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Capítulo 5: L'amour

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La heladería estaba bastante concurrida y había poco personal ese día, así que ambos decidieron que para pasar el tiempo podrían conversar, solo mientras esperaban a que fuera su turno para pedir.

—¿Qué tal ha estado todo por acá? Perdona, sé que hace bastante tiempo que no venía, pero no he tenido chance.

—Tranquilo bobo —dijo Paz sonriendo—. Algo aburrido, la verdad, no he hecho gran cosa. —Salvo huir de un cerdo—. Ya sabes, las clases, la familia, los trabajos que me mandan y me tienen hasta el cuello, ¿y tú? ¿Cómo estuvo el viaje?

—Algo cansón, si te soy sincero —comentó su nuevo riéndose—, no me acostumbro aún, pero creo que vale la pena. —Mientras hablaba, Derick le acarició una mejilla. Paz suprimió un suspiro, rogándole a los cielos que so se enrojeciera—. Amo cuando se te colorean las mejillas, ¿sabes? —Maldita sea.

—Con un... —Paz intentó esconder la cara mirando a todos lados, pero su chico la tomó y le tocó la nariz.

—Dije que me gusta, no hagas un drama por eso, ¿te parece?

—Lo que tú digas —dijo ella medio apenada, sintiendo cómo se le encendían las mejillas aún más. Por suerte, Derick ahora estaba viendo al frente, solo quedaban dos personas por delante.

—¿Qué te gustaría? —La sonrisa aún no se borraba de la cara de su chico, haciéndolo ver aún más radiante.

—Em... Un... Agh, una barquilla de chocolate. —Odiaba quedarse sin palabras de esa manera, se sentía como una imbécil, una bebé insegura, y no era esa la imagen que quería tener, mucho menos mientras estaba con Derick.

—Aprovecha, hice algunos trabajos extras en estos días. —Derick le guiñó un ojo luego de hablar—. ¿Qué te gustaría?

—No quiero que andes gastando más de la cuenta. —Lo miró un poco insegura, le desagradaba no poder pagar de vez en cuando.

—Y yo no quiero que pienses tonterías, ¿estamos? —El chico la tomó de la mano para besarla ligeramente. Paz sintió que el infierno mismo se encendía en sus mejillas y que las rodillas le temblaban mientras sonreía. "Holy fuck, ¿esto es en serio?"

—¿Un Banana Split entonces? —Se atrevió a decir.

—Por mí perfecto —dijo él mientras avanzaba, ya eran los primeros— ¿Qué sabores?

—Chocolate. —Sintió cosquillas cuando la tomó de la cintura.

—Me da un banana split con chocolate —dijo a la chica de la caja.

—¿Algún extra o topping? —les preguntó ella. Paz se sintió algo insegura mientras que la chica miraba a su hombre. Mataría por tener sus tetas, dijo en su mente. Derick la miró a ella en lugar de a la Señorita Pechos.

—¿Maní y fresas?

—Maní y fresas —dijo él con una sonrisa, más para su novia que pare la chica. Paz pasó una mano por su brazo, reclamándolo. Es mío, bitch. Había olvidado lo mucho que Derick atraía las miradas, y no era para menos.

El gimnasio había hecho maravillas con su cuerpo, definiéndole los músculos, tenía el cabello lacio negro hasta la nuca, rebelde, imposible de peinar, los ojos de un gris que le encantaba, y una piel blanca de la cual no le importaría comer una o dos veces.

Cuando un chico moreno, el encargado de servir los pedidos, les dio el suyo luego de pagar, la cajera le lanzó una mirada insinuante a Derick, y Paz juró escuchar un papi mientras gesticulaba con la boca.

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