Capítulo 4| Editado.

18.2K 1.1K 56

ALGUNOS AÑOS DESPUÉS.

Una tarde de abril, el día era lluvioso, gotas caían de la ventana de un chico normal...
Esperen, ¿acaso dije normal? Ese chico no tenía nada de normal, bueno hasta ese entonces, tenía los rasgos idénticos a su padre, quien había desaparecido hace unos meses yendo a una ¿guerra? La cual era difícil de entender para Alexander.

—¡Alex! —lo llamó su madre—. Ya está lista la cena, pon la mesa.

—¡Voy! —contestó éste.

Mientras bajaba las escaleras hechas de pino (madera) se encontró con su "pequeña hermana", está se parecía a su madre, ojos grises y piel trigueña, bajita y algo gordita.

—Mamá se enojara si te ve así —le dijo su hermano ya que la chica estaba de pijama, que consistía en un short muy apretado y una remera negra de tirantes.

—No me dirá nada. Soy una chica grande.

—Claro —dijo con sarcasmo—. Tener 16 años recién cumplidos ya es ser mayor.

—Cállate —murmuró enojada—.
Por lo menos tengo novio.

—Pir li minis tingi nivii —dijo enojado—. ¡Por lo menos a mi no me engañan!

—¡Cierra la boca subnormal!

—¡Ya dejen de pelear! —gritó su madre.

—Lo sentimos.

—Que sentimos ni que nada. —se saco su calzado y lo empezó a rebolearsélos—. Si siguen peleando les haré pasarse la lengua en su trasero.

Ambos hermanos sabían que no haría eso.

—No mamá. Él empezó.

—¡Claro que no! —se defendió el único hombre de la casa.

• • •

—Bueno, listo.

—Mamá, esto es algo incómodo.

—Él tiene razón —chilló la chica. Ambos tenían una bolsa en la cabeza—. Yo no tengo piojos.

—Claro que no cielo —dijo su madre sarcástica—. Jamás te rascaste tanto la cabeza.

El timbre sonó por toda la casa.

Los hijos de la señora empezaron a correr por todos lados. Subieron al baño y se sacaron todo el alcohol que tenían en la cabeza.

Abajo en la puerta se encontraba un hombre corpulento, ojos color celestes y piel trigueña. La madre de los chicos se echó a sus brazos mientras él estaba con la mirada que trasmitía miedo, mucho miedo. Su hija se hecho a correr hacia los brazos de su padre, aunque Alex no lo quiera reconocer, no quería abrazarlo, joder tenía sus motivos, pero al final termino abrazándolo.

—Familia, los extrañe tanto, tanto, tanto.

—Nosotros también papá —habló la chica.

—¿Por qué no entramos mejor? —Preguntó nervioso.

—Ehm, si porque no. —le contestó su ma... disculpen su mujer.

Luego de media hora, llegó el mismísimo infierno a su casa.
Se escucharon golpes muy fuertes, al igual que gritos. Los que se encontraban adentro miraron a su padre-marido.

—¿Qué hiciste? —le preguntó dolido su hijo. Sabia de entrada que su vuelta no era buena.

—¿Y-yo? N-nada.

—No mientas —le gritó.

—¡Abre la maldita puerta Marcos! ¡Pagaras por la traición!

—¿Q-qué? Papá ¿de qué habla? —dijo Taylor, su hijita.

—Lo siento tanto.

La puerta se rompió dejando ver a una chica linda, con un buen cuerpo, alta y su pelo era de un color rojo. Agarró a su padre del cuello y lo puso contra la pared.

—¿Dónde está? —preguntó despacio, su voz era fría y calculadora.

—¿É-él? —preguntó muy nervioso, la chica hizo presión mucho más fuerte. Sus mujeres estaban llorando menos su hijo, quien miraba todo asombrado.

—¡Decidme de una maldita vez! ¿Dónde carajos está?

—¡No lo sé, joder! —gritó desesperado.

—¡Claro que lo sabes, es tu mejor amigo!

—No diré nada.

—¿No? Bien, entonces atento a las consecuencias —termino de decir la hermosa chica. Olfateo algo, esperen, ¿¡Olfateo!?—. ¿Qué? ¿Cuál es ese perfume? ¿Acaso...?

—Oh no —murmuraron. La madre empezó a echar perfume por todos lados.

Los chicos empezaron a toser.

—¡¿Pero que haces estúpida?! —gritò la chica pelirroja comenzando a toser—. Esto no se termina aquí.

En multimedia Alexander (el otro mate de Gia).

Su Luno © TERMINADA.¡Lee esta historia GRATIS!