Capítulo 6 (II)

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Fabián esperaba a que Madison saliera. El chico vio que esta ya se encontraba cerrando el portón de su casa, así que se levantó del escalón de su pórtico y llegó a donde estaba ella.

Al verla, este alzó sus cejas y asintió, sonriéndole mientras decía:

—Órale. Te ves bien.

Ella solo le sonrió y comenzó a platicar con él. Los dos se fueron caminando a la escuela, y al llegar, vieron que Elliot y sus demás amigos estaban acompañados de varias chicas las cuales, parecían fascinadas por un comentario de él. Madison se siguió de largo junto con Fabián. El morocho miró de reojo a Madison, que parecía estar muy interesada con la plática de su hermano.

La chica era extraña; casi nunca hablaba con nadie y hacía lo posible por permanecer sola. Incluso en los descansos.

Steve sacó de sus pensamientos a Elliot:

—¿Pasa algo?

—Eh... ¿qué?

—¿Qué miras?—, dijo Carter, apoyando su brazo en el hombro de su amigo, al tiempo que buscaba con los ojos lo que había estado viendo su amigo.

—A nadie. No estoy mirando a nadie—, el castaño le dedicó una sonrisa torcida a Elliot, pero este solo se encogió de hombros y agregó: — No molestes, Carter.

—Ok, ya entendí la indirecta.

—Ok, ya entendí la indirecta

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—Hoy nos toca Taller... Que mal que no estoy contigo. Nos la hubiéramos pasado bien —, suspiro Fabián, al tiempo que se acomodaba la mochila.

—No importa. Ya nos veremos en el descanso.

Tras decir eso, Madison se despidió del muchacho y entró a su salón.

Pronto llegó a su silla al final de la fila, justo del lado del escritorio del profesor. Se sentó y otra vez se quedó viendo por la ventana. En ese momento entró otra chica; era más bajita que ella, de tez morena clara. Sus ojos y su cabello eran del mismo tono castaño claro, lo que la hacía verse monocromática.

La chica la vio y de inmediato se acercó a ella, diciendo:

—Hola, Madison. Llegaste temprano.

La mencionada sonrió y le dijo:

—Hola, Tabata. No tenía mucho que hacer, así que termine llegando un poco antes.

La chica llegó a su asiento, que estaba enfrente de Madison. Dejo sus cosas sobre la silla, y estiró ambos brazos.

—La tarea de Filosofía estuvo horrible. Fue una suerte que la haya terminado a tiempo.

Madison asintió con pereza, al tiempo que devolvía su vista a la ventana. Tabata se acercó a ella y, poniéndole una mano en la frente, le dijo:

La leyenda de la dama de la noche Vol.I - ANCÖR ©¡Lee esta historia GRATIS!