CAPÍTULO XI

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Son las 11.30 me levanto, me visto y como tenia previsto cojo el bus y voy a ver a Hugo, llego a la habitación y están los padres de Hugo allí, me da un poco de vergüenza entrar, pero ellos mismo son los que me lo ofrecen. Hay un chico sentado y mirando la ventana, saludo por educación,este se lo levanta, se gira y... no puede ser es Pablo, nos miramos fijamente,nos reímos de forma descarada. Los padres me presentan a Pablo. - -Hijo esta es una amiga de tu hermano- le dice el padre.


-Pablo, es ella la que ha cuidado tanto de Hugo.- insite la madre.


Nos damos dos besos para disimular, una situación embarazosa, él siempre muy caballero.


-¿Vamos a bajar a la cafetería y te invito a desayunar?-me pregunta con una sonrisa.


- Claro- le respondo devolviendo le la sonrisa.


Bajando las escaleras no cruzamos ni una sola palabra, un silencio profundo en todo el camino. Al llegar,nos sentamos, comenzamos a hablar.


- ¿Como no me dijiste que eras amiga de mi hermano Hugo?- preguntado


- ¿Y tu porque no me dijiste que eres hermano de Hugo?- respondo.


- Pues...porque no lo sabía.


- Yo tampoco sabía que tú eras su hermano.


-¿ Y ahora qué?


-Ahora qué ¿Cómo?


Espera una respuesta sobre lo que pasó anoche, pero no se la he dado, pasa un tiempo y al ver que no respondo lo intenta de nuevo.


-¿Te gustó lo de anoche?


No quiero hablar de ese tema, puede que me arrepienta, pero es mejor dejarlo apartado de momento.


Se da cuenta que es un tema tabú y lo deja estar.


El mundo es redondo y da muchas vueltas, ¿ Quién se iba a imaginar que fueran hermanos?, Yo desde luego tengo una puntería... si fuera tío... pienso, no puedo evitar sacar una sonrisa.



Al cabo de un rato subimos a la habitación, sus padres estaban dialogando y al entrar por la puerta se hizo el silencio, tan solo se escucha el pitado de una de las máquinas.


-Pablo, hijo, vamos a ir a tomar algo, que estamos un poco agobiado de estar en estas cuatro paredes durante todo el día.- le dice el padre.


-Vale, no te preocupes, Nosotros nos quedamos aquí mientras, idos y descansar un rato que os lo merecéis, nosotros vigilamos a Hugo, aunque no creo que salga corriendo- lo suelta en el aire con sarcasmo.


Había hablado ya por mí, tampoco es que no me fuera a quedar pero me podía a ver preguntado, la gracia sobraba. Ellos se marchan y nos quedamos nosotros sentados y charlando.


De nuevo Pablo se levanta, se va acercando a mi, ya se por donde van los tiros, y se lanza a darme un beso, me retiro de él, es imposible, no me apetece y no me ha parecido bien lo que ha hecho.


- ¿Acaso no quieres que te de un beso?- pregunta sorprendido por lo ocurrido


-Pues... no.


- ¿Por qué?


- Pues... porque delante de tu hermano no soy capaz de besar a nadie que no sea el, a mi me gusta él no tu, es él el que me pone nerviosa cuando nos vemos, es él el que hace que L escuchar su nombre me ponga colorada.


-Entonces...¿Ayer por qué me dejaste que te besara?


- Pues porque ayer estaba confusa, cansada, no tenía nada decidido, quería conocer gente y me dejé llevar por la situación...además ayer no sabia que Hugo es tu hermano, lo siento mucho Pablo.


-Bueno me marcho, adiós.


Ni siquiera, se despide de mi, me siento mal por lo ocurrido y me arrepiento por lo que pasó anoche, no puedo parar de pensar en el camino que si Hugo, que si Pablo, que si el beso... mi cabeza da mil vueltas.


Pablo es tan romántico... pero Hugo es tan guapo, con esa sonrisa, ese toque malote, quizás sea también romántico pero es que apenas lo conozco, solo de esa conversación en el pasillo que estropeo Julia.


Cojo el bus para ir a casa. Al llegar me meto en mi habitación y me pongo a estudiar, esta semana es fuerte y muy dura, me estoy jugando mucho.


Es difícil concentrarme con tantas cosas en la cabeza, pongo alguna música tranquila para no hacer el silencio y me pongo manos a la obra.


Pídeme que te bese ¡Lee esta historia GRATIS!