Capítulo 13| Editado.

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                Alexander.

    —En multimedia, Elena

Hace una semana que no la veo, luego de que llegamos a mi casa y yo baje del auto, no me habló ni me miró.

Creo que lo arruine.

Sólo vino al internado Matthew, digamos que los dos no nos llevamos bien y creo sospechar porque.

Así es, pienso que está enamorado de Gia.

Aunque él lo niegue.

—¿Vamos a comer? —preguntó Evans.

—No lo sé.

—Anda vamos, te hará bien salir un poco.

Suspiré antes de contestar.

—Está bien.

Caminamos por el largo pasillo.

Les comento, mi hermanita anda de "novia" con un hombre lobo, aunque no es su "mate".

Llegamos al lugar en donde sirven comida. Hay mesas por todos lados junto con bancos rojos.

—Hola señor. ¿Qué desea de comer? —me preguntó la cocinera, rodé los ojos.

Me tienen harto.

—Quiero dos hamburguesa con papas fritas y para la dieta, ya que es importante, dos ensaladas y un agua mineral, eso es todo.

Le iba a dar el dinero pero me interrumpió.

—La señorita Dark dijo que no recibieramos su dinero.

—¿Pero qué...?

—No importa —se rió Evans—. Yo quiero lo mismo que mi amigo excepto las ensaladas y póngalo en la cuenta de él —me apuntó mientras me abrazaba por los hombros.

—Está bien.

Nos sirvió todo en dos bandejas y nos dirigimos a la mesa.

—No me habla —dije con dolor, no sé porque me siento así, mal.

—¿Quién no te habla?

—Gia, desde aquella noche no se nada de ella.

—No entiendo a los perros, Alex —contestó, deje la comida en la mesa al igual que él y antes de que se sentara lo agarre del cuello.

—No hables así de ellos.

—Suelta —se soltó de mi agarre—. Lobos y vampiros por separado.

—Pero es que...

—Pero nada, Alex. Será mejor que te mantengas alejado de ella. Es peligrosa —susurró—. Dicen muchas cosas malas de ella.

—¿Y eso qué? —dije furioso.

—Luego no digas que no te lo advertí.

—Hola —saludó Elena, digamos que es una amiga de Gia.

—Oh, ¿cómo estás? —pregunté.

—Bien, no sé. Gia se ha estado comportado muy extraño desde su "cita" con nuestro Luno —dijo entre comillas.

¿Su Luno? —dije con los ojos bien abiertos.

—Así es, como eres su pareja, te conviertes en nuestra Luna. Pero es al revés —se quería reír.

-Adelante, puedes reír —me echo en el respaldo de la silla.

Se rió como media hora.

—Es que es tan gracioso —se limpió las lágrimas a causa de la risa.

—¡Alumnos de esta institución! —gritó una chica, Gia—. Quiero comunicarles que mañana iremos de acampar los alumnos de último y ante último año, los demás irán la semana que viene. Adiós.

Se dio la vuelta y salió con su Beta, Matthew.

—¡Espera Gia! —se dio la vuelta y me miró, sus ojos estaban más grises de lo normal—.
¿Estás bien?

—Sí, ¿algo que quieras decirme?

-No, solo quería saber eso.

—Adiós.

La miré por ultima vez.

Duele.

Duele mucho que me ignore.

—¡Debes ayudarme Evans! —me miró cómo si me hubiese salido tres cabezas con un boxers arriba, exagero lo sé.

—¿Y-yo? —dijo nervioso y se apuntó. Asiento con una sonrisa—. Voy a morir.

—¿Por qué?

—Pronto lo sabrás.

—Siempre me ocultan cosas —reproche serio.

—Es por tu bien amigo —me palmo la espalda—. Ahora vamos a la guarida 13.

Comienza a reírse a carcajadas.

—¿Qué? —Pregunto sin saber la causa de aquel acto.

—Nada. Me acordé de algo.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!