Capitulo 10 : "Ella estuvo vetada del cielo".

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Rebusqué mi teléfono desesperadamente dentro de mi cartera negra, arañando por debajo entre el montón de cosas inservibles que había metido ahí. Finalmente, encontré un texto tintineando en la pantalla brillante del iPhone. Miré hacia arriba. Harry todavía estaba en la barra pidiendo las copas.

“¿Estás bien? Responde cuando puedas. Xx”. Amy había texteado hacía una hora. Suspirando, texteé de vuelta, desesperada.

“Me ha metido en Oasis. ¿Recuerdas ese lugar que te conté? ¿El que salió en las noticias?” pulsé el botón de enviar, y a los pocos segundos, ella respondió.

“¡Dios mío! ¡Los chicos llevan allí a las chicas para follar! ¿Tienes protección?”

Rodé los ojos. Amy nunca me captaba. 

“Creo que él quiere hacerme daño”, escribí. Mi corazón en la garganta. Mis manos frías y temblando. Sentí un frío roce de manos en mi hombro, y dejé caer el celular sin siquiera haber enviado el mensaje. Harry estaba parado frente a mí, su altura intimidándome tanto como siempre. Sostenía dos copas en sus manos, y su mirada era oscura y profunda, casi con molestia. Me levanté del sofá de cuero, dejando la cartera tirada, y tomé una copa con la mano temblorosa. Él decidió no hacer ningún comentario acerca de mi teléfono o si había visto el mensaje, y entrelazó nuestras manos. Me removí. ¿Por qué tenía tanto miedo de Harry?

¿Él de verdad querría hacerme daño?

Tragué saliva, y me obligué a mí misma a tomar del cóctel con una rodaja de naranja acomodada en el borde de vidrio. Harry me miró mientras yo bebía de mi copa, y él se la acabó de un solo golpe. Seguidamente, mientras yo intentaba tragar todo el líquido, él bajó la mano que empinaba el licor hacia mi boca, y retiró la copa, colocándola en una mesita que contenía cócteles, cigarrillos, y unas sospechosas pastillas blancas.

-Baila para mí –murmuró en mi oreja. Abrí los ojos como platos. Yo no tenía idea de a lo que él se refería.
-P-pero yo… -intenté protestar.
-Skylar –me advirtió, con tono áspero, como si yo debiera tenerle miedo. Y si era así, él había ganado.

Me alejé de él, y él se sentó en el sofá para apreciarme. En el estéreo sonaba una canción de Bruno Mars que había puesto a saltar a todos, y yo ni siquiera sabía cómo moverme con ésta. Ni siquiera sabía a qué se había referido Harry con “bailar para él”, exactamente. ¿Debería quitarme la ropa aquí mismo? Lo dudaba. Había mucho público masculino. Entonces… ¿qué?

Comencé a menear mis caderas de un lado a otro, cerrando los ojos al compás de la música. Dejé que el escaso trago de licor se apoderara de mis músculos y la música llenar mis huesos. Mis pies comenzaron a dar pequeños saltos por sí solos, y di varias vueltas, subiendo mis brazos y luego deslizando mis manos por mis caderas. Cerré los ojos con más fuerza y entreabrí los labios levemente, sintiéndome muy sensual de repente. Locked Out Of Heaven retumbaba en las paredes. La multitud se aglomeraba muy cerca de mí, envolviéndome en un círculo humano difícil de romper. Cuando abrí los ojos, yo no sabía dónde estaba. Las luces intermitentes impedían mi vista, y el sillón de cuero negro no estaba por ahí. Ahora todo lo que veía era multitud frente a mí, atrás de mí, a un lado y al otro. 
Busqué con la mirada a Harry, pero él no estaba por ninguna parte. Mi corazón se aceleró. Entonces, unas manos suaves rodearon mi cintura por detrás, trasmitiéndome una oleada placentera de calor, y fui jalada suavemente hacia atrás, chocando mi espalda con un pecho de piedra. El olor de fragancia dulce masculina inundó mi nariz, y unos risos hicieron cosquillas sobre mi rostro cuando unos labios rozaron mi mejilla. Cerré los ojos otra vez, y no pude evitar rodear su cuello con mis brazos, mientras él dejaba un rastro de besos húmedos y suaves en mi cuello.

-Me encanta esta canción –murmuró, y acarició mi abdomen. Gemí ante su contacto, indefensa, y él soltó una ronca risita. –Y más me encanta que la hayas bailado para mí.
-Harry… -susurré, no muy segura de lo que estaba haciendo. La música seguía sonando, y la multitud cada vez nos golpeaba más con sus movimientos. Pero nosotros no nos separamos. “Tú me haces sentir como si hubiese estado vetado del cielo”, gritaba la canción en los altavoces, “por mucho tiempo. Por mucho, mucho tiempo”. Y así me sentía ahora, como entrando en el cielo de nuevo, tras haber sido vetada por dos largos años. Harry se apretó contra mí de forma protectora, y aspiró con sus dientes la piel sensible de mi cuello. Gemí de nuevo, cerrando los ojos y apoyando la cabeza en su hombro. 
-¿Te gusta? –susurró. -¿Te gusta eso?
-Harry… -gemí, aferrando sus rizos con mis dedos.
-Shhh –me interrumpió. –Te quiero, Skylar –gruñó.
-Y-yo… p-por favor… -intenté decir. 
-Dime qué quieres, ángel –masculló con voz ronca, y sus labios levantaron lentamente el dobladillo de mi vestido. Miré hacia abajo, pero sin intención de detenerlo. –Dime qué quieres.
-Y-yo… -titubeé. –Te quiero a ti.

Inmediatamente, él me tomó de la mano, y me sacó del lugar, dirigiéndonos a ambos hacia la motocicleta, y luego conduciendo hacia su vieja casa.

Lost- segunda temporada-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora