Capítulo 6| Editado.

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                    Marcos.

Estoy preocupado por Evaristo, se mando la macana más grande de todos los tiempos. Miren que hacer eso, en que cabeza cabe.

Mi mujer Linda, no les contó a mis hijos los que son realmente, bueno tampoco es que ellos sean hombres lobos, pero hubiese podido contarles para estar más seguros.

Les hablare un poquito de todo esto, seguramente deben tener una pelea con su mente o conciencia de lo que se trata.

No hace mucho participe de la guerra, a la que se hablará más adelante. Cuando volví primero decidí ir a ver a mi único mejor amigo, Evaristo Gamma. Este "señor" con cuerpo de un hombre de unos treinta años lo culpaban de la muerte de un Beta (hombre lobo) de la manada vecina, cosa que nosotros no pertenecemos a ella por varios motivos. La cosa es que Eva no fue realmente el culpable de dicho acto pero si estuvo involucrado, a él lo encerraron no sé donde pero yo logre sacar donde se encontraba. La chica de ayer era el Alfa de esta manada, quien el Beta había resultado ser su mejor amigo, ya saben como son esos perros pulgosos.

Como varios lincatropos me vieron entrar a su antigua casa se lo comunicaron a ella, así que decidió venir para mi casa.

Por lo poco que me pudieron contar fue que es una mujer realmente "poderosa, fría sin sentimientos", pero que pasa, nosotros -mi mujer y yo- ya la conocíamos de antes, la chica nunca, por lo menos con nosotros en aquel tiempo, era así a como lo es ahora. Eso es lo que me preocupa, muchísimo más ahora que mi hijo es su mate.

Yo tengo descendencia vampiro y mi mujer es una simple humana.

Mis hijos por ahora no están seguros en esta casa, he estado averiguando y encontré un instituto donde si lo estarán además que los ayudaran a mejorar su fuerza.

Baje las escaleras, ya que me encontraba en mi despacho, busqué a mi esposa y la encontré sirviendo la mesa.

—Hola amor —le di un beso en los labios—. Debemos hablar con los chicos. Irán quieras o no a un instituto especial para nosotros.

—Pero ya he dicho que no.

—Lo que dije se cumple ¿está bien? —le dije despacio acariciando su cuello—. No te olvides que aquí mando yo, porque te puedo devolver de donde viniste.

—E-está bien —dijo con nerviosismo.

—Okey, esta muy rica tu comida cielo —la felicité.

—Gracias —se dirigió a la mesada—. Bipolar —susurró.

—Te escuche.

No dijo nada más y llamó a los chicos.

—Hijos, decidí que irán por un tiempo a una institución especial.

—¿Por qué? —preguntó Alex.

—Porque lo digo yo, se irán hoy en la tarde, mandé a unos hombres para que vengan a recogerlos.

—P-pero —quiso quejarse mi hija.

—Porque sí, allá les explicaran todo.

No dijeron nada más y se fueron habitaciones.

—Evaristo me las pagarás —susurré.

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!