Esteban

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La alarma que había preparado la noche anterior sonó y me hizo levantar apresuradamente de lo que había parecido una pesadilla, mi cuerpo se encontraba bañado en sudor y podía sentir como un un poco de fiebre permanecía en mi (que hora es...) pienso mientras estiro mi brazo e intento recordar a que hora había programado la alarma, apago el despertador después de ver la pantalla y darme cuenta que había hecho que la alarma sonara a las 4 de la mañana, intento levantarme pero inmediatamente la cabeza me pulsa y me obliga a sentarme nuevamente. sentí como el cerebro me pulsaba cada vez más fuerte y hacia que un dolor de cabeza insoportable apareciera. -maldición - me dije a mi mismo mientras me daba cuenta que se em dificultaba la respiración, baje lentamente los pies de la cama y me impulso suavemente hasta lograr levantarme de la cama, me dirijo al armario, tomo el uniforme y termino de vestirme, bajo a la cocina, abro el refrigerador y veo la comida que mi madre preparo la tarde anterior, cierro el refri y voy hacia el cajón de las pastillas, me tomo unas cantas que siempre me han funcionado cuando me siento de esta manera, las trago sin agua pero mi garganta no puede pasarlas como siempre y me apresuro a tomar un vaso con agua que quien sobre desde cuando habrá estado sobre la mesa, me siento en una de las sillas y espero a que las pastillas hagan un poco de efecto para poder meter los libros en mi mochila y empezar a caminar hacia la escuela.

Una hora pasó pero las dichosas pastillas no habían hecho casi ningún cambio en mi, la escuela abría alas 8 y yo tardaba casi una hora y media en llegar, eran las 5 y media, tenia que irme ya si quería que mi actual estado lograra llegar a tiempo. metí las cosas que necesitaba a la mochila y salí de casa. por un momento considere el mejor quedarme y esperar a que esto pasara pero no podía hacerlo ay que no estaba seguro de si ella estaría o no en casa, no quería que se preocupara por mi eh intentara hacerla de madre, así que puse el cerrojo a la puerta y me encamine a la escuela.


Llegué a la escuela muy a penas, lo único bueno fue que el aire frio de la mañana me había repuesto un poco y ya no sentía que moriría en cualquier momento, solo mi garganta dolía un tanto al hablar, pero nada de que alarmarse, era razonablemente manejable.

-¡hola esteb!- gritó Mark anunciándose apenas entro en el salón.

-ya te he dicho que no me gusta que me digas así...- le dije intentado forzar a que la voz saliera lo más normal posible, se me quedo mirando unos instantes pero desvié la mirada a la ventana así que no sabría imaginar que tipo de cara estaba poniendo.

-ya llego Dylan... - menciono Mark.

-Hola...- dijo discretamente, le eche una mirada rápida y me di cuenta que se me había quedado viendo. me remuevo de mi asiento y me recosté sobre la mesilla. Mark rápidamente se dio cuenta de mi incomodidad y me quitó la mirada de encima -Hola pequeña ¿Cómo amaneciste? - le dijo Mark a Dylan sacándola de su ensoñación y haciendo que lo volteara a ver.

Supongo que en el fondo si le da algo de pena el que lo tomen por chica, pensé, al seguir escuchando como Mark seguía poniéndole apodos pegajosos y como es que Dylan se sonrojaba cada vez más

-¿te sientes mal Dylan? Estas un poco roja -le dijo Mark mientras ponia su mano sobre la frente del chico. - si alguien esta mal recuerda que tiene que ir a la enfermería - dijo mientras me veía a mi. yo lo ignore volteando la cabeza a la pared y el lo noto pero no dijo nada.



Antes de darme cuenta ya había sonado la campana para salir al almuerzo, mi mente había pasado toda la mañana vagando por quien sabe donde y realmente no recordaba como estaban o habían estado sucediendo las cosas. Si bien el aire la madrugada me había hecho sentir mejor, la temperatura y ruido del la mañana me estaban asiendo sentirme igual de mala que cuando desperté. Siento que la cabeza me esta matando.

Mi Pequeño Dylan/ yaoiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora