El chico de los tatuajes 2

388K 7.9K 520

La última hora, esperaba con ansias  que el profesor de matemáticas diera por finalizada la clase, pero este maldito lo hacia a propósito. ¿A caso los profesores no saben que tenemos una vida? 

Apenas tocó en timbre salí disparada, mi padre me había mandando un mensaje diciendo que pase por el gimnasio. No tenía ningún problema con eso ya que este quedaba a pocas cuadras de mi casa, debo aclarar que es realmente extraño que el me deje ir al gimnasio.

Al entrar al lugar que por afuera estaba todo recubierto de ladrillos y una placa de metal gigante con la palabra "boxeo" lo primero que sentí fue el ambiente a... ¿Hombre?. El lugar por afuera daba miedo e inseguridad, sólo chicos rudos entraban. Pasé la puerta de vidrio y me encontré con Megan sentada detrás de un mostrador negro con su típica colita desordenada en su pelo chocolate. 

-¡Abby! Hace mucho que no te veo. ¿Cómo te encuentras? - Habló de forma rapida y emocionada, sonreí. Tenía razón siempre intentaba evitar el gimnasio de mi papa por la simple razón que no me gustaba y a mi padre tampoco le gustaba que este aquí,aunque el no lo diga, no se sentía tan cómodo que me encuentre en un lugar rodeada de chicos... sus chicos.

-Hola Meg, estuve ocupada con algunas cosas del instituto - Respondí con lentitud, en parte era verdad. Ella sonrió como siempre lo hacia, tan calida- 

-Si, recuerdo que yo no salía de mi habitación cuando tenía un examen - Contestó ella quien tenía al rededor de unos cuarenta pero tenía un alma joven y fresca que daba un buen toque a este lugar. El teléfono sonó - Ttengo que atender. Creo que tu padre esta en el ring- Me informó haciendo que asienta-. 

Me aferré mas al cinto de la mochila y me metí en la puerta que daba hacia el gimnasio, al entrar volví a sentir ese aire a sudor y masculinidad. Por adentro era un lugar con poca luz pero suficiente para ver a la perfección el rostro de las personas y sus movimientos, chicos de todo tipo golpeado a bolsas, ejercitandose y a lo lejos hay un ring que lo usan para practicar también. Caminé hacia el fondo de el lugar, divisando a lo lejos  mi padre y Bob, su socio y mejor amigo. Mírando la pelea que se llevaba a cabo por dos chicos en el ring a lo alto. Eran más o menos del mismo tamaño pero uno parecia tener mas musculatura, pero lo mas llamativo eran sus tatuajes esparcidos por una gran parte de su pecho y su brazo entero. Ambos se pegaban de forma amigable ya que era una simple práctica pero se notaba que el chico de tatuajes tenia una mejor tecnica y agilidad. La pelea estaba por finalizar y mi padre me hizo señas para que me acercara, cuando ya saludé a los dos hombres mayores. Bob sonó un pitido, ambos chicos frenaron de golpe respirando con pesadez intentando reincorporarse a los pocos minutos que retuvieron un poco de aire, bajaron del ring y comenzaron a escuchar las indicaciones de mi padre.  

-France no te agaches tanto cuando te atacan tienes que esperar a que haga su movida y luego le pegas en el lugar donde este libré - Habló mi padre con su libreto con anotaciónes de siempre. France era un chico de estatura media,  cabello completamente negro casi rapado, parecia recién salido de prision, lo habia visto alguna que otra vez, el chico simplemente asintia a cada indicación y sin mirarme luego que terminen de hablar los hombres se dirigió a los vestuarios. 

-¡Harry ven aquí! - Llamó mi padre al otro chico que había peleado, se encontraba tomando agua a un costado, con una toalla colgada de su hombro, caminó hacia nosotros mientras se secaba la cara con la toalla. ¿Por que no tenia puesta una remera? ¡Oh mierda! El chico era bastante más grandote de fibra que el otro ahora viendolo frente a frente, su mirada verde se clavó por completo en mi poniendo mi piel de gallina. Todo frenó, por tan solo segundos fueron sus ojos que me miraron fijamente, habia algo en ellos, de repente no lo pude seguir mirando. Despegué mi mirada de el como si me hubiesen echado un balde de agua fría por la espalda.

-Soy Harry- Se presentó el chico de pelo rizado, tenia una fina bincha para despejar su cabello, su voz era levemente ronca, una sonrisa se esparció por su boca dejando ver un hoyuelo y una sonrisa extrañamente atractiva. Observé a mi padre de reojo algo cohibida, el carraspeó y Bob río por lo bajó sabiendo que a mi padre no le gusta nada esta escena.  

-Styles, lo único que necesitas saber de ella es que es mi hija, le tocas un pelo y tienes tu culo fuera de aquí- Dijo mi padre con una voz controlada, señalandolo, cualquiera se asustaría pero ese tal Harry no pareció inmutarse. Hasta creí ver una chispa de diversion en sus ojos - Conoces la única regla, no me hagas hacer cosas que no quiero - Finalizó haciendo que todo termine en un ambiente demasiado tenso...para mi. Y por esas cosas no venía al gimnasio, estos chicos me tenían miedo gracias a las amenazas de mi padre, ni me miraban con miedo a ser echados. Harry se cruzó de brazos con un deje de prepotencia . 

-Solo estaba siendo educado Jeff. -Lo miró fijamente-  Dime como estuvo la pelea así me puedo ir a la mierda - Dijo con tranquilidad, el rostro de mi padre se relajó- 

-Nunca bajes la guardia, el derechazo que te pegó France fue por que te distraes. No puedes distraerte con nada o terminas en la lona. Puedes mas. Mañana a la misma hora- Dijo mi padre concreto. Bob se dedicó a asentir como si estuviera de acuerdo con todo. Tenía razón, el chico de tatuajes que ahora conocía su nombre, era bastante bueno peleando o por lo poco que entendía de boxeo... eso parecía . Sabía que mi padre no quería perderlo se notaba. 

-¿Algo más?- Su tono era burlón, mi padre negó con la cabeza y el dio media vuelta dejando a la vista su triangular espalda. Sus musculos estaban trabajados como si fuese hecho por un escultor, su manera de andar como si fuese el rey del lugar era tan... extraño- 

-¡Ponte una remera Styles!- Gritó mi padre, el chico simplemente siguió caminando para los vestuarios como si nadie le hubiese hablado. Nunca vi a nadie tratar de esa forma a mi padre- Es un mal nacido pero pelea como un tigre - Suspiró mientras negaba con la cabeza-  

-¿Vamos a almorzar?- Preguntó Bob mientras daba un aplauso entusiasta, sonreí. Estaba muerta de hambre. ¡Comida! 

Las reglas del boxeador (Incompleta)¡Lee esta historia GRATIS!