DÍA 29 - Capítulo 1

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♬ CANCIÓN PARA EL DÍA 29: DARK PARADISE (DE LANA DEL REY)♬

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CIENTO CUARENTA Y TRES NIÑOS y tres adolescentes caminaron toda la noche hasta la superficie, y luego otro día entero hasta alcanzar la residencia de don Lucio.

Las tardes pasaron con una prisa inusual. El cielo se despejó la mañana que le siguió al escape, con el sol brillando sobre los habitantes de El Refugio. Incluso el clima delataba que algo había cambiado y el ambiente se percibía distinto. Ligero.

Anahí despertó en su cama, con un camisón puesto y el cabello oliendo a crema de enjuague de manzana. Recordó el túnel y la huida, la voz amenazante de Soriarte y el fuego; recordó también la textura de la mano de Lucio tomando la suya y la repentina confesión del hombre antes de partir. Pero presintió que todo había sido un mal sueño a causa de los nervios. Se sentó en el borde de la cama y bostezó. Tenía hambre. Intentó caminar, pero el dolor la obligó a sentarse una vez más.

Aturdida, se colocó sus pantuflas y se obligó a ponerse de pie. Se arrimó a la pared y continuó avanzando utilizando los muros como sostén. Los niños corrían por el pasillo, riendo. El sol se colaba por las ventanas de la casona, haciendo que Anahí se sintiera como una espectadora que había caído por accidente dentro de alguna película que le resultaba ajena e intangible. Extraña.

Bajó las escaleras sentada, ante la mirada curiosa de algunos pequeños que le sonreían y le deseaban que tuviese un buen día.

En la cocina encontró a Delfina, que pareció sorprendida de verla levantada. La menor de las hermanas Valini le ofreció algo para comer, pero Anahí rechazó el almuerzo con un gesto. Las escenas de la huida eran aún borrosas y confusas, pero sentía su estómago revuelto cada vez que oía los disparos retumbando en su cabeza. Necesitaba despabilarse y poner los pies sobre la tierra.

—Estuviste inconsciente por casi tres días —afirmó Delfina, dando el puntapié inicial—. No sabés lo preocupadas que nos tenías. Iri se quedó al lado de tu cama hasta hace unas horas. Creo que fue a ducharse.

—Eso significa que mañana es el juicio —respondió Anahí en un murmullo, sin saber si había pronunciado las palabras o si solo las elaboró en su mente.

Delfina asintió con un movimiento de su cabeza, pero la pelirroja no lo notó. Su mente estaba invadida por preocupaciones varias que necesitaba solucionar esa misma tarde.

El tiempo se le escapaba de las manos y aún no había tomado su decisión.


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