Capitulo 6 :"Una dulce amenaza, que cambia todo".

5.7K 220 5

-Harry’s POV (punto de vista)-:

Detuve la motocicleta frente a la catedral. Sus pequeños brazos se apretaban alrededor de mi abdomen fuertemente. Su cabeza seguía recostada en mi espalda, y se negaba a moverse de ahí. Volteé a verla. Sus ojos estaban apretados y su boca fruncida con aterro. Reí en voz baja. No podía creer que ella seguía igual.

-¿Quieres que estemos así todo el día? –susurré, y ella abrió sus ojos de sopetón, desenrollando sus brazos de mi abdomen rápidamente. 
-L-lo siento. E-es que y-yo nunca había viajado en una antes –titubeó, bajándose, como si la motocicleta fuera algún tipo de monstruo. Miró a su alrededor confundida, y su rostro volvió a ser inescrutable.
-Al menos me hubieras pedido la dirección de mi casa –rodó los ojos. Yo había escuchado que ella ya no vivía allí, que se había mudado con su madre a una enorme casa en otra urbanización. Ella era feliz sin mí.
-Yo nunca dije que iba a llevarte a tu casa –me excusé, manteniendo una sonrisa en mi rostro. Ella volvió a mirar a los lados, y sus ojos claros se dilataron al darse cuenta de donde estábamos. Muy lejos de su casa.

Me bajé de la motocicleta, y me acerqué a ella. Su respiración era superficial, y sus brazos estaban cruzados sobre su pecho. Ella lucía tan hermosa. Tanto que todavía ahuecaba mi pecho de un suspiro cuando la miraba a sus grandes ojos verdes oliva.

-Skylar’s POV-:

Se acercó a mí una vez se hubo bajado de la moto. Su rostro de ángel lucía exactamente igual a hacía dos años, sólo que un poquito más maduro. Pero sólo un poquito. Seguía siendo el mismo idiota de siempre. Las venas rodeaban notoriamente sus antebrazos, pero su sonrisa era la misma. Conservaba sus tatuajes, muestra de que todavía era la misma persona.

Él se acercó a mí. Su aliento de nuevo en mi rostro, lo aspiré profundamente con los labios entreabiertos. Sus manos se deslizaron por mi cintura, acariciando mi piel cubierta por una frágil camisa de cuadros. Nuestros pechos apretados. Jadeé cuando su nariz recorrió la mía y acaricié su pecho. 

-Me ha encantado el beso que me diste la otra noche –susurró cerca de mi oreja, como él siempre solía hacer antes. Abrí mis ojos. Los suyos eran brillantes y burlones. Sus hoyuelos se derramaban en sus mejillas rosadas como la porcelana.
-Bromeas –bufé, y me aparté de él, caminando hacia la motocicleta con paso vacilante. Se sentía raro estar tan cerca de él después de tanto tiempo, y aún más cuando yo no podía hacerme esto. Era de masoquistas intentar entrar al túnel oscuro donde se había desarrollado mi vida. Y no después de lo que pasó. Porque si algo he aprendido en esta vida, es que mientras más te encariñas con algo, más te duele cuando lo pierdes. Y siempre, siempre, vas a perderlo.

Y ahora él volvía de repente, incitándome a mandar todo a la mierda. ¿Por qué se supone que yo debería hacer eso? 

Y apenas me di cuenta, yo estaba llorando. Las lágrimas caían amargamente sobre mis mejillas, y mis gimoteos me recordaron a la Skylar que se encerraba en el baño a llorar cuando tenía problemas. La Skylar de diecisiete años que intentaba dejar atrás costara lo que me costara. Cada quien debía hacer su vida ahora.

-¿Por qué lloras? –preguntó en una voz extremadamente-demasiado-seductora.
-Cierra la boca –respondí con amargura. Él apoyó su mano en el asiento de la moto. Sus manos todavía seguían siendo jóvenes y no había ninguna cicatriz en ellos. Él quizá no hubiera tenido una mala vida en la cárcel. Quizá estaba ahí dentro gobernando las celdas como gobernaba el exterior.

Agarró mi cintura, introduciendo sus manos por debajo de mi camisa, y acariciando dulcemente mi vientre. Sus manos eran suaves y cálidas y su respiración revoloteaba en mi cuello. Me mordí el labio inferior, aspirando las lágrimas. Me di cuenta, de que eran todos los recuerdos que se derramaban pesadamente sobre mis mejillas.

Me volteé para mirarlo a los ojos. La catedral dio tres fuertes campanazos durante el silencio que hubo. Mi yo interno me decía que debía seguirlo a donde quiera que él se fugara, ¿pero cómo? ¿Cómo después de lo que me ocurrió? ¿Y cómo después de lo que le ocurrió a él?

-¿Para qué armaste todo esto? –arqueé una ceja, con la mandíbula apretada, conteniendo el odio dentro de mí. Sin embargo, su rostro seguía siendo dulce. Era como intentar apuñalar a un gato bebé. O ese hámster en tu clase de Biología. 
-Tengo una proposición que hacerte –sonrió, acercándose tanto que me acorraló contra la motocicleta. 
-Suéltalo –espeté, y su sonrisa se amplió. 
-Quiero que nos escapemos esta noche –dijo, apretando su pecho contra el mío. 
-¿Estás demente? –escupí, alejándome de él con torpes pasos en retroceso. El aire era seco y fuerte, alborotándome la camisa de Rugby. -¿En esa cosa? –señalé la motocicleta y arrugué la nariz. –Bastante soporté al venirme tambaleando todo el camino.
-¿Le tienes miedo? –él dio palmaditas amistosas en la motocicleta. –Oh, vamos. Yo de verdad creí que eras más valiente que eso.
-¡Lo soy! –me llevé una mano al pecho. –Q-quiero decir, sí, pero… -sacudí la cabeza. Él se estaba riendo de mí. –Mira, ¿sabes qué? Ni siquiera sé por qué vine contigo. Y lo mejor es que me lleves a casa. No quiero tener problemas.

Sin pensarlo dos veces, me encaminé fuera del alcance de Harry, acomodándome la camisa azul a cuadros, y me subí a la moto, mirando hacia otra parte. 

-¿Por qué tan aburrida? –se quejó, caminando hacia mí. –Mira que puedes encontrarte a alguien conocido ahí.
Volví mi vista hacia él. Tenía esa sonrisa de yo-te-gané-de-nuevo dibujada en su rostro.

-¿Sí? ¿Cómo quién? –lo reté, sonriendo con sorna. Él tragó saliva y se rió, muy cerca de mi rostro. Sus dientes eran relucientes y perfectos. Acarició mi clavícula con sus dedos.
-Tu amiga sí que sabe divertirse –susurró, y yo salté.
-¡No te atrevas a tocar a Amy! –grité, hecha una furia. 
-Paso por ti a las diez –susurró, y esquivé un beso en los labios al voltear la cara. Él siguió sonriendo, y se subió a la moto. Giré la vista.

Sin embargo, él conservaba su lindo trasero muy bien.

Lost- segunda temporada-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora