Capítulo 10| Editado.

10.1K 770 24

—... Y así se hace una fracción, deberían saberlo ya, no entiendo como es que no lo entienden, eso es para los más pequeños.

Bufé.

Para él es fácil en cambio para nosotros no. No sé que quiere que le diga, no logro entender cómo se hace una puta fracción.

Jesús ayúdame.

Miro a mi compañero, un simple chico con gafas, ojos verdes y rulos.

—Oye —susurré.

Mmh hizo el típico sonido.

—¿Me pasas el trabajo?

—¿Por qué debería de dártelo? —preguntó irónico.

—Bueno, porque —"vamos piensa. Por que soy el Luno de éstas tierras.

Dije exactamente lo mismo que dijo "Gia", sonreí satisfecho por mi respuesta, lamentablemente todos me escucharon y se pusieron a reír.

—El Luno —dijo un chico de atrás, se empezó a reír causando la de los demás—. Vampirito la rechazaste, por lo tanto no tienes ningún derecho a decir eso.

—Tienes mucha razón en eso —entrecierro los ojos para ver su nombre—, Lucas.

Entró por la puerta, Gia, Matthew y otros dos más. Recorrió el salón mientras nos miraba a todos.

—Los quiero a todos en la cafetería ahora —dijo fría.

—¿Por qué? —alcanzo a escuchar al profesor preguntarle.

—Ya sabes porque Elíseo —contestó, se le notaba triste al igual que el profesor de matemáticas.

—Necesito saber algo, quiero que hablen con la verdad —dijo Gia, mientras recorría el circulo que hicimos—. Sé cuando mienten, cuando están nerviosos, ahora lo están pero, también se quien miente y quién no.

Nadie dijo nada por lo que se tomo como un está bien.

—Hace más de cincuenta años, "alguien" entró a mis tierras sin mi consentimiento robándose a mi más preciado tesoro. Ese alguien es muy, puede que no o no lo conozcan, cercano a ustedes. Ese "alguien" se llama Evaristo, sé que es padre de alguno de ustedes. Y mi pregunta es ¿dónde está?

Nadie decía nada, absolutamente nada.

Se la veía impaciente, estaba que echaba humo por su cabeza. Sus orejas al igual que su cara, estaban rojas. Sus manos estaban echa puños.

—¿Y bien? —preguntó de nuevo—. Me parece que me veo obligada a decirlo en voz alta.
Matthew, la lista.

El chico le dio una carpeta verde con un montón de hojas abrochadas.

—Haber, haber —ojeo la carpeta—. Aquí estás, quiero que pases al frente, Savanna Gamma.

¿¡Qué!? Imposible, ella me había dicho que no tenía ningún familiar excepto de su hermano menor, Sid, bueno menor no, tiene 16 años.

—A-aquí —dijo con nerviosismo.

—No te asustes, linda —le habló Gia sin apartar la vista de la carpeta—. Ah, eras tú, pues entonces si tienes de que estar asustada.

Como le haga algo, la mataré.

—Tranquilo chupasangre, no le haré nada a tu Julieta —me miró enojada, ¿acaso me leyendo la mente?—. Y sí, sí leí tu mente —rodó los ojos y me miro burlona—. ¿Acaso tu linda Sav no te dijo que todos con esa habilidad pueden leer la tuya? —se acercó lo suficientemente cerca de mi cabeza, podía oler su aliento olor a menta—. ¿Acaso no sabes que todo este tiempo te uso? ¿O no es eso cierto, Tiffany?

¿Qué?

—¿De qué éstas hablando? —pregunté furioso.

—Vamos cuéntale -—la agarro del cuello.

—Te mentí en todo —dijo apenas—. Necesitaba de tu amistad para poder protegerme de las manos de ésta. Desde un principió supe que eras su mate.

<<Mi padre decidió que me convenía estar al lado tuyo, estaría protegida ya que a ti no te puede hacer nada esta sucia.

—Cállate sarnosa —le contestó mi mate.

—Que te calles tú, estúpida.

—A mí no me callas plástico andante.

Y así se armo la tercera guerra mundial.

Me van a salir canas.

En multimedia el internado.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!