33. "Con ansias".

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33. "Con ansias".

|Narra Mia|

-Si no has empezado a sentir muchísimas ganas de orinar a cada cierto tiempo, supongo que ellas no tardarán en llegar. –Asentí mientras lo escuchaba-. Ahora... terminando con la sesión...

-¿Sí? –Fruncí el ceño con confusión-.

-¿Te sientes bien emocionalmente? ¿Aceptas el embarazo como algo positivo?

-Desde los primeros días que me enteré. –Sonreí de lado, admitiendo que iba emocionándome poco a poco-.

-Pues eso es bueno. Créeme cuando te digo que eso influye bastante en la vida de la criatura creciendo dentro de ti. –Sonreí más ampliamente a mi doctor, quien ahora no era el mismo que el de Colton-. Si no es de mucha imprudencia... ¿Qué tal va todo con el chico? Desde la sesión pasada cuando me contaste, me come la curiosidad. Tu vida es como una telenovela. –Negué con la cabeza riendo nerviosamente-.

-Es difícil. Está de viaje junto con mi hermano mayor, por trabajo. No hemos hablado desde la tarde que me di cuenta de... bueno, el embarazo. Terminamos en una discusión y de ahí no me ha dicho nada ni yo a él. Creo que le dije cosas bastante malas o que lo hicieron sentir mal. –Lo pensé un momento-. Pero realmente no lo sé. No lo dijo y no le pregunté.

-¿Y le preguntarías? –Intuyó con las cejas alzadas-.

-Lo llamé luego de la sesión pasada y no atendió el teléfono. Lo llamé nuevamente hace un par de días, tampoco atendió. –Suspiré triste, reconociendo que era mi culpa-.

-Las cosas siempre pasan por algo. ¿Crees en ello?

-Creo fielmente en ello. Estudié psicología, un dato que uno de mis profesores me dio es que siempre las cosas pasan por algo y para solucionar casos complicados el primer paso es unir cuentas y averiguar el "algo" antes de que suceda. O simplemente suponer el "algo" y crear varias soluciones que lleven a ello.

-¿Puedo hacerte otra pregunta?

-Claro que sí. –Fruncí al ceño. Se acomodó en su silla-.

-¿Haz intentado averiguar el "algo"?

-Al principio sí. Pero luego me di cuenta de que no sabía a qué situación le averiguaba el "algo".

°

Toda la tarde pasé pensando en ese algo de mis diferentes situaciones. Como... ¿Por qué un embarazo en tiempos difíciles? O ¿Por qué tuve que actuar así cuando le conté a Ethan lo que el doctor de mi primo me había ayudado a averiguar?

También me cuestionaba cosas que podrían estar en la cabeza de Ethan, pero no sabía nada de él y no me sentía muy a gusto preguntándole a mi hermano por Ethan. No sin antes contarle lo de mi embarazo. Porque no, no sabía. Y ya tenía más de un mes de saber sobre el embarazo.

Decidí llamarlo cuando el reloj dio las 8. Contestó de inmediato, solo era una hora de diferencia allá en Washington y probablemente no se había dormido pero había dejado de trabajar.

-Hermanita... ¿Qué tal estás? –Escuché la voz alegre de mi hermano al otro lado-.

-Extrañándote. –Admití, un tanto nerviosa por lo que le iría a decir-. Pero bien. ¿Tú?

-Muy cansado, acabo de llegar al hotel y solo quiero lanzarme a la cama y dormir tres días seguidos. –Reí por su exageración-. En serio no te imaginas, entramos a las 7 y salimos a las 8 o incluso 9 de la noche. Solo en reuniones y conferencias, firmas y mucho, pero mucho papeleo... Pero no hablemos de mí... Me llamaste, supongo que me querrás decir algo. –Escuché el sonido de unas puertas abrirse y apostaría que es el elevador-.

Papá de Repuesto.¡Lee esta historia GRATIS!