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El joven cervitauro caminaba lentamente hasta su habitación que compartía con su hermana con la comida en manos, aun pensando en su soltería y que posiblemente se quedaría así durante todo lo que restaba de su vida.

- ¡Finalmente regresas! Creí que te habían cazado, o algo por el estilo. Estuve apunto de ir a buscarte, no se como, pero estaba apunto de hacerlo - Comento inmediatamente después de haber visto a su hermano.

- Me he encontrado con Wendy... no ha pasado nada malo - Dijo entregándole la parte de la comida que trajo para ella.

- ¡Uuuh! Con que a Wendy, ¿eh? - Se burló dejando de lado la comida que su hermano le trajo - ¡Aquí me huele a amor! ¡Amor del bueno! -.

- ... Me tarde mucho en conseguir eso... ¿Sabes?... Y recuerda que ya no siento nada más que amistad por ella - Mencionó sentándose en la improvisada alfombra que le regalaron en su cumpleaños número once.

- Ay ajá, eso es lo que TU dices. Pero yo se que solo mientes. Mientes con toda tu alma... ¡Yo lo se! - Exclamó moviendo repetidamente su cola, causando que el agua cayera.

- Sí, sí, como digas. Sabes que yo no siento amor o cosas como esas por nadie... Por nadie, ¿entiendes? - Explicó su lamentablemente situación mientras re-leía el diario.

- Y con ese humor nadie te amará. - Murmuró cruzandose de brazos - Deberías de cambiar un poco bro'. No seas tan amargado, ni tan cerebrito... Bueno, eso nadie te lo quita -

- Prefiero quedarme así que cambiar por alguien. Además, si alguien se digna a amarme será con todo y mi personalidad - Dijo. El tenía ese sueño —más aparte el de investigar mas a fondo el mundo humano—, el sueño de que alguien lo amasé tal y como es.

- ... Supongo que tienes razón. Alguien debe amarte tal y como eres... - Recapacitó un poco. Y era verdad, si alguien te ama de verdad es con todo el paquete. - ¡Yo que creía que no sabías nada de esto!

- Uh, se nota que no me conoces del todo, Mabel - Mencionó aun leyendo el diario.

Pasaron unos minutos en completo silencio. Mabel no tenía nada interesante o divertido que decirle a su hermano, y Dipper simplemente estaba muy concentrado en su diario, tratando de averiguar más secretos en este.

- ¡Niños! ¡Ford y yo saldremos, no salgan de aquí que ya es tarde! - Se escuchó el grito de su tío Stan desde afuera.

- ¿Van a salir? ¿Los dos? ¿Juntos?... ¡¿SOLOS?! ¡AHHHHH! - Mabel pegó un grito qué seguramente se habrá escuchado a cinco kilómetros a la redonda, y que obviamente dejo sordo a Dipper - ¡Dios, Dipper! ¡¿Sabes qué significa esto?!

- ¿Que simplemente irán a buscar algo? - Dijo sobándose su oído izquierdo, que fue el más afectado por el grito de Mabel.

- ¡No! ¡Significa que se han reconciliado! ¡Que bello! ¡AHH! - Volvió a gritar, pero menos fuerte que el anterior grito.

- ¿Y? Son hermanos, tenían que hacerlo tarde o temprano - No le tomo mucha importancia a lo que dijo su hermana y siguió leyendo su diario.

- Ay, Dipper, arruinas mis ilusiones, destrozas mi corazón, te odio - Murmuró haciéndose la ofendida colocando una de sus manos en su pecho.

- ¿Ilusiones? ¿Cómo cuales? ¿Y que tienen que ver nuestros tíos en esas ilusiones tuyas? - Pregunto dejando su libro de lado. Podría aprovechar la salida de sus tíos y salir...

El único problema; ¿Cómo convencería a Mabel de no decirle a nadie de su huída? Seguramente lo echaría de cabeza una vez llegaran sus tíos.

- No entenderías esto. Tu cerebro de nerd no lo entendería así de fácil. - Dijo recargándose en la orilla de la alberca inflable - Y descuida, puedes irte tranquilo, no le diré a nadie que has salido - Añadió con una sonrisa.

Dipper la miro unos segundos sorprendido e inmediatamente le regresó la sonrisa. Se paró, tomo su diario y se encaminó a la salida, no sin antes decirle un tenue "Gracias" a su hermana —que, por arte del espíritu santo, lo escucho—

Esa noche por fin se acercaría más al pueblo cercano del bosque. Estaba completamente decidido. Esa noche finalmente vería a un humano de cerca.

Mi Pequeño Monstruo | Billdip | Monster Falls AU¡Lee esta historia GRATIS!