Fue entonces cuando Clarke decidió acercarse por detrás, acariciándole los brazos ligeramente tensados para acabar en sus manos. Apoyó la cabeza en su espalda y la abrazó en un claro intento de intentar calmar sus impulsos que en esa situación, no eran para menos. Pero ya estaba hecho. Ella había tomado la decisión de luchar a su lado y no había marcha atrás. Ahora Lexa no tenía otra opción que dejarla ayudar. 

    - Lo siento- le susurró. - Siento no haberte hecho caso- la giró. Al principio, la Comandante, se negaba por completo a darse la vuelta. Quizás, porque sabía que en cuanto sus ojos azules captasen los suyos verdes, todo dejaría de tener sentido o quizás, porque tenía claro que su firmeza desaparecía cuando la tenía tan cerca, pero al final, no tuvo otra opción que dejarse girar para quedarse completamente en frente de la joven, que le sonreía de manera tranquilizadora. - ¿Cuándo vas a entender que todo es peor si estamos separadas? 

    Quizás tenía razón. Lexa había comprobado en multitud de ocasiones que estando separadas las cosas se torcían aun más. Al menos, estando juntas, se podrían proteger mutuamente, al menos, si pasaba lo peor, no estarían solas. Pero ni eso podía tranquilizarla totalmente. 

    - Te asignaré un grupo escolta a ti y a Raven. Bellamy luchará a mi lado. En primera línea- aseguró, apartándose de nuevo. 

    Clarke negó con la cabeza, la agarró del brazo y volvió a posicionarla justo en frente de ella. 

    - Voy a estar a tu lado, Lexa, te guste o no. No he venido para que me proteja tu ejército. He venido para luchar. 

    - No voy a dejar que luches- la mirada de la Comandante era clara. Por primera vez en mucho tiempo vio como Lexa la miraba desafiante, firme, imponiéndose completamente, a lo que Clarke le respondió del mismo modo. Le aguantó la mirada con dureza y se acercó más a ella. 

    - Soy Wanheda. Y voy a luchar

   - Y yo soy tu Comandante- dijo con la voz ligeramente alzada. - Harás lo que se te ordene aunque tenga que llevarte atada. 

    Clarke frunció el ceño, intentando comprobar por sí misma si realmente lo que había dicho era verdad, si realmente, sería capaz de atarla para que no pudiese salirse con la suya. Al cabo de unos segundos, comprobó que estaba en lo cierto, que Lexa no vacilaría ni un segundo en esposarla. 

    - Entonces, tendrás que atarme Lexa- le advirtió - Porque voy a luchar a tu lado. 

   La Comandante soltó un suspiro cargado de frustración y tras cerrar los ojos para después volver a abrirlos con resignación, negó con la cabeza. Sabía en el fondo que llevarla atada solo empeoraría la situación si alguno de los guerreros de Azgeda llegaba hasta ella, por lo que inmediatamente tuvo que desechar la idea. Clarke era la única persona que se le enfrentaba de aquella manera, quizás, porque sabía que era la única persona que podía ganar una batalla con Lexa. 

    - No te separarás de mí- advirtió más calmada. - Y no harás ninguna tontería. No darás un paso sin que yo te lo ordene. ¿Queda claro? 

   Su tono era igual de firme que antes, pero ahora, era un poco más tranquilizador, al menos para Clarke, que asintió inmediatamente, conforme con lo que la Comandante le había dicho. Realmente, estaba dispuesta a acatar todo lo que Lexa le dijese, sobre todo porque tenía más experiencia que ella en combate y porque después del permiso que le había dado en cuanto a lo de estar a su lado en batalla, no le quedaba otra que aceptar. 

   - Si te atacan a ti, me atacan a mí- susurró la Comandante finalmente, mucho más relajada. Fue entonces cuando Clarke juntó su frente a la de ella y ambas se tranquilizaron. Disfrutaron durante unos segundos de la cercanía de sus cuerpos, de tener a la otra de nuevo a centímetros, de saber que quizás se iban a enfrentar a un enemigo peligroso, pero lo harían juntas y eso era lo único que contaba. 

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