A los 23 años podes hacer muchas cosas con tu vida, divertirte, salir de fiesta, estudiar, incluso formar una familia... Sos absolutamente libre, nadie va corriendo detrás de ti diciéndote que hacer. ¿Pero qué pasa cuando no sabes qué hacer? Cuando te das cuenta que tu vida se convierte en algo rutinario y aunque sabes que no está bien, te sentís a salvo, te sentís seguro, Pensas que allá afuera no hay nadie para vos, que en cierta forma te encontras solo en el mundo. ¿Es posible saber que eso no es verdad? ¿Es posible darse cuenta que hay alguien especial para vos con solo observar por la ventana?
Llevo dos años viviendo sola en un departamento en New York. Cuando me mudé creí que mi vida no podía ser más perfecta. Hermoso departamento, una carrera que me apasiona, amigos. ¿Que mas podía pedir?
Con el tiempo fui sintiendo la soledad, mi vida había quedado en mi antigua cuidad, y todo lo que me parecía hermoso de NY hoy me resultaba desolador.
Me levanto a diario antes de que el sol aparezca, me baño, me visto y salgo corriendo hacia la universidad. Últimamente no converso con nadie, estoy sumergida en mi mundo. Vuelvo a casa, tiro mi bolso, me siento sobre la mesada de mi cocina a esperar el agua hirviendo para un café, y me dirijo con la taza en mis manos hacía el sillón.
Hace algunas semanas la nieve blanca inundaba las calles, los tejados de otros departamentos, era tan hermoso como desalentador, la nieve, la lluvia, solían ponerme mal.
Soy de esas personas que escuchan música triste para deprimirse aun más. Abro el gran ventanal que da a una de las calles principales de la cuidad y veo pasar a las personas, algunas corren por el frio, otras pasan serias, otras ríen, parejas tomadas de la mano, demostrando su amor en público, y algunos como yo... Se ven solos, y en sus caras reflejan la amargura de saber que al llegar a casa no hay nadie esperándolos.
Eso me pasa a mí. Llego y no tengo a quien contarle como estuvo el día, con quien reír, o simplemente mirar una película.
Tengo amigos, compañeros, pero de alguna manera no logro sentirme a gusto, tenemos diferentes intereses, y eso es un problema a mi edad.
Hanna, mi única amiga cercana, estudia en otra universidad, y el estudio le consume gran parte del día como a mí y eso provoca que nos veamos poco.
Paso horas, sentada frente a la ventana, pero ahora, hace exactamente 2 meses y 16 días tengo un motivo diferente.

  Paso horas, sentada frente a la ventana, pero ahora, hace exactamente 2 meses y 16 días tengo un motivo diferente

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