Cap 2.19

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Holaaaaaa. Vale, siento haber tardado tanto en subir, pero esta semana he empezado el curso y he tenido que hacer algunas cosas, así que que no os extrañe si no subo entre semana. Como siempre, espero que os guste el capítulo, que voteis y comenteis. Espero vuestros comentarios :)

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TRES DÍAS DESPUÉS

RAQUEL

Me levanté de la cama como llevaba haciendo estos últimos 3 días. Dormir en el coche no era algo muy cómodo, y cuando María me ofreció dormir en su casa no pude rechazarlo aunque me hubiera hecho derrogar un poquito.

Me fui a la cocina en pijama, bueno, en camiseta y en bragas, y me busqué algo para comer. Solo encontré unos bollos y algo de leche que tomar.

Me fui a la habitación y me cambié, no tenía pensado desayunar esos bollos en los cuales algún que otro, tenía algo de moho. Salí a la calle y di un par de vueltas por las calles buscando algún supermercado, o alguna pastelería.

Algo donde comprar un desayuno decente. Empezó a sonar mi móvil de uno de los bolsillos de mis pantalones.

-Hola.-dije al descolgar.

-Hola, ¿dónde estás?

-He ido a por algo que desayunar.

-¿Para qué? Si ya hay comida en casa.

-Algo en buen estado.

-Escucha, las magdalenas están para tirar. Hay más comida, pero no sé donde has buscado.

-En la cocina, quizás.-dije irónicamente.

-Hay más comida en buen estado en la cocina, vuelve a casa y desayuna algo anda.

-Déjalo, iré a alguna cafetería, además tengo que hacer unos recados.

 Me despedí de María y colgué. Seguí andando mientras guardaba el móvil en el bolsillo en el que estaba guardado y entré en una cafetería que había al otro lado de la calle.

Esperé hasta que el semáforo se puso en verde y crucé la calle.

Entré en la cafetería y me senté en una mesa un poco apartada de las demás en la que no podía llamar la atención. Pedí unos churros, un donut de chocolate y una taza grande de café. Saqué el móvil y me metí en el acceso directo que tenía en la pantalla principal del móvil.

Volví a ver el vídeo una y otra vez. Aún me costaba creer que Andrew me había estado ocultando todas esas cosas sobre mi pasado. No sabía porqué lo había hecho y la excusa de hacerlo por que me quería no era precisamente la que se me venía a la mente.

No sabía con certeza el proceso por el cual, Andrew había llegado a la conclusión de que ocultarme mi pasado, era lo mejor. Tampoco lo sabía con certeza, pero no era algo de lo que podías hablar a la ligera, o afirmarlo con toda la seguridad del mundo. 

Pero tampoco era algo de lo que pudieras quedarte callado y dejar que las cosas siguieran pasando, mientras seguía viviendo en la misma mentira día tras día, y la vida iba pasando, y seguía perdiendo los días de mi vida que me quedaban.

Y mientras tanto, Álvaro seguía viviendo la vida y me alejaba más de él, y David se olvidaba cada día más de que tenía una hermana, además de que todos nuestros amigos se iban olvidando. Y la esperanza de volver a recuperar la memoria era mínima.

Pagué la cuenta de la cafetería y salí a la calle. Se había puesto a llover y no tenía capucha ni nada con lo que taparme la cabeza. Caminé por las calles sin preocuparme de mojarme, hasta que llegué al escaparate de una tienda que me resultaba bastante familiar.

Entré en ella y la miré detenidamente. La decoración me era bastante familiar y no sabía recordad de que me resultaba tan conocida. Aunque cuando salió aquel chico y aquella chica de la trastienda todo se me vino a la cabeza. Todo sobre ellos, claro.

-¡Raquel! ¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal estás?-Y aquel chico y aquella chica, eran mis queridísimos...

SANDRA

Fui a la tienda de siempre para poder comprar un pequeño estante para la pared en el que poder colocar algunos libros que tenía tirados por casa. Cuando entré, me sorprendió ver que Raquel salía de la trastienda con los empleados de la tienda.

Los saludé amablemente y después dirigí mi mirada hacia Raquel. Y luego otra vez hacia los empleados. Aquella pareja estaba de paso, y necesitaban un pequeño trabajo, por eso el dueño les había contratado y les había dejado instalarse en la el segundo piso de la tienda, utilizándolo como vivienda.

Eran una pareja cerca ya de los cincuenta, pero unas personas estupendas.

-¿Qué haces aquí, Raquel?-pregunté.

-Necesitaba comprar unas cosas y vi algunas de ellas en el escaparate, entré y me encontré con Roberto y Amanda.

-¿Los conoces?

-Claro que sí. Son mis padres.

-¿Tus padres?-asintió.

-No me dijisteis que teníais una hija.-dije refiriéndome esta vez a Roberto y Amanda.

-Bueno, nunca nos lo preguntaste.-respondieron ellos con una sonrisa un tanto sarcástica.

-Ya. Debió ser eso. Pero os vais mañana, ¿no?

-¿Cómo que os vais? ¿A dónde?-preguntó seria.

-Volvemos a nuestro país. Estamos aquí por cosas de trabajo.-dijo su padre con la cabeza gacha mirando de reojo a Raquel.

MARÍA

Lo necesitaba. Necesitaba que con urgencia que Carla y David volvieran de ese estúpido país que no hizo más que traernos problemas. Y ahora Carla y David estaban en el país y no sabíamos nada de ellos. 

Y Dani, Álvaro y yo no habíamos podido contactar con ellos. Ni nosotros, ni nadie que conozcamos o que nosotros sepamos. 

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¿Corto? Puede. ¿Ideas? Pocas. Lo siento. Subiré cuando pueda.

JUNTOS SEGUIREMOS EL COMPÁS(Auryn, no son famosos)¡Lee esta historia GRATIS!