Capitulo 50

8.9K 607 6

~1 DE JULIO~

-... Pues no sé, los dos me gustan.

-Pero solo podemos elegir uno, Livvy.

-¿Y por qué no los dos?

-Pues... –Dylan se lo pensó para luego mirarme. –Está bien. No me convence mucho, pero lo haremos así. Solté un gritito de felicidad para abrazarlo.

-Podríamos poner la cuna por aquí y la cama en este lado.

-Si, y el sillón por aquí ¿no?
-Ajá. –Asentí imaginandome el cuarto de nuestro futuro hijo.

Dylan y yo estábamos mirando revistas de muebles para la decoración.

-¿Y qué te parece si también ponemos... –El timbre sonó interrumpiendo mi frase. –¿Anna no se llevó las llaves?

-Me imagino que si. –Ambos salimos de la habitación para dirigirnos al salón. –¿Me preparas café en lo que yo voy a abrir?

-Claro. –Caminé hacia la cocina para preparar la cafetera.

Anna había salido con Elyssa a hacer unas compras al supermercado. Por lo que ahora mismo solo estábamos Dylan y yo en la casa.

Preparé la cafetera eléctrica para ponerla en marcha mientras que oía unas voces provenientes del salón y como Dylan me llamaba.

-¿Qué pasa, Dyl?

-Estos señores preguntan por ti. –Levanté la cabeza para ver como una mujer y un hombre me miraban asombrados.

-¿Si?

-¿E-eres Olivia?

-Si. –Afirmé frunciendo el ceño. Nunca antes los había visto.

-Yo soy tu...

-No, no puedes llegar y decirlo así.Le dijo el hombre algo bajo, pero pudimos oírlo. –No le des importancia, hija. Mi mujer no sabe lo que dice. –El hombre me sonrió. –Bueno, creo que nos equivocamos de casa. Sentimos molestarles.

Se dió la vuelta, pero al ver que su mujer no se movía, la cogió de la mano. –Tenemos que irnos, Elena. Vamos.

-¡Mami! ¡Mami! ¡Mira lo que me compró nana! –Gritó de repente Elyssa saltando hacia nosotros. –¡Así ya puedo pintar sin esperar a que me dibujes algo!

-Que bien, cariño. Le sonreí para volver a mirar a los señores que se habían quedado a medio camino. La mujer no apartaba su vista de Elyssa y parecía como si fuera a llorar.

-¿E-es tú hija?

-Si...

-Vamos a pintar, pipita. –Murmuró Dylan al darse cuenta de lo mismo que yo.

-¡Si!

-Yo voy a apagar la cafetera... –Comentó Anna mientras se oía de fondo el sonido de la maquina.

-¿Los conozco de algo?

-Yo...

-No, ya le dije que nos equivocamos de persona. Adiós. –El hombre, cuyo nombre seguía sin conocer, volvió a tirar de su mujer y ambos se alejaron para comenzar a caminar por la acera.

¿Pero qué significaba esto?

Cerré la puerta aun confundida para ir a la cocina donde estaban los demás.

-¿Se fueron?

-Si... pero está todo muy raro... ¿No te recordaban a alguien?

-Pues no. Contestó Dylan mientras que recibía la taza de café que Anna le había dado. –Es la primera vez que los veo.

-Igual yo, pero... ¿Tú los conoces, Anna?

-No, señora. Es la primera vez que los veo también.

-Pues no sé... Me encogí de hombros sentándome junto a Elyssa que pintaba en su nuevo libro de dibujos.

-¿Alex no se ha movido?

-Todavía no. Estará dormido, pequeña. –Asintió para seguir pintando.

-Este se lo regalaré a Alex. ¿Lo podemos poner en su cuarto?

-Claro, pero primero tendremos que comprarle un cuarto. –Dijo Dylan para reír. –Antes estábamos viendo las cosas que podíamos poner hasta que nos interrumpieron.

-Si, el cuarto quedará hermoso. –Dije para sonreír.

~22 DE JULIO~

-¡Charlotte no quiere caminar!

-Normal, los gatos no van amarrados. –Dije para ponerme a la altura de la gata y desabrocharle la correa que tenia enganchada al collar. –Ya está, Charl. Puedes irte.

Charlotte se sacudió un poco para luego salir corriendo hacia la casa.

-¡Y ahora si camina!

-Ya te dije que los gatos no van amarrados, Ely. Y menos Charlotte que lleva toda la vida suelta.

-Bueno, vale... ¿Puedo bañarme en la piscina?

-Si, pero vé a por el bañador.

-¡Bien! ¿Te bañas conmigo?
-Si, venga. –Las dos subimos al segundo piso y después de cambiarnos la ropa por el bañador, volvimos a bajar al jardín trasero para meternos en la piscina.

-¿Jugamos a la pelota?

-Mmm... No tengo ganas ahora, Elyssa. ¿No quieres tomar el sol?

-No me gusta...

-Pues iré yo a tomarlo. –Salí de la piscina para tumbarme en la amaca y coger algo de sol.

Después de todo, él día no había sido tan aburrido como lo había esperado.

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¿Me adoptas?¡Lee esta historia GRATIS!