Malec Sex

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-Podía sentir su interior bien abierto y dilatado, su cuerpo expuesto y su espalda arqueada contra la cama mientras que los dulces labios del brujo presionaban besos por cada curva y recoveco de su espalda, haciéndole estremecer aún más hasta tal punto que, de forma incoherente, gemía el nombre del mayor de forma torpe y descoordinada entre jadeos y suspiros.

Un ligero gemido de protesta escapó de sus labios una vez que los dedos del brujo se retiraron de su interior, dejándole abierto y con ganas de más. Pero la protesta no duró mucho ya que, una vez más, se vio movido como un muñeco por el gran cuerpo de Magnus y de rodillas en la cama besó de forma ansiosa los ya conocidos labios, el inferior lo mordió, succionó, y tiró de él antes de mirarse de reojo en el espejo, rojo por la vergüenza y la excitación. Magnus, detrás de él, se reflejaba con una sonrisa felina, su cabello despeinado y sus largas manos recorriendo todo su pálido cuerpo del cual destacaba su roja erección ya goteando.

Admiró ese retrato durante un par de segundos mientras ladeaba la cabeza para permitir que el brujo siguiese haciendo un camino de besos por la curva de su cuello hasta que sus manos se encontraron, y entrelazadas se apoyaron contra el cabecero, sobre el cual se sostuvo con los brazos temblorosos y la cabeza ligeramente agachada por la vergüenza de verse en el espejo de aquel modo.

Sus ojos se cerraron en cuanto la punta del miembro contrario entró en su interior, arrancándole un gemido entre dolor y placer de sentirse finalmente lleno. Un pequeño ardor recorría su cuerpo en un principio, pero a medida que las caderas del brujo se mecían contra él, el placer más lo reemplazaba haciéndole gemir con la boca abierta.

Una mano abandonó su lugar para tocar la erección del cazador, y en aquel momento fue cuando Alec perdió la cordura. Justo en el momento en el que podía oír a la perfección su nombre completo siendo rogado desde los labios de Magnus. Justo en el momento en el que la mano del brujo comenzó nuevamente a bombear su erección, perfectamente combinados con las embestidas que obligaban a su cuerpo más pequeño echarse hacia delante y arquear la espalda para que la polla de su primer chico se enterrase lo más profundo en él que pudiese.

Sus dedos apretaban la mano de Magnus como si de un salvavidas se tratase y sus ojos se abrieron para mirar en el espejo la cara del brujo cada vez que embestía contra su culo, enviándole sacudidas de placer y haciéndole gemir hasta que su garganta dolía.

-Córrete en mi, Magnus, por favor- Habló de forma ahogada y necesitada mientras que sus piernas se extendían todo lo posible para dar cabida a su gran polla y sus labios gemían el nombre del brujo una y otra vez justo antes de correrse en la mano de este último y contra las sábanas, apretando instintivamente su interior mientras que su cabeza se echaba hacia atrás hasta apoyarse en el hombro del brujo, gimiendo en su oreja una y otra vez debido a su segundo orgasmo -y su primero teniendo sexo con un hombre--

Primera vez de Alec ¡Lee esta historia GRATIS!