Capitulo 49

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~25 DE JUNIO~

-Para aquí.

-¿Pero por qué? Solo una última vuelta y...

-Que no, Dylan. Dejame en la puerta y luego te vas a aparcar.

-Vale, pesada. –Rodé los ojos para bajar del coche en cuanto paró frente a la puerta de la clínica.

-No tardes. –Entré para subir las escaleras e ir hacia la planta donde se encontraba mi ginecóloga.

Pensé que llegaría tarde, pero pude respirar tranquilamente al ver que aun había gente esperando por la misma doctora.

Me senté al lado de una joven chica que hablaba por teléfono mientras que hacia muecas raras.

-Está bien. Lo siento. –Miré mi reloj de pulsera dándole algo de intimidad. –No, estoy esperando a mi turno... No importa, cariño. Estaré bien. –Rió intentando tranquilizarlo. –Si, te quiero.

Que lindo. Seguro que habla con su novio. Colgó y guardó su móvil en el bolso.

-¿Cuántos meses tienes? –Pregunté para sacar conversación en lo que esperaba a Dylan. –Por cierto, soy Olivia.

-Yo Kysha. –Fruncí el ceño. –Y tengo cinco meses, bueno, casi seis.

-Oh...

-¿Pasa algo? Preguntó al darse cuenta de la mueca que había hecho.

-Mmm... no. Es solo que... Mi hija quería llamar al bebé Kysha si era niña, y me sorprendió oír ahora que tú te llames así...

-Que... casualidad. –Dijo para sonreír. –¿Tú de cuantos meses estás?

-Cuatro y medio. Hoy sabremos que es...

-¿Y que quieres que sea?

-Nos conformamos con que esté sano. –Asintió y me dí cuenta de que Dylan venía entrando al gran pasillo de paredes blancas. –Mira, él es mi novio.

-Hola. Respondió Dylan al oír que lo había presentado frente a la joven.

-Hola. –Respondió ella amablemente.

-¿Niño o niña? –Preguntó Dylan con curiosidad señalandole la tripa.

-Niño. Se llamará Jude.

-Bonito nombre.

-Gracias. –Sonrió antes de que una enfermera la nombrara para hacerla pasar al consultorio de la doctora. –Fue un gusto conocerlos.

-Lo mismo digo, Kysha. Y espero volver a verte por aquí.Asintió antes de caminar hacia el consultorio.
-¿Se llama Kysha?

-Si...

-Que casualidad ¿no?

-Lo mismo pensamos nosotras. –Dylan entrelazó nuestras manos para sonreír.
-Estoy nervioso.

-Y yo. –Sonreí al verlo tan intranquilo. Nunca antes lo había visto así. –¿Crees que... –Hice una mueca de dolor al sentir una punzada.

-¿Qué pasa?

-Creo que se acaba de mover. –Dije llevándome la mano al vientre para sentir otro dolor. –Toca aquí.

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