Capítulo 7| Editado.

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                     Alexander.

Un internado.

Bueno, ¿no exactamente o sí?

—Y, papá, ¿es un internado o un colegio normal?

—Internado —me contestó mirando a mi madre, quien estaba muy seria a como lo es ella.

—Eh, ¿mamá estás bien?

—Sí cielo, no te preocupes.

No dije nada más, algo nos estaban ocultando, pero tampoco iba a ser tan idiota de preguntarlo ahora, sera mejor que me digan allá.

Termine de comer y levante los platos para ponerlos a lavar, una ves que ya lo hice me dirigí a mi habitación a empacar.

Agarre lo más importante: ropa que uso a menudo, uno que otro saco por si hace frío, mis cosas para dibujar, la cámara, cargador y a mi oxígeno, hijo, corazón, pulmón, riñón, osea el celular.

Cerré todo, por las dudas también mi cuarto, en el camino me cruce a Taylor, mi hermana, estaba cargando dos maletas que parecían que iban a explotar en cualquier momento.

—Deja te ayudó.

—Eh... -dudó—. Está bien.

La coloque en mi espalda y baje con cuidado.

—¿Qué traes acá? ¿Un elefante muerto o qué? —le dije, en verdad estaba pesado—. ¿Un cadáver a lo cual quieres sacar y todo esto te vino como anillo al dedo? —sí gente, así soy de loco.

—Estúpido, claro que no, idiota.

—A mi no me hables así, soy el mayor —la apunto con el dedo—. Que no se te olvide.

—Sí, sí, como quieras.

—¡Hijos, ya están aquí! —nos llamó mi madre, estoy nervioso—. ¡Saluden y después veremos!

No entendí bien esa ultima parte.

⚫⚫⚫

Y aquí estamos, el internado es algo viejo pero que se le va a hacer.

—No somos hermanos —dijo mi hermana.

—¿¡Qué hermana!? —le grite causando que todos los que estaban afuera nos vieran.

—Nada —refunfuñó—, estúpido.

—¡Eh, deja de decirme así niña! —la golpeo en la frente con mi dedo.

—¡Ah, quita tonto!

—¡Tú también lo eres entonces pelo de mono!

Nos miramos unos segundos y nos abrazamos. Así somos de bipolares.

—Ya, ya —le palmeo la espalda—.
A recoger nuestros horarios.

Entramos al edificio, las paredes eran de un color gris muy oscuro, habían retratos de muchos hombres, parecían importantes. Seguimos caminando hasta llegar a secretaria, seguro se preguntaran como sabemos sin preguntar, fácil, en la entrada había un mapa para los nuevos.

Taylor golpeó la puerta fuerte, ella no mide la fuerza que tiene.

—Adelante —se escucho una voz de una mujer, saludamos y nos sentamos—. Bueno, veo que son nuevos.

—Así es —contesté.

—Bueno, aquí tienen sus horarios —nos tendió unos folletos—. En esos folletos además de sus horarios esta todo lo que deben saber de nuestro internado, además de lo que son. No estamos acostumbrados a —movió las manos—, como decirlo, explicar este tipo de cosas.

—Entendemos, señora.

—Señorita —me corrigió.

—Sí claro, por más que le digan eso, será igual de vieja —dijo Taylor, la directora abrió la boca.

—¡Taylor! —la rete—. Disculpe señorita, lo que pasa es que está así porque nos enviaron aquí y todo eso.

—Oh, está bien pero no es manera de contestar —dijo fulminándola con la mirada—. Continuemos, aquí están sus llaves de las habitaciones y las de sus casilleros. Bueno eso es todo.

Nos levantamos y nos fuimos.

—Trata de no meterte en problemas ¿sí? —le dije viéndola a los ojos, tiene algunos rasgos de parecidos a mi madre.

—No lo sé, el destino tal vez lo quiera —rodé los ojos.

—Sólo no te metas en problemas. Bueno, adiós.

Caminé por el pasillo viendo el mapa, derecha, izquierda, subo el ascensor y marco el piso 10.

Las puertas se abren dejando ver un montón de puertas iguales.
Me dirijo hacia la número 1369, cuando la encuentro la abro.

Abro los ojos sorprendido al ver una pareja besándose. Creí que estaba prohibido que otros entren el la habitación.

—Bueno, llegué yo, así que terminen.

—¿Es tu novio? —le preguntó el chico a la chica.

—No claro que no —su voz era entre chillona y grave—. Aunque —me miro de arriba abajo—, no esta nada mal —me tocó el pecho, di un gritito y le saque la mano.

—¡Quita bicho!

—Bueno Británica puedes irte.

—Sí, adiós —dijo esta meneando las caderas.

—¿Británica, en serio?

—Su madre no la quería —contestó el chico—. Por cierto, perdón por lo que viste, me llamó Evans.

—Alexander.

—Bueno amigo nuevo, vamos a acomodar esto y desempacaremos tu bolso.

—Está bien.

—Te daré el recorrido nuevo.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!