NUEVO: Tap - Historias en forma de chat para tu 📲 . Disponibles en español
Obtenlo ya

ACTO II: UN CORAZÓN FUERTE

26 3 0


>> ¿En qué momento ocurrió todo? ¿Estoy aún atrapado en el interior de un sueño? ¿Quién es este hombre que me arrastra por calles oscuras y desconocidas?

Hace apenas unos instantes estaba encima de mí, sobre mi lecho, ahorcándome. "Bienvenido al Club de los Suicidas.", había dicho. Que voz tan feroz la suya...

Hemos mantenido un silencio turbulento durante todo el trayecto, y yo, caminando tras él como si fuera su siervo, me encuentro totalmente desorientado y sin voluntad alguna. Me siento atrapado en una nube de cenizas, respirando un aire tóxico que me envenena a cada respiración. Desde que he abierto los ojos todo es más frío y aterrador, y este hombre que me acompaña parece arrastrarme a las profundidades de esta pesadilla de una forma cósmica, incontrolable, de la que no puedo huir. Parezco un títere manejado por hilos invisibles, y yo me pregunto ¿cómo escapar de algo que apenas comprendo? ¿Por qué parece todo tan real a mi alrededor si creo firmemente que me encuentro atrapado en un sueño?

Que tan extraño parece todo, parece un lugar atrapado bajo el contraste lúgubre de una atmósfera densa y turbulenta. Incluso el sol parece comportarse de manera extraña. Apenas cruza el cielo en su totalidad, y su trayectoria tan solo se difunde en el lejano horizonte, como si estuviéramos en los márgenes del mundo, donde ni si quiera la luz solar alcanza.

Las primeras dos noches hemos caminado sin cesar. Ya no siento el dolor de mis pies, al cual he acabado acostumbrándome. Y hoy, la tercera de las noches, hemos parado en un restaurante al margen de la carretera interestatal. El cartel de neón deslumbra en el oscuro firmamento, y hay apenas dos coches aparcados frente a la puerta de acceso al local. Dentro todo lo ha colapsado una extraña luz azulada, pero a pesar de la gélida sensación visual que causa dicho efecto, puedo notar el calor de los fogones de la cocina en el rostro.

El local es pequeño, tan pequeño que el oxígeno incluso escasea. Hay tres mesas acolchadas frente a la barra y dos de ellas están desocupadas. El hombre que me ha arrastrado aquí, tras penetrarme con sus intensos ojos de diferente color e imperar de forma no verbal que me sentara, se ha enzarzado en una cariñosa conversación con la camarera, ignorando por completo mi presencia. Me he sentado y les estoy observado mientras escribo estas hojas en mi diario. Ella es una mujer arrugada, de mirada felina, con verrugas en la parte interior de la cara y las cejas mal depiladas. Mastica chicle, y de vez en cuando hace pompas rosadas con el.

Hablan, pero apenas puedo escuchar lo que dicen. Me lanzan un par de miradas confidentes y sonríen de forma algo siniestra.

Han dejado de hablar y él se acerca.

— Estoy muerto de hambre. — dice el señor Uku. Es la primera vez que se dirige a Angus sin insultarle. – Y tú también necesitas comer algo, esa cara tuya mejorará después de un buen bocado.

La camarera de pronto se acerca, lleva en sus manos dos botellines de cerveza artesanal, los deposita grácilmente sobre la mesa y tras abrirlos se queda a nuestro lado durante unos instantes que parecen eternos.

— No le presiones tanto, señor Uku. — dice al fin la mujer, que goza de un aspecto realmente desafortunado. Su pelo se eleva sobre su cráneo sin forma aparente, como una montaña de espuma teñida de rojo, color que coincide con el de sus pobladas cejas. — Hace mucho tiempo tú estuviste en su lugar, y recuerdo perfectamente que tu cara de miedo era mucho más preocupante que la de este muchacho. ¡Eh tú! – grita a Angus por tal de captar toda su atención. — no dudes en contármelo si este montón de estiércol te causa algún problema, ¿de acuerdo?

Las muchas tonalidades atrapadas en el iris de la camarera brillan como el mismo sol. Angus asiente, aunque con algo de retraso temporal, y la mujer, satisfecha, se retira de nuevo tras la barra.

EL HOGAR DE LA PARCA ¡Lee esta historia GRATIS!