las personas que cuidan niños en guarderías, les digan que en el asteroide 3251 hay un trabajo por mucho menos estresante y mucho mejor pagado.



Que me perdone Saint Exupéry por esta historia... Aunque estoy pensando que la indicación y mi relato no van de acorde ¿o sí?. Aunque la historia es diferente, cuenta con muchas similitudes. Creo que lo hice mal otra vez TTnTT

Gracias por leer. Besos hermosuras.

52 RETOS DE ESCRITURA 2016¡Lee esta historia GRATIS!