Capítulo 11| Editado.

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                   Alexander.

Dolor, eso es lo único que siento. Me siento estúpido, utilizado, ¿por qué las mujeres son así de utilizadoras? Mi primer enamoramiento sale mal, no debí confiar mucho en ella, aunque no le conté muchos de mis secretos pero algo le dije.

Mi hermana está sentada al lado mio abrazándome.

Escucho que golpean la puerta. Taylor se levanta y la abre. ¿Adivinen quien es? Es nada más ni nada menos que Gia.

—Vete —le dijo a mi hermana.

—No le hables así a mi hermana —dije furioso.

—No me interesa —me miró seria, ¿es que no se cansa?—. Vete niña.

Mi hermana dijo unas palabras en español y se fue.

—¿Cómo éstas? ¿Te sientes mal luego de lo que paso? —preguntó, abrí mis ojos en par y la mire sorprendido—. ¿Qué? Oh, ya se. ¿Fue por la pregunta verdad? —asenti—. Tú me sacas lo bueno, Chupasangre —me miró con ternura.

—No me digas así —dije entre dientes con el ceño fruncido.

—Está bien, ¿campeón? ¿así está bien? Okey, vine para decirte que si tu no quieres estar conmigo, está bien -—suspiró, parecía triste—-, te daré tu tiempo para que pienses las cosas. Tal vez con el tiempo te enamoras de mí —se señaló mientras me daba una sonrisa coqueta.

—Ya lo veremos.

—Anda, saldremos esta tarde.

—No acepte ir contigo a ningún lado.

—Relaja la pelvis campeón —se río.

—Saldremos como "amigos" le avisé.

—Claro —contestó sarcástica—. Por ahora —susurró.

—¿Qué? —levante mis cejas.

—Nada, no dije nada —levantó sus manos en forma de inocencia—. De mi comportamiento aquí —señaló el cuarto—, a nadie, tengo una reputación que mantener.

—Está bien -reí causándole también una a ella—. Adiós.

—Nos vemos —me dio una linda sonrisa.

+++

—¿A dónde iremos? —pregunté ya en el auto.

Se rió.

—Es una sorpresa.

—No me gustan las sorpresas —avisé a lo que causo que desviara la vista del camino y la pusiera en mi.

—Bueno pues, ésta te encantará.

—Eso espero si es que no me matas —susurré muy bajo pero luego me acorde que puede escuchar todo.

—Un poco de confianza che, no sería tan tonta de quedarme de nuevo sin mi ma... —apretó el volante con fuerza.

—¿Qué ibas a decir?

—Nada. No dije nada.

Decidí no preguntar más.
Luego de varios minutos llegamos a una casa de madera.

Maldición.

—No voy a entrar ahí.

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó estupefacta—. Oh claro que entrarás a-h-o-r-a.

—No lo haré —me cruce de brazos viéndola desafiante.

Saco un arma. ¡Una maldita arma!

—Te dije que entres, pero ¡ya!

—Está bien, está bien —levanté mis brazos.

Cuando llegue y lo que vi no lo podía creer.

Me gire a verla pero no estaba ahí.

—¿Gia? ¿Dónde éstas? —pregunté gritando—. Dios me va a violar o me cortara en mil pedazos.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!