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Consigna: Escribe sobre un recuerdo de tu niñez


EL TRAUMA MÁS GRANDE DE MI VIDA

El día del maestro nunca había sido tan traumatizante para mí. Quizá porque este era mi primer año de escuela, o tal vez porque era la primera vez que veía a mi mamá participar de un festival. Como sea, fue bastante malo y seguro marcó mi vida, así como marcará la vida de mis hijos, si es que llegan a existir.

Con cuatro años cumplidos, sentada en el auditorio del jardín de niños Rosaura Zapata, el día quince de mayo experimenté mi primer y más grande trauma psicológico.

La emoción expectante a flor de piel. Ir al auditorio del colegio siempre significó que cosas maravillosas y casi mágicas sucederían a continuación. Pero hoy no sería así, al menos no para mí.

No lo recuerdo en realidad, pero mamá mencionó que ella era la vocal del consejo de padres de familia de ese año, por ende era la organizadora principal del evento. Al respecto mencionaré que algo que siempre han hecho mis padres, y realmente amo y agradezco, es que han sido siempre participes de nuestros eventos escolares y el resto de nuestras vidas.

Y justo ahora creo que vale la pena mencionar que, cuando estuve en el jardín de niños, tres de mis primas —cuya edad es la misma que la mía—, cursaban también el segundo grado de preescolar pues, a pesar de que dos de nosotras entramos de tres años, estuvimos en la segunda clase y no la primera.

Bueno, pues el primer evento fue normal, mi papá en su teclado tocando las mañanitas que absolutamente todos cantamos para las festejadas del lugar, todas las maestras de jardín.

Algo que siempre enorgulleció era la voz y talento de mi papá con la música y en muchas otras áreas. Presumiré que, en cuanto a todas las áreas que involucraban la participación de los padres de familia, fui alumna sobresaliente, como mis hermanas.

El segundo acto fue un tanto divertido. La canción "Muñeca fea" del cantante Cri-cri, que seguramente tiene otro nombre, pero eso es lo que ha sido siempre para mí, el grillo cantor, Cri-cri.

La escena inicial era mi tía Martina vestida con harapos, una peluca casi de trapeador simulando un par de coletas despeinadas y la cara manchada de, quizá lodo. Ella estaba sentada en el medio del escenario. De la nada, y siguiendo la letra de la canción, entran dos ratones enormes a escenificar lo que mi papá cantaba. Uno de los ratones era mi tía Nena y el otro era, nada más y nada menos que mi mamá.

¿Esto me trauma?, no, esto no. Fue algo sorprendente, pero todos parecían divertidos y mis compañeros no dejaban de decir que era mi mamá. Era ella y yo estaba feliz de verla bailotear en el escenario mientras la canción se seguía.

Se siguieron poesías de partes de los niños —yo dije una—, bailes de algunas salas y otros números protagonizados por mamás tan locas como la mía. Todo era risa y felicidad. Todo hasta que se presentara el número final. El motivo de mi llanto ese día y trauma del resto de mi vida.

Salió la mamá de mi amiga Laura con un vestido muy llamativo y su rubia cabellera bastante alborotada. Comenzó a cantar la canción "Dos mujeres, un camino" de Laura León.

Para quienes no lo saben, esa canción era la entrada de una telenovela que, en ese entonces, era televisada. El protagonista era un hombre extravagante y gordinflón llamado Guicho Domínguez.

Bueno pues, después de que la mamá de mi amiga canta un poco, de detrás de ella sale un hombre gordinflón, con un chaleco negro de lentejuela dorada que bailaba mientras se sostenía la panza.

¿Quieren intentar adivinar quién era ese hombre?... Yo tampoco hubiera querido, pero lo supe cuando los protagonistas del show bajaron del entarimado para bailar con maestras y niños. Ese hombre era mi mamá con una botarga.

¿Quieren saber lo que hice?... Pues cuando me tomó de la mano para bailar conmigo, me zafé de ella y salí corriendo hasta los columpios donde lloré interminablemente.

No recuerdo la razón de hacer eso, pero puedo recordar que, desde ese día, siempre supliqué a mi mamá que jamás participara en otro festival. Está de más decir que nunca me escuchó pero está bien. Ese día aprendí una valiosa lección, pero no la supe sino hasta ahora que, revisando mis fotografías, me doy cuenta que soy justo del tipo que mamá. Participar de festivales siempre ha sido lo mío. 


Una historia de la vida real TTnTT  Les dejaré una imagen donde se demuestra que el ser histrionico puede ser genético xD Ser participante de obras de teatro, bailables y pastorelas es algo que realmente disfruto n.n, incluso estudié un curso de actuación, pero como buena enferma de tdah, me aburrí y lo dejé.

Gracias por leerme, espero no se burlen mucho de mis traumas. Besos hermosuras (^3^)/

 Besos hermosuras (^3^)/

Y todas estas soy yo. 

52 RETOS DE ESCRITURA 2016¡Lee esta historia GRATIS!