DÍA 20 - Capítulo 2

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Las hermanas Valini discutieron por horas. El debate giraba en torno al proyecto que se había puesto en movimiento dos días atrás. Algunos pequeños habían visto a los obreros y preguntaban constantemente qué hacían allí. Por recomendación de Lucio, las encargadas de El Refugio evadían las interpelaciones con la promesa de una futura explicación que nunca llegaría. Sin embargo, Irina insistía con su punto de vista. Ella creía que los niños merecían estar al tanto de lo que ocurría y el peligro que se avecinaba; consideraba que conocer al enemigo les ayudaría a permanecer atentos y reaccionar de la mejor forma posible si sucediera algo impredecible.

Poco antes de la cena, Delfina cedió entre lágrimas. Su hermana siempre hacía lo que quería. Si hubiesen decidido mantener el secreto, Irina posiblemente habría encontrado una manera de hablar con cada uno de los niños por separado de todos modos.

—¡Niños! —dijo Delfina antes de repartir el postre—. Necesitamos que nos presten atención.

El murmullo amainó lentamente hasta convertirse en un susurro casi inaudible.

—Estamos en peligro —anunció Irina sin pensar demasiado en las palabras que utilizaría.

Silencio total.

Delfina observó a su hermana de reojo y movió su cabeza en señal de reprobación. Suspiró y tomó aire para encargarse de la explicación.

—Algunos de ustedes nos preguntaron quiénes son los hombres que están trabajando en el fondo de El Refugio y qué están haciendo. —Colocó un par de mechones de pelo detrás de sus orejas mientras paseaba la mirada por los rostros de los pequeños, estudiando sus gestos en un intento por comprender lo que sentían—. Los hombres van a terminar de construir el túnel con la salida de emergencia. Abandonaremos El Refugio en unos días. Se trata de una medida temporaria, de prevención —aclaró.

—El tema es que los sunigortes podrían atacarnos en cualquier momento. Saben quiénes somos y dónde estamos. Incluso consiguieron una copia del anillo cruxia que podrían usar para entrar mientras dormimos. Por eso nos tenemos que ir hasta que el problema se solucione —agregó Irina.

Una niña alzó su brazo y aprovechó el silencio para hablar.

—¿Cómo van a solucionar el problema?

—Don Lucio se encargará de todo una vez que estemos a salvo —se apresuró a explicar Delfina, temiendo que su hermana dijera algo indebido relacionado con el plan de asesinar a Soriarte.

Luego de responder, Delfina les pidió a los pequeños que empacaran sus cosas en mochilas y bolsos que pudiesen cargar consigo. Todo lo demás lo dejarían atrás hasta que regresaran. También les pidió que estuvieran listos al día siguiente, para poder partir velozmente en caso de una emergencia. Por último, Delfina agregó que si no había ningún cambio de planes, se marcharían en seis días, luego de la cena.

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