Capítulo 8| Editado.

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                Alexander.

En multimedia, Savannah

—Y estos son los salones como puedes ver —señaló los carteles—. Bueno, eso es todo, nos vemos en el almuerzo.

—Está bien, adiós.

Se fue yendo a la habitación, yo me quede ahí y decidí ver como estaba mi hermana.

Luego de media hora buscándola la encontré leyendo el folleto que nos dio la directora.

—¿Lo terminaste? —pregunté.

—Estaba empezando a leerlo —respondió mientras agitaba el papel—. Ven a sentarte, lo leeremos juntos.

—Está bien.

Instituto especializado.

Les damos la bienvenida a nuestro maravilloso instituto, con más de un siglo de antigüedad.

Sus padres, o un tutor, lo acaba de mandar a una de las mejores escuelas para poder saber todo acerca de su origen.
Acerca de los:
Vampiros.

Aprenderá a como medir su fuerza y sus poderes, al igual que controlar su control, actitud y querer tomar sangre.

Les deseamos un buen año y esperemos que no se metan en problemas.

Gracias y bienvenidos
vampiros.

La directora.

Wow, no lo podía creer, ¿nosotros vampiros?

Por eso mi madre no quería que fuéramos a los hospitales, tampoco jugar muy a menudo cuando había algo con que cortarnos, o ir a una escuela con muchas personas.

—Adiós.

Me despedí, mi hermana ni siquiera contestó.

Lo que me espera.

**********

—Despierta —me sacudieron haciendo que caiga de la cama.

—¿Qué demonios? —levanté la cabeza y me di cuenta de que había sido Evans quien me empujó—. Hola.

—Hasta que despiertas —se rió—. Vamos hay que ir a desayunar.

—Deja que me cambie —le digo rascándome el ojo.

—Está bien.

Hace un mes que estaba aquí, todos los días era lo mismo. Levantarme, desayunar e ir a clases. Luego de eso era almorzar, dormir y comer de nuevo.

Cuando termine de cambiarme salí de la habitación, tenía que encontrar a Savanna, una amiga a la cual me gusta. Cuando la encontré fuimos a recoger nuestro almuerzo.

—Y, ¿todo bien? —preguntó Sav.

—E-eh... —ella me ponía nervioso—. Sí todo bien ¿y tú? Estás linda —me pegué en la frente, maldición odiaba eso.

—Gracias —dijo sonrojada—. ¿Te enteraste?

—¿De qué? —pregunté.

—¿Cómo de que? —habló entusiasmada—. Del bosque, del viaje que haremos mañana con nuestros padres.

—¿¡Qué!? —nunca lo escuche, bueno nunca presto atención en clases—. Oh, está bien. Si lo escuché —no iba a quedar más en ridículo.

—Estás raro —dijo que sí con la cabeza—. Sip, estás raro. Te pusiste medias de dos colores.

¿Qué?

Mire a mis pies y era verdad.

Sentí mi cara arder.

Dios, necesitó ayuda.

—N-Nos vemos después —me di la vuelta pero recordé algo—. ¿A qué hora es? ¿Quiénes van?

—Iremos todos —soltó una risita a lo cual me embobe—. Es a primera hora y hay que llevar comida.

—Está bien, adiós.

........

—Sí mamá, tienen que venir los dos —dije al teléfono—. Es obligatorio —mentí—. Traigan algo de comer.

—Está bien, cariño. Me saludas a tu hermana.

—Adiós.

Colgué, bosque ahí vamos.

⚫⚫⚫

Y aquí estamos todos los alumnos, en medio del bosque.

—No se separen —anunció la directora con un megáfono—. Tampoco quiero que pasen el río, es p-peligroso.

***

—¡Estoy cansada! —chillaron Sav y mi hermana.

—Podríamos cargarlas —propuse.

—Claro —asintió Evans.

Se miraron entre las dos y se subieron a nuestras espaldas. Savanna iba conmigo.

A lo lejos se escucho un aullido.

Mierda.

Nos miramos entre todos, durante este mes aprendí a que nada me podría extrañar, a que existen todo tipo de cosas.

—Mantengan la calma —dijo el vicedirector.

—¿Mantener la calma? —dijo un Evans nervioso—. Claro, total nosotros somos los mas fuertes. ¿N-no?

—Eh, se supone que sí —contesté.

—¡Vanessa no! —gritó una chica y un chico atrás.

—Sólo quiero ésta piedra preciosa.

Nos dimos la vuelta y ¿adivinen qué?

Paso que aquella chica piso el río. Estúpida.

Sentimos a varias cosas correr hacia nosotros.

Maldición son los lobos.

—¡Deja eso y ven! —gritamos todos.

Varios mayores traspasaron el río para ayudarla.

Algunos lobos saltaron hacia ellos y los empujaron.

—¡¡Arggg!! —gruñeron.

—¡Basta! —pidió la preceptora.

—Es que acaso no entienden que no quiero a un maldito chupasangre en mis tierras -dijo una chica.

Era la misma de mi casa.

—Lo entendemos pero ella se fue.

—Y eso a mi qué. Tienen bien en claro que no los quiero.

Sus ojos brillaron y empezó a ver por todos lados hasta que se topo conmigo.

Vio a Sav y luego a mí, se puso furiosa tanto que salto del otro lado y se dirigió a nosotros.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!