Reencuentro

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El gran salón estaba arreglado de manera elegante pero sobria, había mucha gente, los magos y brujas mas reconocidos de Europa se encontraban presentes, y para sorpresa de todos, entre ellos también se hallaba Draco Malfoy, elegantemente vestido con un traje gris oscuro y una camisa blanca impecable, las miradas de todas las damas presentes se dirigían a el, incluso algunos caballeros le miraban, aunque con cierta envidia, pero el era indiferente a todo y todos cuantos le rodeaban, ya que mirada, su mente y su corazón solo aguardaban a una persona.
Y en ese momento, en las escaleras se encontraba ella, una castaña preciosa, con unos rizos bien definidos y un vestido verde esmeralda tan largo que no se podían mirar sus zapatillas, de su cuello colgaba una preciosa cadena de plata con un extraño dije, y en su antebrazo una serpiente de plata se enroscaba,

Y en ese momento, en las escaleras se encontraba ella, una castaña preciosa, con unos rizos bien definidos y un vestido verde esmeralda tan largo que no se podían mirar sus zapatillas, de su cuello colgaba una preciosa cadena de plata con un extra...

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inmediatamente sus miradas se encontraron, y una gran sonrisa se dibujo en el rostro de ambos, Draco se acercó de a poco mientras ella bajaba, y al llegar al ultimo escalón el le tendió la mano como buen caballero.
Nadie comprendía que era lo que sucedía, ¿como era posible que el Sangre Pura, heredero de la gran fortuna Malfoy se comportara de esa manera?, y por otro lado, ¿como la heroína Granger le sonreía de aquella forma?
De pronto Draco escucho a lo lejos como sus amigos, Theo y Blaise le llamaban y lo regresaban súbitamente a la realidad...
Si, ella estaba en el último escalón, pero su vestido no era esmeralda sino rojo oscuro y en su brazo no había serpiente alguna, y sonreía, claro que lo hacia, pero no a el, ya que quien le ofrecía la mano al final de la escalera era su nuevo pretendiente: Andrey Velkselberg, el joven Andrey era todo lo que cualquier bruja podría desear, alto, guapo, porte aristócrata y como no, si pertenecía a una de las mas prestigiosas familias de sangre pura en Rusia, con innumerables empresas en el mundo.
Poco después de la muerte de Ron, el señor Velkselberg conoció a la viuda Weasley en un evento organizado por el Ministerio Francés con sede en París, desde que la vio no pudo dejar de pensar en ella, y cuando a los pocos meses conoció a sus hijos le parecieron de lo mas adorable y ellos ya le tenían un gran cariño; a pesar de ser de sangre pura los padres de Andrey estaban convencidos que su hijo no podía encontrar mejor mujer que Hermione, y se preguntaban cuando celebrarían la feliz unión.
Aunque en un principio Herms guardo el luto, fue precisamente su suegra Molly quien le dijo que se diera una oportunidad con Andrey, así que después de meditarlo por algún tiempo decidió aceptar, pues ella era aun joven, y de aquel amor de ensueño que aun guardaba en su corazón por cierto rubio, no podía esperar nada, pues aunque también era viudo jamás le había vuelto a ver, el ni siquiera trato de contactarla, por lo tanto habían pasado tres meses desde que acepto una relación con el guapisimo Andrey.
Draco sintió que moría cuando vio al ruso tomar la cintura de su castaña, si, su castaña, porque a pesar de los años el no dejaría de amarla. De pronto sus miradas se encontraron y aprovechando el momento el rubio se acerco a la pareja y de manera orgullosa y altiva saludo a Hermione:
-Buenas noches Granger- le dijo ofreciendo su mano con una sonrisa de lado, típica de el.
Hermione no sabia como responder, su boca y su cerebro parecían desconectados.
-Disculpela está un poco nerviosa con la organización de este evento, supongo que usted es el famoso Draco Malfoy, es un placer conocerle. - Respondió Andrey con una sonrisa sincera extendiendo su mano hacia Malfoy.
-Asi es, soy Draco Lucius Malfoy, ¿y usted es?- Respondió el rubio con tono arrogante.
-Andrey Velkselberg, el prometido de Hermione.-
Malfoy no supo que responder ante tal declaración y solo se limitó a mirar a su castaña con una cara que reflejaba miedo, desamor, inquietud, ira.
-Lo siento Malfoy- Fue todo lo que salio de labios de la heroína, y se marchó del brazo de su prometido para seguir saludando a compañeros y empresarios; para Andrey las palabras de su prometida solo significaban una disculpa por tener que abandonar la conversación, mientras que para Herms y Draco tenían otro sentido.

Que les parece la historia?
No desesperen que apenas vamos iniciando, y aunque me imagino a Andrey todo un bombón, jamás cambiaría a mi guapisimo Draco por nadie.
Saludos y espero sus comentarios, tengo grandes planes y expectativas respecto a este fic y las ideas fluyen de un momento a otro, así que espero seguir actualizando pronto.
Con cariño Aileen

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