Verde

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Pasé los demás días del viaje yendo directo al campo de girasoles nada más empezaba nuestro tiempo libre, siempre esperando encontrarme con Taehyung y siempre acertando, divisándole a lo lejos, acariciando las flores, hablando con ellas o corriendo sin un destino fijo, al menos hasta que me veía, pues en ese momento sus pies iban directos a mí sin ninguna distracción.

El último día me planteé seriamente quedarme con él, no volver a casa. Luego recordé que echaría mucho de menos a mis padres y a mi hermana, además de todas mis cosas aún estaban en mi habitación, y no podía abandonarlas así como así.

- ¿Entonces te vas?

- Supongo.

- Pero vas a volver –me miró esperanzado, aparentando certeza en sus palabras pero necesitando de mi confirmación para asegurarse. – ¿Verdad?

- No lo sé, yo vivo muy lejos de aquí.

- ¿Cómo de lejos?

- Muy muy muy lejos, a más de cien metros incluso.

- ¿D-de cien?

- Puede que hasta mil.

-...

-...

-...

-...

- ¿No voy a volver a verte?

- Yo no he dicho eso –sonreí, adoptando la posición madura como el mayor de los dos que era. Sí, al parecer el chico era un año más pequeño que yo, y de vez en cuando lo hacía notar llamándome hyung, aunque debido a su despistada cabeza, eran menos que más las veces que lo hacía. – Solo que quizás tarde bastante, tendré que sacarme el carnet de conducir.

- ¿Y cuando te lo podrás sacar?

- Cuando sea mayor.

- ¿Cuándo seas tan alto como estos girasoles?

- Incluso más.

- Prométemelo –pidió, aunque casi sonó más como una enfurruñada exigencia. – Promete que cuando seas más alto que estos girasoles vendrás a verme.

- Lo prometo si tú prometes que estarás aquí esperándome.

Levantó su meñique cogiendo mi mano y elevando el mío propio, para seguidamente entrelazarlos y terminar uniendo nuestros pulgares.

- Ahora no puedes incumplir tu palabra o te saldrán babosas por la boca.

- Tú tampoco, o se te caerá el pelo y te volverás verde.

- No me importaría volverme verde, es mi color preferido –declaró con una sonrisa.

- ¿Pero a que no te gustaría quedarte sin pelo? –negó apresuradamente, llevando las manos a su cabeza de forma inconsciente para asegurar que su cabellera siguiese intacta. – Pues entonces no rompas la promesa.

- No lo haré.

- Yo tampoco –sonreí y me puse en pie, sabiendo que hiciera lo que hiciese llegaría tarde, al menos veinte minutos después del toque de queda, pero no me importaba. Cualquier castigo merecía la pena solo por disfrutar un minuto más con el Cataño. – Por cierto –le sonreí abiertamente, de esa forma que tanto me había acomplejado tiempo atrás pero que él me había hecho saber que le encantaba, que era "guay". – Mi color preferido también es el verde. 

Colors ⌠Vhope⌡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora