Cap 2.8

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SANDRA

Me desperté por el ruido de una puerta cerrándose. Miré a mi alrededor y con los ojos medio cerrados aún, fui buscando mi ropa repitiéndome una y otra vez que había hecho. La habitación sabía que era de Blas ya que antes dormía allí siempre con él, pero él no estaba allí ahora mismo. Una vez estuve vestida, escuché una puerta abrirse, me dí la vuelta y ví que era Blas saliendo del baño. Enseguida aparté la mirada de él y busqué mis zapatos.

No los encontraba, me agaché para buscar los zapatos debajo de la cama, pero tampoco estaban. Me levanté mientras me daba la vuelta y me encontré a milímetros de la cara de Blas. Le miré a los ojos y enseguida busqué una salida. Segundos después de localizar la salida, me olvidé de los zapatos y salí de allí directa a la cocina.

Torpemente y tirando varias cosas, conseguí coger algo de desayuno y llamar a María.

-¿Sí? ¿Qué pasa?

-Ayer... con la borrachera, Blas y yo...

-No me digas más, nos vemos para comer.

Cuando me dí la vuelta, mis zapatos estaban en el suelo perfectamente colocados. Me los puse y me fui del piso a cualquier otro lugar en el que no tuviera que mirarle la cara a Blas. No sabría como actuar delante de él y tampoco que decirle. No era nuestra primera vez, pero si la primera después de romper. Ni siquiera sabía por qué rompió conmigo o por qué quiso romper conmigo.

Me senté en el banco a pensar. No me dí cuenta de que Blas se sentó allí conmigo.

-¿Qué hacemos? No podemos estar evitándonos siempre.

-Olvidemoslo, ¿vale?-dije antes de levantarme.

Me fui de allí, empecé a caminar sin rumbo fijo esperando a llegar a algún lugar en el que me sintiera cómoda. En el que pudiera pensar o quizás olvidarlo todo. No lo sé.

***

-Oye, pss, ¿qué pasó? No podéis estar evitandoos el uno al otro eternamente.

-Lo sé, María, pero no se me ocurría otra cosa y no sabía que decir.-susurrábamos en la mesa para que nadie nos oyera.

-Te acabas de repetir.

-No me estás ayudando-el habernos sentado juntas en la mesa era una ventaja puesto que nadie nos escuchaba.-. ¿Qué hago con lo de Blas? Yo le sigo queriendo, pero él a mí está claro que no.

-Oye, una pregunta. Os... pusisteis... protección, ¿verdad?-abrí los ojos totalmente.

No, no nos pusimos protección ninguno de los dos. Ay Dios, ay Dios. Bueno, fue una vez, no creo que precisamente en ese momento acertara. ¿O sí¿ No, claro que no.

-Mierda, pero ¿tú eres tonta, Sandra? Eso es lo primero.

-Ya lo sé, pero estábamos borrachos y no me acuerdo de nada. Todavía sigo con la resaca y no es que precisamente se me haya pasado el dolor.

ÁLVARO

Viva, viva, viva, viva... era la única palabra que se repetía en mi cabeza junto con la imagen de cuando la ví por primera vez. En las carreras. Me incorporé un poco en la cama y me senté en el borde de la cama. No tenía ni la menor idea de como iba a convencer a Raquel de que hace dos años ella y yo nos amábamos. Otro tema a tratar, que la seguía amando y estaba saliendo con Blanca, que también la amaba, pero que no sabía que hacer.

Es cierto que amé a Raquel y que la sigo amando, pero lo cierto es que por Blanca no sentía lo mismo. El amor que sentía y siento por Raquel era mucho más fuerte que el que sentía por Blanca. Y aunque la vida siempre daba muchas vueltas, en el año que llevaba con Blanca solo al principio o nunca me hizo sentir lo mismo.

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