NEW: Introducing Tap. Addictive chat stories for your 📲 Now in 10 languages
DOWNLOAD NOW!

Capítulo 3: Invocaciones

48 3 0


Esta vez, Paz no arrojó nada cuando entró a su cuarto, sino que simplemente se arrojó a su cama, apretó la cabeza en la almohada, y dejó que las lágrimas salieran por su propia cuenta.

Las dos secciones habían tenido educación física juntas y Mei Ling, una de las muchachas del otro salón, le había metido el pie mientras corría. La maldita china había sido un incordio desde el primer día de clases, pero ir de burlas en los recesos a torcerle el tobillo era otra cosa.

De alguna manera, la desgraciada hizo que cayera justo cerca de las barandas, golpeándose casi todo el cuerpo. Ahora estaría enyesada por varios días hasta que sanara completamente.

Apenas logró ponerse en pie, ya con el yeso puesto y sintiendo que su reputación se iría por los suelos, deseó con todas sus fuerzas que la china se partiera la cabeza y que ella estuviera allí para verla.

Se imaginó la herida, la sangre saliendo de entre la carne, el dolor, las lágrimas que le correrían todo ese maldito rímel importado que la hacía parecer una cualquiera, una fácil... y nada lejos de la realidad; era una vergüenza para cualquier hombre no acostarse con Mei Ling.

Por si fuera poco, también había tenido clases de matemática. Una nueva adición a su lista de ceros, más miradas extrañas por parte del profesor, más incomodidad mientras pasaba el tiempo.

¿Cuál era su problema? Simplemente quería una respuesta, pero solo verlo le causaba escalofríos. Preferiría mil veces escaparse de clases a tener que estar en el mismo salón con él, aún si estaban rodeados de otras personas, pues sentía que su mirada siempre terminaría parando en ella.

Si algo bueno había entre todo eso, era que Derick llegaba esa noche a la ciudad. Ya sabía a qué hora estaría allí, en la misma zona que ella, algo que le dejaba un sabor no muy dulzón en la boca, una ligera esperanza de que al menos no todo estaba por irse al infierno como pensaba.

El día estaba avanzado, y aunque ya estaba hasta el cuello de tareas, trabajos, y material para estudiar, decidió tomarse libre al menos ese, tener un pequeño descanso solo por esa vez.

El día anterior había adelantado casi todo, así que al menos podía permitirse ese regalo a sí misma, un momento de relajación, uno no muy largo al menos. El mundo no se iba a acabar por hacer las de vaga solo por una vez.

Se tomó su tiempo para pensar en nada, dejar la cabeza en blanco, antes de dar con lo que podría entretenerla por un buen rato. Hacía tiempo que no hacía algo de magia, y algo tanto sencillo como rápido sería lo mejor para mantener la práctica.

Le costó un poco lograr levantase, pero pudo hacerlo con algo de esfuerzo. El pecho comenzó a agitársele por el esfuerzo, así que antes de dar siquiera el primer paso esperó a que su respiración se normalizara.

La laptop aún tenía algo de carga, más de la mitad, así que podía tenerla a la mano mientras buscaba lo necesario. Consiguió el "cuaderno de notas" que llevaba allí, ingresó la contraseña para abrirlo y fue buscando hasta que dio con uno que no parecía muy complicado y servía, irónicamente, para curar cualquier herida dependiendo del sacrificio que hiciera. Leyó todos los materiales y aunque algunos no los podría conseguir sí podría cambiarlos para tener un efecto parecido.

Tomó las velas que había en la cocina por si se iba la luz, un yesquero, un cuchillo y se devolvió a su cuarto. No se molestó en ver por qué sus padres aún no llegaban. Se suponía que estaban haciendo una visita, justo luego de dejar a su hija recién enyesada sola en casa, pero ni un mensaje o una llamada.

Salió con cuidado de la casa, a esa hora los vecinos estaban o trabajando o durmiendo, el sol estaba más inclemente que nunca, sabía que no había peligro de que nadie la viera.

Perfecta MaldiciónRead this story for FREE!