Back for you.

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Te conocí cuando aun cargabas con tus libros de comics y figuras de acción en aquella horrible bolsa que tenia a los Power Rangers estampados en una posición comica. Recuerdo que aun me aferraba a mi oso de peluche, creyendo que era el único amigo que podia querer. Estaba aterrado, el jardin de niños era un mundo completamente nuevo ante mis ojos donde no tenia a nadie a quien correr cuando me asustaba. Y por desgracia, todo parecia aterrorizante en ese entonces.

El miedo de estar en un lugar nuevo me habia llevado a las lagrimas, queria irme y la maestra no sabia que hacer conmigo para que me detuviera. Entonces tu pasaste por el pasillo y te detuviste al escucharme llorar. Eras un niño tambien, tenias los brillantes ojos marrones divertidos que adoré al instante y esa sonrisa contagiosa que podria haber obligado a devolverte el gesto a la mismisima Mona Lisa.

—¿Por qué lloras, pequeño?

Sorbi mi nariz, volteandote a verte con miedo. Eras más alto que yo pero no tanto como los adultos que discutian el siguiente paso a dar conmigo del otro lado del salón. Tu sonreiste y te sentaste a mi lado, sacando tus figuras de acción y enseñandomelas mientras me decias sus nombres. No entendia la mitad de lo que me dijiste, lo acepto, pero me gustaba tu voz, de alguna forma me gustaba eso, por lo que solo asentí a cada cosa, observandote maravillado.

Ahora que lo pienso, no puedo creer que me hubiese enamorado antes de siquiera aprender a contar. Pero lo hice, me enamoré de mi heroe con la mochila tonta que vino a rescatarme del día aterrador que habia tenido en el jardin. Y hasta me gustaban tus muñecos, aunque mi osito era mejor para abrazar que ellos.

—Mi nombre es Liam —extendiste la mano en mi dirección cuando el llanto ceso. Recuerdo haber estado dudoso pero cuando acepte el saludo, supe que todo estaria bien—. ¿Cual es tu nombre?

—Z-zayn. —limpie mi mejilla con la manga de mi sudadera.

Sonreiste, asintiendo—. Suena como el nombre de un superheroe, ¿eres un superheroe, Zayn?

Pensé en ello—. ¿N-no?

—Yo creo que si lo eres pero no te preocupes, no descubrire tu identidad secreta —te inclinaste y dejaste un beso en mi mejilla—. Debo volver a clases ahora, pero vendré a verte luego. Ya no llores, ¿si?

Acepte rapidamente, cumpliendo mi palabra al pie de la letra, sorprendiendo a mi maestra. Volviste luego, tal y como habias dicho. Aun sonrio al recordar como me pegaba a ti como si hubiesemos nacido unidos, era insportable, pero a ti no te importaba, parecia agradarte toda la atención que te daba. Eras como mi heroe personal y creo que en un punto tu lo sabias, por eso me lo permitias.

Tu hiciste todo más facil para mi. Ibas a verme en cada uno de tus descansos y te sentabas a mi lado, algunas veces solo acariciando mi cabello, otras leias uno de tus libros para mi. Yo te escuchaba encantado, hasta escuché decir a la maestra que mis ojos brillaban cuando te veia entrar al salón. No podian culparme, aun con ocho años, eras hermoso.

Tambien fue ese año en que nuestros padres comenzaron a tener dudas sobre nosotros. Los demás niños no compartian tanto como tu y yo, tu ya no pasabas tanto tiempo con los chicos de tu clase prefiriendo pasarlo conmigo y yo absorbia la atención como una esponja, ignorando a mis compañeros. Hablaron con nosotros, intentando convencernos de aceptar otras amistades pero no les prestamos atención, ellos no entendian.

El tiempo paso para ambos y nos volvimos cada vez más unidos. Nuestros padres se rindieron, dejando que hicieramos lo que quisieramos, ya que las palabras no tenian efecto alguno en nosotros. Me ayudaste a superar cada obstaculo que apareció en mi camino, enseñandome a escribir, leer y contar. Tu fuiste mi maestro personal, empujandome a seguir cuando me equivocaba.

Back for you |Ziam| O.S¡Lee esta historia GRATIS!