Capitulo 1

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Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo tienen pensamientos indeseables, mientras que las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva creen que sus pensamientos son correctos. Además, el trastorno obsesivo-compulsivo a menudo comienza en la niñez. Esta enfermedad mental es severa y debe ser tratado con un médico. Las personas con ese transtorno tienden a hacer cualquier cosa para que aquella persona sea 'suya'.

Camila Cabello ha cambiado de ciudad unas dos veces por año, sus padres saben lo peligroso que puede ser para sus compañeros y aún más para la persona con la que ella tenga una obsesión.

Ha medida que pasan los años aquella chica y su obsesión por alguna persona hace llevar a su familia a cubrirla aún sabiendo lo peligrosa que es.

Verano del 2008

"En últimas noticias Josh Hudson fue asesinado, su novia asegura que fue por culpa de una chica morena que tenía una obsesión con ella desde hace algunos meses. Aún no hay nada asegurado."

—Camila, ¿has visto eso?

La chica levanta los hombros sonriendo.
—El se quería acercar a ella. Ella era mía.

Alejandro sólo suspiro pasando las manos por su cara.

—Ya basta, Camila. Creí que habías hablado de esto con la psicóloga.

Camila volteo a verlo con una mirada llena de oscuridad y maldad. Parecía que habría dicho algún insulto profundo.
—Ella no sabe nada, Ashley era mía y el no la dejaba estar conmigo.

Alejandro toma asiento a su lado tocando su hombro izquierdo. —Camila, tenemos que irnos de la ciudad lo antes posible, la policía podría venir por ti.

Ella asiente levantándose.
—Quiero ir a Nueva York

Su padre le sonríe y asiente. —Iremos allá, arregla tus maletas que salimos enseguida.

Lauren Pov.

Aquella pequeña brisa caía por mi cara haciéndome delirar. Amaba el clima de Nueva York, amaba ponerme algún suéter y salir a caminar sin preocuparme de nada.

Estaba en el último año del instituto, podría casi saborear la universidad.

Fiestas, alcohol, chicas, todo está planeado.

Vero y yo teníamos todo para llegar a ser las reinas.

Ella quería incrementar su lista de chicas con la que se ha acostado. Yo también quería eso, aunque realmente esperaba conocer al amor de mi vida.

Pase por unas calles y como si mis pies se movieran solos llegué a aquel lugar. La estatua de la libertad se podía ver. Me acomodé en aquel muelle sacando un cigarro y encendiéndolo para meterlo en mi boca.

Miraba al mar, las olas eran suaves. Este podría ser uno de esos momentos perfectos que duran para siempre en tu mente.

No pude seguir observando aquel hermoso paisaje porque alguien se sentó a mi lado.

Una chica con un suéter gris y una gorra hacia tras estaba allí mirando al mismo lado que yo miraba hace un rato.

Suspira y voltea a mirarme.

El mundo se detiene por un momento al ver su sonrisa. Sus dientes perfectamente puestos uno tras otro, esos ojos chocolate que harían delirar a cualquiera estaban viéndome.

—¿Me verás todo el día?—dice con una mirada burlona, mira mi cigarro y alza una ceja. —Vaya, fumas. Me pregunto cuál será tu nombre.

De mi boca no puede salir nada, solo me quiero quedar allí observándola. Su voz es tan dulce, es aguda pero grave, tiene un tono diferente. Suena como una perfecta combinación de una voz mexicana con una estadounidense.

Carraspea y pasa una mano enfrente de mi cara tratando de sacarme de mis pensamientos.

—Soy Lauren.

Por fin suelto y ella sonríe de nuevo. Esa maldita sonrisa. Ella sabe que no puedo dejar de pensar en lo hermosa que es y parece disfrutarlo.

—Como veo que no preguntarás mi nombre yo misma te lo diré. Me llamo Camila.—sonríe y voltea a ver la estatua que está enfrente.

—¿Te gusta?—pregunto observándola junto con ella, puedo ver el brillo en sus ojos al asentir.

—Es la primera vez que la veo, acabo de llegar de Seattle.

Ahora yo le sonrió.
—¿Qué tal es allá?

Ella levanta sus hombros restándole importancia.

—Es...normal. No es nada comparada con Nueva York, es increíblemente hermosa.

—Y aún no has visto nada.—pongo de nuevo el cigarro entre mis labios jalando un poco el humo para después sacarlo lentamente de mi boca. Siento su mirada en cada uno de mis movimientos. Realmente lo disfruto.

—¿Me enseñarías?—murmura viendo mis labios. Sonrío.

—Claro, Camila. Lo que quieras.

Muerde su labio para mirar al agua con timidez.

Alzo una ceja. —¿Pasa algo?—pregunto al ver que se queda callada.

Voltea a verme y sonríe, baja la cabeza y dice:

—Es solo que eres muy bonita, Lauren. Deberíamos salir algún día.

Río al ver lo coloradas que están sus mejillas. Esta chica es una ternura.

—Camila, ¿no te has visto en un espejo? Eres la perfecta definición de perfección.

Se sonroja aún más al escuchar mis palabras.

Después de unos minutos de observar el mar volteo y la llamo para obtener su atención.

—Camila

Ella voltea levantando las cejas.

—Me encantaría salir contigo algún día.

Deben decirme si quieren que continúe con esto. Espero les guste, comenten que les pareció. Gracias.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo «Camren»¡Lee esta historia GRATIS!