Capitulo 48

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~26 DE MAYO~

-¿Cómo estás?

-Bien. Sonreí para llevarme la mano al estómago y acariciarlo. –¿Tú?

-Bien, también.Alain sonrió para llamar a la camarera y pedir dos chocolates calientes. Si, finalmente él se quedó mucho más tiempo del previsto y es ahora cuando estoy quedando con él.

-Me alegro de verte, Alain.

-¿A pesar de todo lo que ha pasado? –Asentí sonriendo.

-Los conflictos los tuviste con Dylan, no conmigo. Además, yo siempre fui clara, o por lo menos lo intenté...

-Por eso mismo, vuelvo a pedirte perdón y felicitarte por tu embarazo, Sean me contó.

-Gracias. –Sonreí para beber de mi taza de chocolate que acababa de dejar la camarera sobre la mesa. –Y gracias a ti también. No sabes lo contentos que estamos.

-Me imagino. –Sonrió sin dejar de mirarme. –¿Se siente bien saber que uno va a ser padre? Aunque bueno, en tu caso sería por segunda vez.

-Si... Es maravilloso. –Dije sabiendo que a pesar de que haya estado con Elyssa desde pequeña, no me impedía sentir miedo.

-Bueno... Pues cuéntame que ha sido de tu vida.Asentí para empezar a narrar algunas anécdotas sobre mi vida y luego él me contó la suya.

La tarde se nos pasó tan rápido que cuando quise darme cuenta, ya eran las ocho y ya me encontraba entrando a mi humilde morada.

-¡Mami!

-Hola, pequeña. –Le sonreí a mi hija para sentarme en el sillón. –¿Dónde está papá?

-En el despacho con Marc.

-Oh, que Marc está aquí...

-¡Si! ¡Vino a verme! –Se sonrojó para agachar la cabeza.

-Ely...

-¿Mmm?

-¿Te gusta Marc?

-¿Por qué? –Preguntó mirándome con la cara colorada. –¿Cómo lo sabes?

-Porque soy tú madre y lo sé todo de ti, cariño. –Toqué su naricita con mi dedo pulgar.

-¿También lo sabes todo del bebé?

-Exacto. –Reí para abrazarla.

-Por cierto, mami... ¿Podemos llamar al bebé Lukas?

-¿Lukas por qué? –Pregunté mirándola interesada.

-No sé, me gusta ese nombre... ¿Podemos?

-Mmm... Aún no sabemos que es, pero si es niño, se llamará Alexander.

-¿Por qué?

-Porque papá y yo lo elegimos.

-Oh... –Acarició mi barriga para volver a mirarme. –¿Y si es niña?

-Pues... Aún no lo sabemos.

-¿Si es niña puede llamarse Kysha?

-¿Kysha? –Pregunté levantando una ceja. –¿De dónde sacaste ese nombre?
-Lo oí en la tele. –Se encogió de hombros y sonreí.

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