Parte I: Capítulo I

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Europa – 1,600.

En una casa destartalada se encontraba un grupo de niños de raza negra, acostados en un minucioso espacio, una pequeñas cercas de un alambre inoxidable era considerada la pared.

La crueldad que viven las personas de raza negra era eminente. Una pequeña sin nombre porque para los negros era prohibido, no se lo merecían. Esa pequeña una combinación de leche y chocolate. Tenía unos bellos ojos café miel.

Fue llevada a una familia la cual la vendió a los catorce, porque había atrapado un resfriado y ellos no pagarían para que el doctor del pueblo curará a tal animal como todos los blancos consideraban a los negros.

Se la vendió a Ricardo Gomez un mestizo con mucho dinero. Y una hermosa esposa y una angelical hija.

Aquella angelical mujer había nombrado a la negra, llamándola “Julianne” un pequeño secreto de ambas.

Como siempre Julianne, se encontraba arreglando la bañera para su ama, su amada ama.

Julianne estaba enamorada de su ama quizás de forma amorosa o de otra forma, en realidad para Julianne era indeciso, desde ya un par de años pero no se atrevería nunca a decirlo para aclarar sus dudas puesto que su amigo Jackson se lo había confesado a su amo y comprometido de su ama, lo cual lo llevó a la horca.

Porque ya suficiente tenía que llevar el crimen de su piel para llevar otro, no podía ser negra y lesbiana. Si alguien se lo confesara o llegarían rumores al jefe de policía de la ciudad, no la dejarían defenderse y solo la torturian hasta que ella suplicara para su muerte.

Empezó a vaciar una esencia de fresas y rosas. Ella se consideraba una mujer de color mestizo aunque no recibiera aquel trato solo por haber nacido del vientre de una negra. Automáticamente era negra solo por aquel hecho.

Para ella su ama, era un ángel, su piel blanca y esbelta, su cabello ligeramente rizado y alisado chocolate, sus labios color carmesí, junto aquella personalidad cálida y fuerte.

Julianne estaba feliz a pesar de ser una esclava sin recibir paga y recibir una comida incomible.

—Le he preparado el baño, ama —anunció llegando a la alcoba de su dueña.

La joven se removió, llevándose la sabana al rostro, ignorando a su acompañante.

—¡Por favor ama!— suplico — sabe que si no lo hace, su madre me golpeara — informó.

Un suspiro grande se dio lugar — Yo no conozco a ninguna “ama”, así que no se a quien le hablas — contestó con voz ronca.

–Señorita, sabe lo difícil que es para mí llamarle por su nombre, me es prohibido – recordó.

–Pues estamos en mi alcoba y aquí puedes llamarme de esta forma – soltó.

La joven suspiró, su ama era obstinada, y cuando deseaba algo no se cansaba hasta obtenerlo.

–Selena – susurro haciendo que esta se sentara en la cama y la viera con una sonrisa en el rostro.

Lo cual ocasionó un caos en el corazón de su negra esclava.

–Adelante – incitó – dilo.

–Selena ya esta listo tu baño – habló insegura.

–Gracias, Julianne ahora si iremos a mi bañera – se puso de pie y se colocó su bata de seda.

La joven se desnudó y se acostó en la bañera, su esclava solo introdujo sus piernas y con una esponja se dispuso a bañarla. No se podría quejar para ella era el mejor trabajo no pagado del mundo.

Buscando El Arcoíris |Selena Gomez| ¡Lee esta historia GRATIS!