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Reto 8

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Consigna: Reescribe algo que escribiste hace tiempo, pero usa un narrador distinto.  


EL AMOR DE UNA BRUJA

«Por tener el corazón de ese hombre, daría todo lo que tengo, incluso mi magia si de ese modo, en lugar de desvelarme por él, me desvelara con él» pensé mientras revaloraba la opción de un hechizo que lo hiciera mío para siempre. Pero no quería obligarlo a absolutamente nada, lo amaba demasiado como para poder ir en contra de su voluntad o sus deseos.

«Amar significa querer que el ser amado sea feliz» Lo había escuchado tantas veces que me lo había creído, y me parecía tan hermoso que no me atrevía a desear otra cosa para ese hombre moreno de ojos divinamente claros al que casi siempre le cuidaba los pasos.

Mientras seguía mirando como ese hombre de galante sonrisa deambulaba por las calles que el atardecer tornaba rojizas, un pensamiento escapó de mi boca después de que un nuevo suspiro abandonara mis pulmones.

—Me estoy convirtiendo en una acosadora —dije y sonreí burlándome de mí misma y la manera en que, inconscientemente, desaprobaba mis propias acciones.

Pensando que no debía torturar con fantasías de amor a mi, ya muy herido, corazón, me decidí a dejar el asecho por hoy. Pues aunque dijera que no lo haría de nuevo, seguramente mañana, cuando volviera a tener conciencia de mí misma, ya le estaría siguiendo los pasos de nuevo.

—¿Por qué no seré capaz de dejarle en paz?, él ni siquiera me mira —me pregunté mientras andando por un montón de conocidas veredas me dirigía al claro del bosque donde mi vacía casa aguardaba. Pensando en ello terminé con la cabeza gacha y esa horrible melancolía apachurrándome el corazón. Yo definitivamente lo amaba.

Pero, no dejando que el peso del dolor de mi alma aletargara mis pasos, levanté la mirada y caminé hasta llegar al pórtico de esa acogedora cabaña donde descansaba de mis andares diarios y los acosos continuos.

—Es demasiado temprano —musité dejándome caer en una banca junto a la puerta de entrada de mi hogar. Era temprano en realidad, habitualmente llegaba hasta haberle dado las buenas noches al buen mozo que mi corazón atesoraba. Pero quizá me estaba cansando de hacerme tanto daño con algo que no pasaría.

Encorvando la espalda dejé que mi cabeza cayera ligeramente al frente y dije intentando darme consuelo: —Igual los humanos no son para nosotras las brujas. —y respiré profundo relajando los hombros y cerrando los ojos mientras me aferraba con fuerza a la orilla de la banca.

Siendo testigo de cómo el barullo del bosque comenzaba a atenuarse, una briza fresca revolvió mi cabello haciéndome levantar la cabeza por curiosidad. Esa ola de viento debió ser provocada por un ave que aterrizó cerca y, por la intensidad, deduje sería un ave de gran tamaño.

Queriendo saber lo que sería levanté la cabeza y, al ver la razón de la ráfaga de viento, mis ojos, agrandados por la sorpresa, se quedaron fijos en el hombre que, de pie sobre la baranda de madera que rodeaba mi casa, sonreía burlonamente.

«¿Cómo es que él llegó hasta allí?, ni siquiera escuché sus pasos... Para no hacer ruido debió haber sido volando, pero los humanos no vuelan... En definitiva él no puede estar aquí, esto seguro solo es mi imaginación» los pensamientos agolpándose en mi cabeza y dificultándome hablar.

El hombre moreno frente a mí, advirtiendo seguramente mi confusión, sonrió ampliamente confundiéndome mucho más.

—¿Cómo es que llegaste aquí? —pregunté cuando al fin gané la guerra con mi cabeza para que acomodara sus ideas y mi batalla con mi garganta para que pronunciara cada palabra que necesitaba decir. Él respondió algo que ya me había atrevido a pensar pero que había descartado inmediatamente.

—Volando —dijo regalándome una nueva y hermosa sonrisa.

—¡¿Volando?! —grité. La sorpresa me tenía un tanto descolocada. El hombre asintió divertido y yo solo pude negar repetidamente con la cabeza—. ¡Imposible! —repliqué perdiendo por completo la serenidad—, no pudiste haber llegado volando. Tú no puedes volar —señalé algo que para mí era obvio, logrando arrancarle una muy sonora carcajada.

—Claro que puedo hacerlo —aseguró—, mira —y mis nervios de acero se tornaron de gelatina, provocando que mis rodillas fueran a dar al suelo cuando los pies del hombre dejaron la madera y se elevaron junto al resto de su cuerpo.

—Imposible —repetí incrédula, pensando que quizá al fin me había vuelto completamente loca.

Él se inclinó al frente y su cuerpo llegó hasta donde yo yacía. Dejando una rodilla en el piso y doblando la otra al frente, tomó mi mano y besó mis temblorosos nudillos diciendo con una sonrisa que expresaba todo menos burla: —Nada es imposible para la magia.

—¡Eres un mago! —expliqué con ímpetu al ponerme en pie.

—Ellyot Kedward —se presentó reverenciándome—, su objetivo de búsqueda. —Y logrando al fin una sonrisa, reverencié también mientras decía complacida: —Merlina, su acosadora personal.



Este es un microrrelato que había escrito con ocasión de un concurso que no gané TTnTT pero bueno, yo nunca gano nada xD así que no fue mucho shock en realidad. Estaba escrito en tercera persona y ahora lo escribí como si fuese ella quien lo relata. Dejé el original en SUSURROS DEL ALMA por si quieren leerlo, pero básicamente es lo mismo, lo dejo a su consideración.

Como dato curioso diré que los nombres de mis personajes son de un mago y una bruja reconocida. Elly Kedward es la conocida Bruja de Blair y el mago Merlin todos lo conocemos ¿no?, yo les intercambié el sexo y los hice coincidir en la misma época y ciudad xD. 

Gracias por leerme, besos hermosuras (^3^)/ 

52 RETOS DE ESCRITURA 2016¡Lee esta historia GRATIS!