Capítulo 1

106K 1.5K 59

AVISO: Si han entrado a leer esta novela porque quieren una historia con muchas escenas sexuales explícitas y todo eso, entraron a la novela equivocada. Esto no significa que no haya escenas subidas de tono, porque en sí no son malas, sino que no se encontrarán cada cinco minutos con una escena sexual y menos con una muy descriptiva, habiendo veces en las que simplemente se insinuará. ¡Saludos!

Estaba extremadamente cansada. El día anterior se había desvelado sin que sus padres lo notaran. Había ido a una fiesta que supuestamente iba a ser tranquila —obviamente no lo fue—, que pretendía darle inicio al año escolar, y había terminado hace unas horas, por lo que ahora estaba al final de la sala, luchando contra la terrible resaca. Sólo había alcanzado a darse una ducha fría para devolverle la vida a sus atontados sentidos, a eso de las siete de la mañana, después de regresar lo más sigilosamente posible a su habitación, a la cual ingresó por la ventana. Comió lo más que pudo para llenar su estómago vacío y llenar su sangre con algo más que sólo alcohol. Y, después de eso, se dirigió a clases, aunque muriera por una cama.

Una pelotita de papel cayó frente a sus ojos. Ella la miró cansinamente, sin importarle de dónde provenía. La abrió torpemente e intentó leer durante un buen rato las letras que le parecían un tanto borrosas. Pestañeó varias veces y enfocó la mirada.

"Nos vemos a la salida" —leyó no sin una molestia en la cabeza.

Se apoyó en la mesa sobre sus brazos, sin darle importancia alguna a la notita. No quería hacer nada y recién era la primera hora.

—Mátenme —murmuró para sí misma con la garganta seca. La hoja había sido enviada por Kyle, uno de sus compañeros, con el cual compartió un par de besos en la fiesta recién pasada. Odiaba cuando se quedaban a la espera de algo más; había sido algo de la fiesta y eso era todo.

La clase pasó a un segundo plano cuando sus párpados se cerraron completamente. Era de esos sueños pesados, en los que si tu cerebro crea alguna imagen, no te das cuenta, no lo recuerdas si quiera. Sus brazos parecían ser la más cómoda almohada, y la mesa, la mejor cama. No le importaba analizar ese maldito libro. Odiaba racionalizar todo. Odiaba que hicieran de la literatura sólo un texto al cual debían desintegrar. Borraban toda la magia, desechaban la imaginación. Odiaba que todo lo artístico lo transformaran en una obligación aburrida, llenándolos de teoría, quitándole la magia a las palabras, a las melodías, a las imágenes. Odiaba la escuela por eso. Porque todo lo que ella amaba, lo rompían en mil pedazos.

—Hey, preciosa —escuchó a lo lejos. Los ojos le dolían, estaban hinchados de tanto cansancio. La luz la cegó momentáneamente al levantar la mirada perezosamente y luego hizo una mueca: era Kyle con una sonrisita arrogante.

—¿Qué? —dijo de mala gana, alzando ambas cejas. El muchacho largó una corta carcajada.

—¿Después de lo que pasó me tratas así, cariño? —preguntó él, egocéntricamente, enarcando una ceja. Y eso fue suficiente para sulfurarla por completo. Maldito altanero.

—¿Y cómo quieres que te trate? ¿Quieres que te diga "cariño", que me lance sobre ti, te llene de besos y abrazos para después moverte el culo como una prostituta? Oh, vamos Kyle, no seas infantil. Sí, nos besamos, la pasamos bien, pero eso fue todo. Si me interesara algo más contigo, créeme que ya te lo habría dicho, pero no lo he hecho ni lo haré, así que no molestes.

Jayde se levantó amenazadoramente, sosteniéndole la mirada sin timidez alguna. Súbitamente el sueño había desaparecido. Él la miraba paralizado. No se esperaba esa reacción. Sabía que era una chica difícil, pero la noche anterior parecía haber caído completamente ante él. Era realmente buena.

Fuera de Tono [Louis Tomlinson]¡Lee esta historia GRATIS!