Capítulo Extra.

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Catorce años después.

Jill' s POV.

Bajo las largas escaleras de la mansión casi corriendo, me había olvidado por completo que el pastel de frutilla estaba en el horno. Ya parece que escucho los reclamos de Sunshine al probar la horrible merienda que les preparé y a Milo regañandola como suele hacer cuando alguien dice algo que podría afectarme.

-Tía, hay olor a quemado.- la dulce voz de Hersh me hace girar hacia el, quien tiene un libro grueso en la mano mientras está sentado en el suelo. Había olvidado que estaba en casa y no en el Instituto.

-Si, a eso voy.- antes de entrar a la cocina me doy la vuelta y lo miro con desaprobación.- Si tu madre te ve sentado en el suelo con el resfrío que tienes, te va a castigar hasta que tengas veinte.

Hershel se levanta y sacude el trasero para luego sentarse en el sofá a seguir leyendo.

Entro a la cocina y tras colocarme una manopla en cada mano abro el horno, encontrando a mi pobre y delicioso pastel algo quemado.
Lo saco gruñiendo enfadada y lo dejo en la mesada. Usualmente es Carol la que se encarga de la comida, pero hoy no está así que...
Cierro el horno con el pie y siento una risa para nada extraña desde el umbral.
Miro hacia allí encontrandome con Eugene. Está burlándose de mi.

-Existe algo llamado celular, el cual contiene una aplicación llamada alarma. Podría serte útil.- se acerca a la mesada estirando la mano hacia el pastel, antes de que lo toque le pego un manotazo.

-También existe algo llamado nevera, ve y come algo de allí. El pastel es para los chicos.- rueda los ojos pero no dice nada. Miro hacia el reloj colgado en la pared y me doy cuenta de que sólo faltan quince minutos para que los chicos salgan del Instituto así que decido preparar una chocolatada también.

Quizá no estén entendiendo nada así que les explicaré....

Luego de darme cuenta de que era inmune a los caminantes emprendimos viaje en busca de toda la gente posible.

Encontramos otra comunidad (Hilltop), todos fueron muy amables pero nadie nos creyó, así que siguiendo órdenes de Rick, dejé que un caminante me mordiera el brazo. Todo el grupo estaba mirando y, al parecer, Daryl no soportó verme en esa situación. Golpeó a Rick y si mal no recuerdo estuvieron peleados (sin hablarse) veinte días.

Todos me creyeron y cuidaron, obligué a Daryl para que mintiera, para que ninguno de nuestro grupo hablara absolutamente nada sobre mis hijos. Tara se hizo pasar por su madre haciéndome un gran favor. Resulta que preguntaron si tenía algún familiar, para así tener dos personas dispuestas a dar sangre. No estaba loca para dejar que experimentaran con mis hijos, no podría soportar que los mordieran y ellos pasaran por todo el sufrimiento de la curación.

Seguimos reuniendo gente, en la cual encontramos a dos científicos. Con el esfuerzo de todos encontramos un hospital, dónde llevaron a cabo la cura tras tenerme varias semanas en observación.
Todos se volvieron inmunes a los caminantes y así pudimos con toda la ciudad.

Habían más sobrevivientes de los que pensábamos y optamos por separarnos, hicimos veinte grupos y cada uno tuvo asignado un lugar diferente en Estados Unidos.
Nos tomó tres años poder decir al fin que ya no quedaban caminantes aquí.

Cada día que pasaba, más gente llegaba queriendo la cura. Tuvimos, desgraciadamente, que matar a muchas personas, aquellas que sólo la querían para hacer el mal.

No todo fue color de rosa, muchos de nosotros no lo logró. Tuvimos que dejar atras a Tyreese, Denise y...Rosita. Fue duro, creímos que no podríamos, pero pudimos.

Faith - (Daryl Dixon)¡Lee esta historia GRATIS!