Sorpresa

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~Capítulo 15~

{Isabella}

Tres semanas transcurrieron luego de la noche en que conocí uno de los clubes pertenecientes a los Pride, tres semanas en que sin entender por qué, la decepción me golpeó al darme cuenta de hasta dónde era capaz de llegar LuzBel, sabía perfecto que era un mujeriego, pero hacerlo en la cara de la chica que estaba con él, no tenía nombre y la verdad no entendía si mi decepción fue por el dolor que vi en Elsa o por otro motivo.

—No justifico a mi hermano, pero Elsa sabía a la perfección cómo era él antes de dejarse usar —miré indignada a Tess, Jane hizo lo mismo, habíamos estado toda la tarde juntas y hablábamos sobre lo que había pasado.

—Es tu hermano, pero eres mujer. No deberías hablar así —le reprochó Jane, la pelirroja solo rodó los ojos y se miró las uñas como si fuese lo más interesante del mundo.

—Hablo así justo porque me indigna, porque si yo fuera, ya habría mandado a la mierda a Elijah —se defendió rato después.

—Dylan es igual —señalé viendo cómo se sonrojaba, con Jane habíamos visto la cercanía de esos dos.

—Por eso me alejo de él —siguió a la defensiva. Nos reímos con Jane sabiendo que eso no era cierto y nos fulminó con la mirada.

A partir de ese día traté de ver a LuzBel como lo que era, un idiota con corazón de hielo a quien no le importaba nada y me concentré en ser exactamente así con él, sabía que mi actitud lo molestaba mucho, saber que no le daba la atención que otras chicas le daban lo enfurecía mucho y yo lo disfrutaba.

El efecto del ángel tenía que dar resultado.

Me reí de aquella tonta metáfora.

Él siguió acercándose a mí de la misma manera en la que me acorraló en aquella muralla, tuve que ejercer toda mi fuerza de voluntad para hacerle creer que su cercanía no me afectaba en nada, aunque luego terminaba en la ducha con el agua fría o cínicamente hablando con Elliot y diciéndole cuánto lo extrañaba. Aunque en verdad lo extrañaba y necesitaba tenerlo a mi lado para dejar de sentir lo que sentía.

O para comprobar si aún sentías lo mismo por el ojiazul.

El día de mi cumpleaños al fin llegó —veinticinco de abril —La melancolía llegó al recordar a mi madre y todo lo que hacía por mí cada cumpleaños. Me desperté con la llamada de mi padre deseándome un feliz cumpleaños y prometiendo estar pronto conmigo, me extrañó mucho no recibir una llamada o mensaje de texto de Elliot, me negaba a creer que se había olvidado de mí y de ese día.

Solo eso faltaba.

Dejé todos esos pensamientos de lado al recibir en mi habitación a Charlotte, mi única compañía en esa casa. Una mujer joven, casi de la edad de mi madre y muy hermosa, en sus manos traía una bandeja con mi desayuno favorito, huevos, tocino, tostadas con mermelada de manzana acompañados con jugo de naranja y una hermosa rosa blanca.

Sonreí feliz cuando gritó el típico «feliz cumpleaños» y luego de poner la bandeja en la mesita de noche al lado de mi cama, me abrazó fuerte y ese gesto me reconfortó mucho.

No era de las que les gustaba que le llevaran el desayuno a la cama, sin embargo, lo permití esa vez ya que era un hermoso gesto de su parte.

—¿Fuiste cercana a mi madre? —pregunté en un rato de tristeza, miré mi comida y ella en seguida notó lo que me pasaba.

—En un tiempo fuimos casi como hermanas, cariño — dijo tomando mi barbilla y haciendo que la mirara a los ojos, me sonrió con calidez —. Fui su confidente, éramos tres amigas muy unidas, pero cuestiones de la vida nos dejaron siendo solo dos —la miré con curiosidad, era la primera vez que ella hablaba de tal cosa.

Corazón de Hielo ® (18+)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora