Capítulo 1.

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Sar Abbas, capital de Abbas al-Din Tres años antes

–¿Es una broma? Sentada muy recta en un mullido sillón, vestida de luto, Amber el-Qurib miró a su padre con incredulidad.

–Por favor, padre, dime que es una broma –le pidió, a pesar de saber que era inútil.

Su padre, el jeque Aziz de Araba Numara, la Tierra del Tigre, también iba de luto, pero su expresión era serena. Ya había llorado bastante el primer día, al llevarse la misma sorpresa que todo el mundo, después solo había derramado alguna decorosa lágrima durante el funeral de Fadi.

–¿Cómo voy a bromear acerca de tu futuro, Amber? ¿Cómo voy a jugar con una decisión tan importante para nuestra nación? –dijo en tono casi triste.

Y Amber pensó que se lo tenía que haber imaginado. Siempre había sido un buen padre, pero nunca lo había oído hablar en tono de broma acerca del bienestar de Araba Numara.

–Solo hace seis semanas que ha muerto mi prometido –se obligó a decir Amber, a pesar de tener un nudo en la garganta.

Fadi había acompañado a su hermano pequeño, Alim, en un único rally. La participación de los dos jeques en la carrera había causado júbilo y había despertado el interés de los medios de comunicación por Abbas al-Din, lo mismo que la próxima boda Incluso en esos momentos, seguía pareciendo surrealista. ¿Cómo era posible que Fadi estuviese muerto y cómo iba a casarse ella con su hermano al mes siguiente, tal y como quería su padre? ¿Cómo iba a hacerlo, si Alim todavía estaba luchando por sobrevivir a las quemaduras de segundo y tercer grado que había sufrido?

–No es... decente –intentó decir con convicción. Y cuando su padre suspiró y la miró fijamente, de un modo que Amber siempre había odiado, ella supo que, como de costumbre, había algo en lo que no había pensado.

–Hay cosas más importantes que lo que puedan pensar los demás. Ya sabes cómo es esto, Amber.

Esta entendió lo que quería decir su padre. Tanto en su país como en el de Alim había habido muchas protestas tras la repentina muerte del jeque Fadi. El querido líder de Abbas al-Din había fallecido antes de casarse y de tener un hijo legítimo, y el pueblo de Amber se había quedado sin una unión que iba a vincularlo a una nación más fuerte y rica que la suya. En esos momentos, era de vital importancia que ambas naciones encontrasen la estabilidad. El pueblo necesitaba volver a estar esperanzado. Araba Numara necesitaba tener una conexión permanente con Abbas al-Din, y el pueblo de Fadi necesitaba saber que la familia Malik tendría un heredero.

Amber volvió a limpiarse los ojos y maldijo a Fadi, que había arriesgado su vida una semana antes de la boda. Ambos habían sabido que no estaban enamorados, pero miles de matrimonios habían empezado con mucho menos que el respeto y el aprecio que ellos se tenían. Podrían haber conseguido que funcionase. Pero en esos momentos estaban empezando a circular rumores. Amber había tenido que oír algunas insinuaciones muy impertinentes de boca de criados y también de ministros. Y las habría aguantado si ella misma no tuviese tantas dudas y tantos miedos. Había sabido que Fadi no estaba contento con su próximo matrimonio, pero ¿era posible que hubiese arriesgado su vida para evitar casarse con ella? Era evidente que ninguno de los dos había estado enamorado, pero eso no era nada fuera de lo común.

Fadi había estado enamorado de su amante, la que en esos momentos era en realidad su viuda y la madre de su hijo. Y había dejado a su país sin líder por culpa de la única decisión impulsiva que había tomado en toda su vida. Alim era el siguiente heredero que quedaba al trono, y todavía estaba luchando por sobrevivir.

El Tesoro Del Jeque || z.m.¡Lee esta historia GRATIS!