Cap 2.22

446 18 0

CARLA

Abrí la puerta cuando me di cuenta de que estaban llamando. Y me sorprendió ver que era Raquel. Creía que estaba con los demás en el país nuevo. Y creía que no tampoco sabía donde vivíamos antes. Ahora volvimos a nuestra casa de antes.

-¿Cómo me has encontrado?

-No lo sé. Simplemente sabía que tenía que venir aquí y vení. ¿Has? ¿Y David? 

-Aaah...-bajé la mirada-Hemos roto. 

-¿Qué? Pero, ¿dónde está?-negué con la cabeza mientras me encgoía de hombros. 

-Se fue y no me dijo nada. No hemos vuelto a vernos o a hablar desde entonces.-dije.

-Creo que puedo saber donde está.-me dijo con un poco de duda en la voz.

-¿Dónde? 

-Ven, sigueme.

Cogí las llaves del coche y seguí las instrucciones de Raquel hasta el lugar donde según ella, podríamos encontrar a David. Llegamos a una zona en la que había muchas carabanas aparcadas en dos filas. Casualmente, de una de ellas estaba saliendo David. Creo que no haría falta explicar la cara de sorprendido que se le quedó a David cuando nos vio allí plantadas mirándole.

Su ropa estaba medio destrozada y bastante sucia. Parecía un vagabundo. Nos acercamos a él en cuanto nos dimos cuenta de que él no sería capaz de acercarse a hablar con nosotras.

-¿Cómo sabíais que estaba aquí?

-Raquel tuvo una corazonada y la seguimos. Veo que ha funcionado.

-¿Qué es este lugar?-preguntó Raquel.

-¿No lo recuerdas? ¿Has venido aquí diguiendo tu instinto?-Raquel asintió-Aquí fue donde nos criamos con nuestros padres. Éramos pobres, pero felices. Conocemos a todo el mundo al igual que ellos a nosotros.

-No lo recuerdo.-afirmó Raquel mientras daba una vuelta sobre sí misma para mirar a todo el mundo.

-¿Qué quereis?-preguntó.

-Os dejo solos.-dijo Raquel antes de irse.

Le conté que no podía verle así y que tampoco quería que pasara por esas condiciones. Al final, recuerdo que nos besamos y que volvimos lps tres juntos a casa.

Raquel de quedaría con nosotros en nuestra casa, como en los viejos tiempos y seguríamos los tres juntos, allí.

MARÍA

Raquel nos había jodido. Pero bien. Con ella dentro del país nos sería imposible entrar sin que ella lo supiera.

No conseguiríamos entrar a no ser que fuera ella la que nos ayudara a entrar. Algo, que era más que probable que nunca pasara. A no ser que recordara.

Algo que como nos dijo Álvaro, no pasaría si seguíamos presionándola para que se acordara. <<Maldita amnesia>>pensé. Puede que no con aquellas palabras, pero sí, lo pensé.

Andrew me las pagaría. Y bien pagadas. Toda la vida persiguiéndonos y a día de hoy, ha conseguido que una de nosotros olvidara la memoria, que otros dos se fueran al país en una misión suicida, que otro estuviera embobado con su hermana y otro con su ex-novia, y que los demás nos estuviéramos artando más rápido de lo normal.

Y no era la única que le tenía rencor a Andrew. Había más gente que le tenía rencor. Y alguna, casualmente estaba en este país. Apenas llevaba aquí unas semanas y ya había metido en la cárcel a más de un delincuente buscado por la policía de aquí que no había podido cogerles.

-¿Lista?-me preguntó Dani.

-Lista.-afirmé.

Tiramos la la puerta abajo y con las pistolas levantadas entramos a la vez, inspeccionando la habitación y la planta baja. Subí a la planta de arriba y me asomé a la puerta del baño. También miré en una de las habitaciones que había y después me di la vuelta. 

Andrew me dio un puñetazo en la mejilla y se me cayó la pistola por las escaleras. Andrew retorció mi brazo y empezó a tirar hacia arriba de forma que si tiraba mucho más me lo rompería. Le di un golpe con la cabeza en toda la nariz y se echó hacia atrás.

Estiré un poco el brazo y después le cogí del pelo. Estampé su cabeza con el cristal de un cuadro que había en el pasillo y lo tiré al suelo. Dani y Carlos subieron corriendo las carreras y se encargaron de Andrew. 

Llamé a Álvaro. Dos toques después, me lo cogió y me respondió.

-Hecho. Ya sabes lo que tienes que hacer.-dije antes de colgar.

Álvaro se encargaría de su parte al igual que nosotros nos encargamos de la nuestra. Dani, Carlos y yo atamos a Andrew  a una de las sillas del salón y esperamos a que Álvaro llegara con Blanca. Media hora después llegó con Blanca cargada en brazos dormida.

La atamos a otra silla y después hicimos un nudo que unía las dos sillas, junto con sus pies y sus manos.

-Has tardado mucho en venir.-dijo Carlos.

-Al principio se resistió un poco. -concluyó Álvaro.

-Vamos a despertarles. Dejémonos de tanta charla.-dije antes de ponermos manos a la obra.

Nos pusimos a hacer la faena y después de 5 minutos conseguimos despertarles a los dos. Aunque Andrew se despertó un rato antes por haber sido "dormido" antes que Blanca. Cuando ya habían despertado y parecían perfectamente despiertos nos miraron. 

Ellos con cara de alucine total y nosotros tan tranquilos mirándoles con un poco de risa por su expresión. 

-Hasta que por fin despertasteis. 

-Si no nos hubierais sedado no nos hubiéramos dormido tanto tiempo.-dijo Andrew.

-Bueno a ti no te hemos sedado.-dije riéndome con una sonrisa amplia y sarcástica en la cara. 

-No. Has preferido la violencia.

-Bueno, yo te dejo la nariz un poco amorfa y tú un moratón en la mejilla. Me parece un trato justo.-dije un poco cabreada.

Dani se acercó a él y le dio un puñetazo en la mandíbula que hizo que cayera al suelo, con Blanca detrás al estar atados de pies y manos con la silla. 

-Creo que no ha sido suficiente.-dijo Álvaro.

Entre Carlos y Dani levantaron a los dos del suelo y Álvaro le dio un puñetazo en el mismo sitio a Andrew. Y volvieron a caer al suelo, pero esta vez no les levantamos del suelo. Me acordé del regalito que les habíamos traído y lo saqué de la mochila.

A Blanca se le quedó una cara de asco incomparable y la risa nos entró a los cuatro. La expresión de Andrew no era muy distinta. Habíamos traído un taper lleno de escorpiones. Las íbamos a tirar por encima de ellos o cerca para que les aterrorizara un poco más. 

JUNTOS SEGUIREMOS EL COMPÁS(Auryn, no son famosos)¡Lee esta historia GRATIS!