1- Clases

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El primer día de clases suele ser bastante incómodo para todos, sobre todo si llegas a una escuela nueva y no conoces a nadie.
Pero no hay nada más desastroso que tener que quedarse luego de clase para cumplir con un castigo tras la primera jornada.
La puerta se abrió y un castaño de ojos azules se hizo presente. En el fondo, una alumna se encogió en su asiento.
-Freddie Tomlinson.-dijo él, entregando el papel correspondiente.
-Familia complicada.-dijo el profesor.- Primer día y dos Tomlinson en retención.
-¿Margarett?-preguntó él y una mano se alzó mientras la chica se bajaba el gorro y resoplaba.
-Tome asiento.-indicó el docente.-Bueno. Ya estamos todos. ¿Es una nueva moda de la que no estoy enterado? Seis alumnos. Los seis nuevos en la institución. Hasta parece que se hubieran puesto de acuerdo.
-Ni siquiera sabemos los nombres de los demás.-refunfuñó una, dejando caer la cabeza entre sus brazos, sobre el banco.- No conspiramos contra usted, no es tan importante.
-Supongo que vamos a vernos seguido.-observó el profesor.
-A no ser que pongan un área para fumadores, sí.
-¿Cuál es su nombre?
-Fumar te mata.-dijo la chica de los ojos azul claro con su mejor inocencia mientras miraba a su hermano de reojo.
-Vamos, muñequita...
-Margarett.-corrigió Freddie.
-Margarett.-aclaró la chica, como fingiendo culpa.- Antes de hacer papel de danta adelante de tu hermano, guardá mejor el encendedor en tu zapatilla.
Ella la miró furiosa a la vez que su hermano le quitaba el encendedor y lo presionaba tan fuerte como sus labios.
-Entréguemelo.-dijo el profesor, tendiéndole su mano.- Ahora, señorita Malik, apreciría que guardara silencio.-volteó.- Styles, guarde ese teléfono.
-Mi padre está llamando. Si no respondo va a asustarse.
-No puede atender. Ahora agarren sus cosas, vamos a la biblioteca para que cumplan su condena.
-Que futuro tan prometedor.-masculló la morena de los ojos marrones.
Al salir, Freddie se apresuró a tomar el brazo de su hermana, haciéndola voltear.
-Vos y yo vamos a hablar.
-Dejame.-dijo ella.-No sos mi papá.
-Preferís que papá no se entere, ni de eso ni de esos dos aros nuevos.
-Avancen.-dijo el profesor.
Todos tomaron lugares en torno a una mesa y sacaron sus almuerzos.
-¿No come, Styles?-preguntó el profesor a la castaña de los ojos verdes.
-No contaba con quedar castigada, señor.
Una morena de ojos azules le tendió parte de su sándwich desde el otro lado de la mesa.
-Gracias...
-Nelly. Nelly Horan.
-Gracias, Nelly.
-Bueno, ya sé por qué llegaron mi hermana y Malik acá, ¿los demás también fuman o...?-preguntó Freddie.
-Una pelea.-dijo el que parecía más grande de todos ellos. Tenía el cabello recogido, largo, castaño, y una campera de cuero gastado.
-Hablar en clases.-dijo Nelly Horan.
-Llegué demasiado tarde.-dijo la de los ojos verdes.
El chico a su lado la miró de reojo y posó el brazo en el respaldo.
-Veo que Styles y Nelly son dos nenas buenas. ¿Cuál es tu historia, Tomlinson?
-¿Ya te olvidaste con quién peleaste, Payne?-preguntó riendo.
-Ah, no te había visto ni la cara. Perdón por eso. Ese casillero fue mío por los últimos ocho años, supongo que lo olvidaron este año, pero ya lo solucioné. Por cierto, tenes muy buen gancho.
A Margarett se le escapó una risa que fue seguida por Nelly, Jessy, Chloe y los chicos. Al final, no era tan malo estar castigado si estabas con las personas correctas.

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