Estrellas.

21 1 0
                                        

Narra Guillermo:

A veces, nos enamoramos de una forma inexplicable. Sin que nosotros lo sepamos; simplemente lo hacemos.
Ese sentimiento de amor, que, cuando no es correspondido, sentimos esa punzada al corazón, como si te apuñalaran un cuchillo una, y otra, y otra vez.
Como si algo nos faltara, con un gran vacío en nosotros.
Pero, cuando sí lo es, nos sentimos en el cielo, en el paraíso. Con una sonrisa que es imposible de borrar. Con ese particular brillo en los ojos.

Y, hoy, es mi aniversario de 7 meses, con la persona que más amo. Samuel de Luque.
Para celebrarlo, iremos en donde empezó todo, un lugar al que llamamos "nuestro sitio especial". Un parque con millones de árboles, con una gran especie de flores, todas las que te puedas imaginar.
Al igual que un pequeño lago, en donde habitan peces de todos los colores.
A los dos nos encanta ir ahí, ya que guardamos un increíble recuerdo, que jamás olvidaremos. El día que me lo pidió, fue hermoso. Estábamos recostados en el césped, viendo las nubes. Empezamos a decir que forma tenían, y a qué se parecían. Era muy gracioso, porque se nos ocurrían cosas muy estúpidas. "Esa se parece a un mono haciendo una mueca rara" "Mira ahí, ¡un conejo en motocicleta!" Esas eran algunas de sus ocurrencias. Después, fuimos a comer un helado y a caminar un rato, hasta que por fin decidimos descansar en una banca. Fue ahí cuando sacó su móvil y me iba a tomar una foto, y contó hasta tres. "Uno, dos, tres... ¿Quieres ser mi novio Guillermo?"
Le arrebaté el móvil y me abalancé hasta sus labios, uniéndonos en el mejor beso de mi vida. Tuvimos que separarnos por la falta de aire y le susurré en el oído un "Sí, sí quiero ser tu novio" y así comenzó todo.

Le llamé y no tardó en responder.
–¿Sabes qué día es hoy? –Dije con una sonrisa de oreja a oreja.

–Hombre, pues la verdad no, ¿viernes? –Se quedó callado unos tres segundos antes de continuar con su tontería –Eh, que es broma cariño, nuestro aniversario de 7 bellísimos meses a tu lado.

Al escuchar eso noté un leve sonrojo en mis mejillas. –No digas esas cosas, que harás que mis ganas de besarte aumenten, y no estás aquí conmigo. –Los días sin él parecen eternos, y hoy es un día especial para nosotros, necesito verlo.

–Tranquilo chiqui, en un rato voy a buscarte.

–Vale, te espero. ¿Sabes a dónde quiero ir?

–Por supuesto, a nuestro sitio especial. –Supuse que ya lo sabía, pero aún así, para estar seguros.

–Sí, bueno, nos vemos en un rato, tengo que arreglarme. Te amo.

–También te amo, mi príncipe.

Y colgué el teléfono. Estaba rojo hasta las orejas, y eso que me había dicho cosas peores. Es que a Samuel se le sale lo cursi a veces. No entiendo cómo pude enamorarme de una persona tan tonta como él. Simplemente comencé a amar sus defectos, aunque para mí no eran exactamente eso. Son cosas que lo hacen ser como es; perfecto.

Llegué y lo vi sentado en aquella banca, me demoré 10 minutos y el ya estaba ahí, como la "persona puntual" que él cree que es; o tal vez yo soy demasiado impuntual.
Corrí hasta el y lo abracé. No correspondió el abrazo en seguida porque no me vio llegar, pero luego supo que era yo.
–Cariño... Me ahogas –Lo solté y comencé a reír.

–Lo siento, no pude evitarlo –sonreí y el también lo hizo.

Después de ir a comer, divertirnos viendo a las ardillas mientras yo las perseguía y Samuel lloraba de risa, terminamos por sentarnos en el césped, ya era de noche. Es que se me pasaba el tiempo volando cuando estaba con él.
–Ven, acuéstate aquí conmigo –me dijo y yo imité su postura.

–Mira las estrellas... ¿Verdad que son muy bonitas?

–Claro que lo son. –sonreí de manera tierna. Y es que no puedo fingir lo que siento, es tan lindo, él hace que yo parezca una quinceañera enamorada.

–Guille... Si alguna vez sientes que no te amo, o que ya no me importas, o cualquier cosa que no involucre en mi vida a ti, por las noches, donde los pensamientos fluyen y se le cuentan a la luna, cuando es la única que nos "escucha" en ese momento, sal a tu balcón y mira hacia arriba. Si quieres saber cuánto te quiero, cuenta las estrellas del cielo.

Al escuchar eso, me acerqué más a él y lo besé. Era una de las cosas que no iba a olvidar nunca. Fuimos a su casa y... lo demás fue historia.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Mar 31, 2016 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Estrellas. {Wigetta}Where stories live. Discover now