Antinatural

15 1 0
                                        

A ver... ¿Se puede odiar a un hijo completamente? O ¿Se puede odiar a un padre/madre por completo?.

Se la respuesta a la segunda pregunta... Es no, por más que estés en desacuerdo con uno de tus progenitores siempre lo amarás, no importa cuántas fallas tenga siempre será ese superheroe para ti, lo cuidarás cuando se enferme o envejezca. Lo tratarás con amor, pensarás todos los días cuando estés lejos de él si se encuentra bien, si tomó su medicamento, si descanso a bien por las noches y un sin fin de preocupaciones que tenemos hacia aquella/s persona/s que nos dio la vida.

Pero, con respecto a la primera no tengo la menor idea y hasta dudo si la respuesta es afirmativa.

Paso a narrar por que creo que un padre puede odiar y aborrecer a  su propio hijo...

Todo empezó un día hace 19 años atrás, fecha exacta no quiero recordar, en un lugar muy lejano de sus hogares nacía una pequeña criatura de sexo femenino, la madre no quiso alzarla ni tocarla, el padre por lo contrario recibió a la niña en sus brazos y lloró de felicidad por conocer a su primer hija.

Pasaron los años, la niña comenzó a formarse, era de tez blanca y cabello rubio, su madre odia su piel blanca y la obligaba a estar bajo el sol hora tras hora a corta edad así pudiera cambiar ese tono palido su piel. Para mala suerte de la madre el tono de la niña no cambio pero le salieron pecas por todo el rostro .

Una tarde "sin querer" la madre golpeó a su pequeña hija de menos de dos años en la cara, un  balde de agua con el que limpiaba dejando como consecuencia una nariz quebrada, como vio la señora que no salió tanta sangre , no se preocupó .

La niña creció en un ambiente muy reprimido, debía hacer,pensar y comportarse como la madre quería. Ella le gustaba leer, bailar ballet y pintar, la madre la obligó a dejar de leer y la sentaba frente a una consola de juegos, le negó el baile que le gustaba y le quito los pinceles .
Y así creció la niña forzada a ser alguien que no era y hacer cosas que no quería...

Mi DiarioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora