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Camila POV

Miraba por la ventana del coche el cielo, estaba atardeciendo, pronto se haría de noche. Siempre ha sido mi sueño vivir en Miami, y se acaba de cumplir. Tardamos casi tres horas en llegar en avión desde Nueva York. Mi padre ha montado su empresa de telecomunicaciones aquí, a si que por eso nos hemos mudado. Nada más me dio la noticia, salté de felicidad y lo abracé con todas mis fuerzas. En parte estaba orgullosa por el, por fin ha tenido la iniciativa de construir una empresa. Es muy inteligente, será capaz de triunfar y convertirla en una de las mejores. Mi madre no tuvo ningún problema en también querer vivir en otra ciudad. Sofi, mi hermana pequeña, estaba igual de entusiasmada que yo.

En Nueva York mi vida era muy tranquila. Tenía mis amigas a las cuales no echaré tanto de menos ahora que lo pienso detenidamente. No es porque me llevara mal con ellas, solo es que nunca he llegado a tener una amistad de esas en las que te cuentas todo con tu mejor amiga. Para mi ellas son amigas con las cuales pasar un buen rato, pero nada más. A pesar de conocerlas de hace años, no he llegado a sentir esa confianza de poder decirles como me siento cuando estoy triste por alguna razón, o de contarles secretos que nadie más sabe. Por eso la despedida fue simple. Quedamos en la mañana para desayunar y después despedirnos. Recordamos momentos graciosos desde que nos conocimos, me dijeron que me echarían de menos y que aunque viva en Miami podríamos seguir hablando por teléfono. Lo último se cumpliría lo más probable al principio, pero al pasar de los días y semanas se dejaría de hacer. Era lo lógico en mi caso, en otros quizás se conservaría a pesar de la distancia.

Espero no tener dificultades en la Universidad de Miami debido al hecho de incorporarme en el último trimestre. La verdad no me preocupa demasiado, mi expediente académico es muy bueno. El primer y segundo trimestre ha sido complicado, se nota bastante la diferencia ente el instituto y la universidad, pero he sacado notas altas a pesar de ello. El tercer trimestre que lo haré en Miami deseo que también sea así.

Estoy estudiando la carrera de empresariales como mi padre lo hizo a mi edad. Desde pequeña quise estudiar esta carrera, casi no me puedo creer que esté en mi primer año. Mi madre estudió derecho y hoy en día es considerada una de las mejores del país. Mi hermana Sofía tiene ocho años, a si que aún no tiene muy claro que quiere ser cuando sea mayor, aunque creo que estudiará lo mismo que nuestra madre.

Es bueno que mi padre haya alquilado un coche para conducir hasta nuestra nueva casa, no me hubiera gustado ir en taxi. Estaba cansada, quería llegar rápido para tirarme en la cama y dormir hasta mañana.

Salí de mis pensamientos cuando mi padre dijo que habíamos llegado. Abrí la puerta del coche cuando aparcó en la entrada y bajé rápidamente. Ante mis ojos había una casa el doble de grande de la que teníamos en Nueva York. Estaba enfrente de la playa y eso me encantó.

— ¿Te gusta? —mi padre se posicionó a mi lado poniendo una mano en hombro.

— Me encanta —le regalé una de mis mejores sonrisas sinceras. Las ganas de tirarme en mi cama a dormir pueden esperar, primero quiero ver la casa por dentro.

Sacamos las maletas del coche y nos adentramos en nuestro nuevo hogar. A mi izquierda había un enorme salón de paredes blancas con sofás de cuero negro. Hacia el lado derecho había una puerta, la cual abrí y encontré un despacho bastante espacioso. Me dirigí hacia el lado contrario de la casa en donde estaba una cocina moderna. Era blanca con muebles de color negro, igual que el salón. Al fondo había una mesa grande para comer. Divisé una puerta en el lado derecho, supuse que daba al jardín trasero. No me equivocaba, ante mi ojos había un enorme jardín con una piscina de unos siete metros de largo y cinco de ancho. Tenía tumbonas a los lados y mesas blancas para sentarse. Mañana mismo estrenaré la piscina, es mi último día de vacaciones, a si que aprovecharé porque al día siguiente será lunes y empieza el tercer trimestre.

Volví a dentro de la casa para subir a conocer mi nueva habitación. Le pregunté a mi padre donde estaba antes para poder saberlo. Entré en ella y cómo imaginaba era más grande que la que tenia en New York.
Las paredes eran azules, mi color favorito. Tenía una cama matrimonial, un sofá pequeño, un escritorio, un armario y un baño para mi sola. Me acerqué al balcón que daba al jardín. La felicidad llenaba mi pecho, nunca imaginé que mi sueño se cumpliría. Pensé que cuando terminara los estudios sería el momento para mudarme, pero ha ocurrido antes y eso me hace feliz.

Me llevó un hora y media ordenar todas mis cosas. Son las nueve de la noche y me moría de hambre. Bajé las escaleras para dirigirme hacia la cocina. Encontré a mi madre y a mi hermana cenando pizza.

— No puedo creer que no me hayáis avisado de que habíais pedido pizza —me sentía indignada, amaba la pizza.

— Estaba a punto de hacerlo —mi madre me dio un beso en la mejilla.

— ¡Kaki! —Sofi me saludaba agitando su mano enérgicamente.

— Sofi —me acerqué a ella y le di un beso en su cabeza.

Me senté junto a ellas para cenar. Entre risas y anécdotas nos terminamos las dos cajas de pizza. Mi padre no tenía hambre, a si que estaba en el despacho ordenando unos papeles. Me dí una ducha, me puse el pijama y me acosté a dormir. Estaba realmente cansada, necesitaba dormirnos lo menos diez horas. Son las once de la noche, hacía tiempo que no me acostaba a esta hora. Normalmente lo hago a las doce y media o una de la madrugada. Cerré los ojos y rápidamente me quedé dormida.

***

Poco a poco abrí los ojos, me di la vuelta boca abajo abrazando la almohada. Estiré el brazo derecho y cogí mi móvil. La luz de la pantalla me cegó por unos segundos, vi que eran las doce y cinco de la mañana. Al parecer he dormido más de lo esperado.

Me levanté de la cama y caminé hacia el balcón para subir la persiana. Abrí las puertas para que la habitación se ventilara. El cielo estaba despejado y el sol brillaba con mucha intensidad.
Bajé al piso de abajo para desayunar. En el salón estaban mis padres y Sofi viendo la tv. Los saludé diciendo un buenos días en alto y me dirigí a la cocina.

Después de desayunar subí a cepillarme los dientes y luego bajé al salón a sentarme a ver la televisión junto a mi familia. A las dos de la tarde comimos y cuando terminé subí a mi habitación. Me quité el pijama, que se me había olvidado hacerlo antes, y me puse un bikini negro. Fui al jardín donde Sofi ya me estaba esperando. Estuvimos toda la tarde jugando en la piscina y tomando el sol, me divertía mucho con ella, podríamos pasar el día entero haciendo tonterías.

Volví a mi habitación para darme una ducha larga. A las nueve cené y luego vi una película con mi hermana. Cuando terminó me di cuenta que Sofi estaba dormida, la llevé en brazos a su cama, y la acosté con delicadeza para que no se despertara.

Fui a mi habitación, ordene los libros en mi mochila y me acosté a dormir. Mañana empezaba el tercer trimestre en mi nueva Universidad, espero que me vaya bien. Tendría que conocer gente nueva, dudo que me cueste, a pesar de que no haya tenido ninguna amiga a la que le confiara todo, soy sociable.

Me acomodé entre las sábanas boca arriba y cerré los ojos para conciliar el sueño. Cómo la noche anterior me dormí sin ninguna dificultad.

Loving You Despite The Obstacles | CAMREN¡Lee esta historia GRATIS!