Capítulo 30.

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    Volver a despedirse de Clarke no había sido nada fácil, nunca lo fue. Desde el primer momento en que la vio lo supo, supo que era una de las pocas personas de las que sería muy complicado despedirse, pero hacer eso, iba con el cargo de Comandante. Debías atender a los tuyos y a sus necesidades, olvidarte del apego y hacer lo que tenías que hacer, pero en esa ocasión, supo que quizás no volvería a ver más a la rubia. Combatir contra Azgeda era arriesgar tu vida a un 70% de posibilidades de sobrevivir, pero en esa ocasión, sabía que hacía lo correcto. Azgeda no sólo se llevó la vida de Costia, ahora, también amenazaba con llevarse la de Clarke y la de los suyos y eso, no iba a permitirlo. 

    Después de un día entero viajando para poder adelantar a Azgeda, para poder acortar todo el terreno posible, los terrestres acamparon cerca de donde sabían a ciencia cierta que iban a pasar al día siguiente. Su espía había sido de gran utilidad y ya que Lexa sabía lo traicionero que podía ser Azgeda, envió con anterioridad a parte de su ejército para que rodease el terreno y así evitar posibles equivocaciones, para evitar que éstos tomasen otro camino, para evitar que llegasen a Arkadia. De igual forma, la otra parte de su ejército, asentado en los alrededores de Arkadia, la protegía. 


    

    Mientras tanto, Raven y Clarke seguían a pie al ejército de Lexa. Anoche, ambas se pararon a descansar. Sabían que si alguien de los terrestres las pillaban, las mandarían inmediatamente a Arkadia, por eso, les dieron algo de ventaja. Pero esa noche, mientras ambas dormían, el ejército de Lexa se adelantó demasiado mientras ellas pensaban que también habían parado para descansar. Ahora, tenían que caminar mucho más rápido para alcanzarlos, sobre todo, teniendo en cuenta la posibilidad de que Azgeda estuviese cerca de allí. Con cada paso que daban, más se acercaban al ejército de Lexa. Ninguna sabía como iba a reaccionar la Comandante tras comprobar por sí misma que ambas se habían saltado sus normas, que se habían escapado de Arkadia para participar en una guerra difícil de librar. Clarke, por supuesto, sabía que intentaría mandarlas  de vuelta con los suyos inmediatamente, pero ya estaban demasiado lejos, ya casi no había tiempo y eso era algo que jugaba a su favor. No estaba dispuesta a perder a Lexa. Y mucho menos estaba dispuesta a hacerlo lejos de ella. Si Lexa iba a luchar, ella también lo haría.

    - Recuerdame porqué he decidido acompañarte- le comentó Raven siguiéndola muy de cerca

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    - Recuerdame porqué he decidido acompañarte- le comentó Raven siguiéndola muy de cerca. Por desgracia, el problema con su pierna la estaba fastidiando en el viaje, pero no iba a darse el gusto de detenerse para descansar pese a los intentos de su amiga de tomar algo de aire. 

   Clarke sonrió y negó con la cabeza. Sabía que a Raven aquello le costaba mucho más que a ella, que la pierna le dolía y que estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por caminar tanto y así llegar al asentamiento del ejército de Lexa, era por eso que la presionaba tanto para pararse y descansar, pero aun así, le agradecía su compañía. 

    - Porque necesitas ver a Octavia para decirle lo que sientes- la animó ella. 

    Octavia había decidido ir al frente del ejército de Lexa, junto con Indra, y si Clarke no quería perder a Lexa, Raven no quería perder a Octavia, no sin antes decirle lo que sentía, no sin antes decirle que había ido hasta allí por ella. Las posibilidades de que la mandase a la mierda eran enormes, pero no podía continuar con eso dentro, y mucho menos después de haberse enterado de que lo había dejado con Lincoln. Necesitaba saber el porqué. 

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