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―Están tardando demasiado― Goshi encendió por séptima vez la pantalla de su celular, la cual había cambiado un minuto desde el minuto anterior que lo desbloqueó. ―Y Shinya no me responde.

―Tal vez Guren se orinó en los pantalones de miedo y le da vergüenza volver― Se burló Yuichiro mostrando una sonrisita malvada mientras sostenía al cordero de peluche entre sus piernas.

―Mitsu y yo no podremos subir a los juegos que dan vueltas, acabamos de comer― Mikaela estaba de pie, era el único de los cuatro que se encontraba parado a mitad del camino por donde Guren y Shinya se separaron. Esperaba ser el primero en verlos.

―¿Ya comieron? ―El rubio mayor alzó sus cejas y observó a los rubios menores.

«Vaya... si Yuu pudiera ver se sentiría extraño»

Mitsuba asintió y resopló después, subió sus piernas a la banca donde estaban sentados y apoyó su barbilla sobre sus rodillas. La comida le estaba haciendo experimentar su efecto secundario: El sueño.

―Mistu― Tosió Mika un poco incómodo y señaló las piernas de la niña sin dirigirle la mirada directamente. ―Llevas falda.

―Llevo un short abajo, Mika, no seas dramático― Pero la verdadera razón, era que si bajaba las piernas podría irse de lado o de boca al suelo si llegaba a quedarse dormida. Quien sabe cuánto tardarían más Shinya y Guren, y sus piernas eran el único soporte que tenía, porque no pensaba apoyarse en Yuu o en Goshi. Ni loca.

―Podríamos subir a las sillas voladoras mientras esperamos― Sugirió Mika acercándose a los tres del grupo que permanecían sentados.
La adrenalina de los juegos comenzaba a bajar del cuerpo de Yuu y Goshi, la comida ponía a Mitsuba soñolienta y en cuanto a las horas; seguían pasando y ya era entrada la noche.
―¿Sillas voladoras? ― Yuu pareció recargarse con solo la mención de otro juego. Mika sonrió por el entusiasmo de Yuu-chan y buscó con la mirada el juego mencionado, esperando que no estuviera muy lejos.

Ninguno contaba con la curiosidad de Goshi.

―Oye, Yuu. Entonces, ¿es difícil ser ciego?

Mitsuba despertó de golpe por esa pregunta y quiso pegarle una bofetada a Goshi. Mikaela se abochornó al ser tomado por sorpresa y pudo sentir una gotita deslizarse por su sien. Pero en cambio, Yuu se quedó pensativo.

―No lo sé― El azabache se encogió de hombros tranquilamente. ―Si hubiera podido ver antes y luego me quitaran mis ojos, supongo que sería difícil. Pero... para mí no es difícil. Eso creo

Goshi volvió a sacar su celular, un gesto que a los dos niños rubios ya los tenía fastidiados. No sirvió de nada puesto que en ese instante apareció Shinya a reunirse primero con el grupo. El chico llevaba dos vasos pequeños con cubierta y una pajilla saliendo de cada una.

―Creímos que estarían sedientos― Le tendió el vaso a Mitsuba y otro se lo dio a Yuichiro como si nada, completamente indiferente a la molestia de los niños por haber esperado tanto. ―Y... ¿a que juego quieren subirse por último?

Pocos segundos después llegó Guren sosteniendo otros dos vasos iguales, estos fueron entregados a Mikaela y a Goshi.

―Yuu quiere subir a las sillas voladoras. ―Dejando de lado el rato aburrido, Goshi le dio un trago a su bebida después de mostrarse de acuerdo con la idea de Yuu, aun quería seguir paseando por el parque de diversiones. La luz de la responsabilidad en su cerebro se encendió al recordar que los tres no tenían mucho tiempo de haber comido por lo cual era mejor evitar cualquier tipo de juego extremo. Aunque la idea de terminar vomitando le resultaba genial.

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