Capítulo 7

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Tatuajes


Elliot aun no creía lo que había visto. Ella tenía un tatuaje parecido al de él. Era casi igual, solo se diferenciaban porque uno tenía la tinta en un tono purpura y el otro presumía un color que, podía jurar era azul; aparte de la forma, llena de florituras y trazos que el suyo no tenía.

Estaba tan sorprendido por el descubrimiento, que no se dio cuenta de que ella lo estaba mirando; parecía confundida, como si no entendiera por que la veía. En ese momento, tocaron el timbre que anunciaba el término de la clase; había pasado como un suspiro para Elliot. Se levanto de su asiento, dispuesto a hablar con ella para preguntarle por el tatuaje, pero no llego, una mano lo sujetó con fuerza del brazo.

Volteó a ver y descubrió a Brisia. Parecía estar bastante molesta.

El chico sabía que ella podía llegar ser chocante si se lo proponía, así que la tomó de la mano y dijo:

—¿Qué sucede? ¿Por qué me detienes?

—¿Con quién ibas?-—, dijo la chica, con una ceja en alto y la boca torcida.

—Con Robin y Jenn. Iba a preguntarles algo sobre la clase —, los labios de Elliot se fruncieron, pero ni eso detuvo las preguntas de su acompañante.

—¿Crees que soy una tonta?

—¿Por qué dices eso?

—En serio, ¿Crees que no me di cuenta, de que estabas viendo a esa chica? —, la voz de Brisia comenzó a elevarse, haciendo que los voltearan a ver. El morocho sujetó a la muchacha y la sacó del salón, listo para hablar con ella.

Afuera, la volteo a ver y le dijo:

—¿Se puede saber que te sucede?

—¡¿Qué que me sucede?! Estas mirando como un tonto a otra chica, y me dices que que me sucede —, la chica se cruzó de brazos.

—Un momento, ¿qué tiene de malo que vea a alguien? Lo hago todo el tiempo.

—¿Como "que tiene de malo"? Casi te la comes con los ojos y, ¿dices que no hay problema?

—No seas exagerada. No entiendo porque te pones así, tú y yo solo somos amigos —, Elliot se llevó una mano a la cara, sujetándose el puente de la nariz con fuerza.

—Tú sabes que yo quiero algo más —, el tono que uso Brisia para hablar era meloso. Casi inocente.

—Y tú sabes que yo no quiero nada contigo—, las palabras de Elliot eran terminantes. Era claro que se le estaba acabando la paciencia—, así que relájate, deja de pelear, y vamos al salón. Ya va a comenzar Cálculo.

Tras decir eso, el chico lanzó un resoplido y volvió a entrar. Apenas había cruzado el marco de la puerta, cuando Steve se le acercó.

—¿Qué paso? ¿Por qué se puso así?

—Ya sabes cómo es —, el morocho agitó una mano. No quería repetir la conversación palabra por palabra, así que se limitó a decir. —Cree que si veo a alguien, significa que me interesa.

—¿No crees que ya está volviéndose posesiva? – dijo Carter, mientras leía un apunte que le habían prestado.

—Sí , y por eso ya le puse las cosas en claro; para que no se haga una idea equivocada sobre mí.

—¿Crees que con eso bastara? Brisia es muy insistente —, dijo Steve, señalando a la chica con la mirada.

—Eso espero.

Elliot lanzó un fuerte suspiro y sus ojos viajaron de forma disimulada a donde estaba Madison; la chica se encontraba dibujando algo en su cuaderno.

Tendría que esperar para preguntarle sobre el tatuaje.

La leyenda de la dama de la noche Vol.I - ANCÖR ©¡Lee esta historia GRATIS!